La digitalización, que vino para quedarse, también ha irrumpido con una fuerza sin parangón en el terreno de las finanzas. La banca digital o los neobancos están tomando el pulso a la banca tradicional ofreciendo distintas alternativas y posicionándose en un vacío que estaba por explorar.

El mejor ejemplo se puede ver en Qonto que, a pesar de sus pocos años en activo, cuenta ya con un buen número de empresas que trabajan con su plataforma, tanto en España como en Francia y en otros países europeos donde están operando.

Transparencia, comunicación y accesibilidad

teléfono
Fuente: Pixabay/Foundry

El triunfo de esta nueva tipología de bancos se debe a que ha llegado para cubrir las necesidades que en la actualidad tiene el usuario medio, más conectado, con mayor necesidad de inmediatez y más celoso de su tiempo libre.

Pero de entre estos perfiles en el centro de la diana se encuentran las pymes y los autónomos. Operar en un entorno unificado, sencillo de manejar y transparente es uno de los objetivos que se persiguen en la nueva economía digital dominada por personas que ya están familiarizadas a conciencia con la tecnología.

Así, poder integrar todos los datos que se generan a nivel financiero y trasladarlo a información es sencillo con el uso de las plataformas fintech. Éstas se ocupan de automatizar procesos y permiten conocer a las compañías, de un simple vistazo, cómo y en qué estado se encuentran sus finanzas, sin moverse y a golpe de clic.

En el caso de Qonto, su valor diferencial es la transparencia. La asociación de un IBAN  a las tarjetas vinculadas y la apertura de una cuenta negocios se hace sin condiciones, sin exigir una garantía de permanencia y sin ninguna comisión sorpresa. Además de ser transparentes con las reglas del juego, la posibilidad de mantener una comunicación fluida y una escucha activa hace que las empresas, sobre todo las tecnológicas y jóvenes, prefieran este tipo de bancos. Más frescos, menos encorsetados y más accesibles.

En este sentido, la accesibilidad podría ser entendida más difícil teniendo en consideración que no existe una red de oficinas bancarias a las que acudir. Sin embargo, la interacción en la página web es mucho más eficiente que un desplazamiento a la oficina, por los tiempos y porque la tarea se queda resuelta en pocos pasos.

El futuro digital

móvil
Fuente: Pixabay

¿Qué pasará entonces con la banca tradicional? ¿Acabará desapareciendo? Probablemente no y convivan ambas durante muchos años más. Sin embargo, sí que se ve una ligera transformación de la banca tradicional. Por un lado, por la agrupación en pocas siglas y pocos actores y, por otro, por la conversión que están viviendo las sucursales, como en el caso de esos coworking que empiezan a surgir.

Internet se democratizó para todo y las oficinas, probablemente, antes o después acabarán desapareciendo, por lo que habrá que esperar a ver qué sucederá en este sector. Por su parte, los neobancos, en su idiosincrasia, al haber nacido al abrigo de la tecnología, no se plantean como plataformas estáticas y soluciones cerradas, sino que van creciendo conforme lo hacen las necesidades de los clientes, generando nuevas funcionalidades y soluciones adaptadas.   

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here