Cada año, con la llegada del frío, en muchas viviendas se utilizan los braseros como sistema de calefacción rápido y económico, frente a otros tipos de calefacción. Asimismo no hay invierno en los que en las noticias estos objetos no estén relacionados con accidentes o desgracias de mayor envergadura que nos hacen cuestionar su utilización.

Así que si te has preguntado alguna vez si son peligrosos los braseros, hoy intentamos resolver tus dudas por si haces uso de ellos o si estás pensando adquirir uno.

Peligrosidad de los braseros

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Fuente: Pixabay/fudowakira0

Una de las formas más tradicionales de calentarse en invierno en las casas era con braseros. Los más típicos simplemente consisten en un recipiente con brasas que se sitúa bajo una mesa camilla, pero en la actualidad también se encuentran en el mercado braseros eléctricos para colocar en el mismo sitio.

Ya sean de cisco o eléctricos, si los braseros no se utilizan de la forma debida y se siguen unos cuidados muy concretos en su uso, pueden ser peligrosos. Pero tal riesgo se produce cuando no se siguen unas pautas de uso muy concretas. Un brasero sucio, obstruido o con gran acumulación de residuos provoca una mala combustión que, al producirse en espacios cerrados, acumula monóxido de carbono en tal cantidad que dificulta la respiración.

De ahí el principal peligro y que se le haya dado en llamar el «asesino silencioso». Esto es así porque el gas es incoloro y no huele, de manera que no tienes por qué notar que algo va mal. Además, solo provoca cansancio de forma general, por lo que no es posible detectar su pérdida en signos como dolor, asfixia o malos olores, aunque en ocasiones puede producir náuseas y pérdida de conciencia.

Pero además de esta muerte dulce, provocada por las intoxicaciones, el brasero también puede causar quemaduras e incrementa el riesgo en las personas mayores de padecer enfermedades víricas, al estar expuestas a cambios muy bruscos de temperatura.

Buenos hábitos de uso

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Fuente: www.amazon.es

Si te has decidido a tener un brasero o en tu casa ya contáis con uno, para evitar los riesgos y poder utilizarlo con seguridad, debes tener una serie de buenos hábitos de uso y adoptar algunas precauciones.

Primero, debes asegurarte de colocarlo en un lugar con muy buena ventilación y evitar su uso en sitios cerrados. Se recomienda ventilar la estancia en la que se encuentra cada 15 minutos. También debes mantenerlo alejado de objetos inflamables y no debes de guardar cosas debajo del brasero.

Asegúrate de apagar el brasero siempre adecuadamente, así como de la limpieza diaria y de que no se encuentre obstruido ni que los conductos estén abollados o desconectados, y nunca quemes carbón en el interior de casa. Tampoco debes encenderlo por la noche e irte a dormir o echar la siesta.

Recuerda observar el color de las llamas tanto en cocinas como braseros, calentadores y estufas, ya que si la combustión es buena, será azulada. Cuanto más amarillas sean, peor será su combustión y, como resultado, se producirá la acumulación del gas tóxico.

En el supuesto de que estés calentándote con un brasero y sientas algún tipo de malestar físico como un dolor de cabeza, mareos, náuseas o cansancio general, no te confíes y acude al servicio de salud más próximo.

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