Una de las facturas más farragosas que recibimos en nuestro hogar o en nuestro local de trabajo es la de la luz. Además de la elevada cifra que puede llegar a alcanzar, sobre todo, en invierno, los conceptos que en ella se detallan no siempre están del todo claros y, a menudo, confunden más de lo que facilitan su lectura.

Para aclarar estos conceptos, te explicamos los impuestos de la factura de la luz y esperamos que con ello puedas comprender un poco mejor el importe total de la misma cuando tienes que pagarla cada mes.

Costes regulados

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Fuente: Pixabay

Sea cual sea la tarifa que tengas contratada con la suministradora de energía, la factura de la luz incluye dos conceptos fundamentales: los costes regulados y los impuestos. Los costes regulados aglutinan algunos tales como la potencia contratada, el peaje de acceso (tarifa que paga la empresa comercializadora a la empresa distribuidora), el alquiler de equipos (por el uso de los contadores de la luz que pertenecen a la compañía), los incentivos a las energías renovables, cogeneración y residuos, la amortización de redes, transporte y distribución, y otros costes regulados.

La potencia contratada es la cantidad de energía a la que tenemos acceso a la vez sin que salten los plomos, por lo que según aquella podrás encender más o menos aparatos y electrodomésticos al mismo tiempo. Así, el término de potencia es un importe fijo que pagamos por la potencia que tenemos contratada, mientras que el término de consumo o energía es un importe variable, ya que dependerá de la energía que se consuma durante el periodo de facturación. Como resultado, este último importe muestra cuánto se consume realmente de luz y si tomas medidas o adoptas hábitos para ahorrar en la factura, será aquí donde tengan su mayor efecto.

Impuesto sobre la electricidad

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El impuesto sobre la electricidad y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) son los dos impuestos aplicados que verás reflejados en tu factura. El impuesto sobre la electricidad, incluido entre otros impuestos especiales, se estableció para garantizar un consumo responsable de la energía y proteger el medioambiente.

Estas tasas se cargan en tu factura aunque no consumas electricidad, solo por el hecho de tener contratado el suministro, tal y como establece la Ley 38/1992 de Impuestos Especiales. Su porcentaje está determinado en un 5,11269632% y se aplica sobre el importe fijo y el importe variable, es decir, sobre el término de  potencia y el término de energía.

Impuesto sobre el Valor Añadido

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Fuente: Pixabay

El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), ese impuesto indirecto que se cuela en nuestras compras cada día, es de un 21 % en la factura de la luz. Este porcentaje se aplica sobre la suma resultante del resto de conceptos: consumo, potencia contratada, impuesto de la electricidad, alquiler de equipos, etc.

En el caso de Ceuta y Melilla, no se aplica el IVA, sino el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI). Por su parte, en las islas Canarias, es de aplicación el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC).

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