Compartir, colaborar, reutilizar y cuidar el medio ambiente minimizando al máximo nuestra huella ecológica son algunos de los hábitos que debemos de mantener por el bienestar de todos, incluido nuestro planeta. Así que el reciclaje y consumir de manera responsable resultan imprescindibles en nuestro día a día, lo cual también nos beneficia porque nos ayuda a ahorrar.

En torno a este panorama actual se desarrolla el consumo colaborativo. Si tienes alguna duda de los que estamos hablando, te contamos todo lo que debes saber para que comprendas en qué consiste este concepto.

Qué es el consumo colaborativo

ropa
Fuente: Pixabay/viarami

El consumo colaborativo hace referencia al modo tradicional que tenemos de compartir los bienes, intercambiarlos, prestarlos, alquilarlos o regalarlos, pero teniendo en cuenta las tecnologías más actuales, tanto de forma individual como en grupo.

La idea del consumo colaborativo comenzó a finales de la década de los setenta del siglo XX. Pero este modo de consumir no alcanzó su máximo apogeo hasta el 2008, con motivo de la crisis económica. Además de ahorrar dinero con el consumo colaborativo, este busca dejar de consumir compulsivamente y acumular objetos sin límite.

Por este motivo, propicia alquilar, compartir, donar o volver a comercializar nuestros bienes, para que sigan circulando y pueda aprovecharse al máximo su tiempo de vida. La economía circular guarda relación directa con este concepto.

Compartir y colaborar

Coche
Fuente: Pixabay/Natan-sg

Uno de los ejes sobre los que se mueve la idea consumir de manera colaborativa es compartir e intercambiar con los otros lo que necesitemos de manera que ambas partes salgan ganando. A nivel práctico, las empresas de prestación de servicios y las plataformas colaborativas adquieren mayor importancia que aquellos negocios versados exclusivamente en la venta de bienes.

Así, si por ejemplo necesitamos una máquina para segar el césped de forma puntual, la alquilaremos o pediremos prestada antes que comprarla. Esta sería la última opción o aquella que tendríamos que escoger si no tuviéramos más remedio. Buen ejemplo de ello son las aplicaciones o plataformas de conductores: compartir el coche con otros viajeros para repartir los gastos entre ellos.

Sistemas de consumo colaborativo

Móvil
Fuente: Pixabay/JESHOOTS-com

Es posible diferenciar entre tres tipos de sistemas de consumo colaborativo: el sistema basado en el producto, el mercado de resdistribución y los estilos de vida colaborativos. El sistema basado en el producto es el más conocido. En esto se basa compartir el vehículo en vez de comprarlo, o utilizar el servicio de bicicletas municipal en vez de adquirir una.

En los mercados de redistribución, se trata dar una nueva vida o un nuevo uso a un producto que ya no utilizamos. El ejemplo típico son las tiendas de compraventa de segunda mano, como las de libros, ropa o muebles. Pero en los últimos años han proliferado en internet las aplicaciones para vender ropa que ya no ponemos y otros sitios y plataformas en los que se ponen a la venta todo tipo de productos.

Por último, los estilos de vida colaborativos se basan en intercambiar o compartir con otros el tiempo, el dinero o las habilidades en función de los intereses comunes. Ejemplo de ello es alquilar las habitaciones de una vivienda o intercambiar la casa durante las vacaciones. Pero también el intercambio de otros productos, como la ropa y objetos infantiles, ya que los más pequeños crecen muy rápido y apenas se gastan algunos de los productos que se adquieren para ellos. Uno de los ejemplos más claros de productos que vale la pena comprar de segunda mano.

En definitiva, cuando nos servimos de alguno de estos sistemas de consumo colaborativo, estamos contribuyendo a la reducción del consumo de energía y de los recursos naturales. Además, podremos ahorrar, ya que se abarata el coste y se incrementa la oferta. Y en lo que respecta al medio ambiente, minimizamos la contaminación medioambiental y contribuimos al desarrollo sostenible.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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