Tres cosas que debes saber antes de alquilar tu vivienda

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Fuente: Pixabay/Schluesseldienst

¿Estás valorando la posibilidad de alquilar un inmueble en propiedad? Si es así y es tu primera vez, probablemente cuentes con algunas dudas. Descubrir una buena fórmula para atraer arrendatarios puede generar incertidumbre. ¿Cuál es el precio más apropiado? ¿Cómo escoger un buen seguro alquiler? ¿Debería cambiar el mobiliario antes de poner mi inmueble en el mercado? ¿Cómo tributar a partir de este tipo de acuerdos contractuales? 

A continuación te hablamos de este tipo de cuestiones en profundidad. Además, te recomendamos que eches un vistazo a DAS Seguros si buscas un extra de seguridad y tranquilidad. ¡Toma nota!

Despersonaliza tu inmueble

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Una de las primeras decisiones que deberás tomar es si alquilarás tu vivienda amueblada o sin amueblar. En caso de que se trate de una vivienda de obra nueva y decidas alquilarla amueblada lo más recomendable es dar prioridad a un mobiliario funcional. Busca alternativas prácticas y que estén elaboradas a partir de materiales resistentes.

Además, un mobiliario que cuente con necesidades reducidas de mantenimiento será más fácil de conservar y proporcionará una mayor durabilidad. Si te gustaría alquilar tu vivienda rápidamente, lo más recomendable es que la alquiles amueblada. Una vivienda vacía suele requerir más tiempo para encontrar arrendatarios y, por lo general, suele contar con una renta más reducida.

Por otro lado, para incrementar tus oportunidades de negocio, es preferible que acondiciones tu casa. Las soluciones neutras y despersonalizadas son una opción especialmente útil porque son altamente versátiles y, por lo tanto, pueden adaptarse a todo tipo de inquilinos. Antes de poner tu vivienda a la venta, deberás eliminar todos aquellos elementos de carácter personal pero sin llegar a dejarla vacía. Reduce su mobiliario a elementos funcionales y que tengan alguna utilidad o comodidad que ofrecer al arrendatario potencial.

Define la modalidad de alquiler

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Es importante que determines el tipo de acuerdo que establecerás con el futuro arrendatario. La modalidad del alquiler no sólo determinará las condiciones contractuales, sino también el tratamiento fiscal que deberás hacer de la vivienda. El modelo de tributación será diferente dependiendo del tipo de uso que se le dé al inmueble.


Si, por ejemplo, lo alquilas como vivienda habitual, deberás incluir los ingresos percibidos por el arrendamiento dentro de tu declaración de la renta. Es importante que declares todos los ingresos percibidos con precisión porque, de lo contrario, Hacienda puede identificar irregularidades a partir de diferentes vías y, en consecuencia, aplicar las sanciones pertinentes. 

Por otro lado, cuentas con la posibilidad de alquilar tu inmueble en régimen de temporadas, es decir, como alquiler turístico. En este caso, el tratamiento tributario es distinto. Como arrendador, deberás declarar los ingresos percibidos a lo largo del período que se extiende el acuerdo contractual. En este caso, no contarás con una reducción del 60% de los ingresos que se aplica en la modalidad de alquiler habitual. Por último, deberás declarar tu inmueble como renta inmobiliaria durante aquellos períodos en los que esté inhabitada.

Escoge el precio adecuado

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Establecer el precio adecuado es una de las cuestiones más complejas. La mayoría de arrendadores que se enfrentan al alquiler de su vivienda por primera vez suelen sentir cierta inseguridad porque no saben si deberían elevar el precio o reducirlo para obtener un mejor rendimiento económico a largo plazo.

Debes tener en cuenta que existen otros factores que influyen en esta decisión y que están más allá de las características del inmueble, su ubicación geográfica o tus preferencias personales. Se trata de aquellos factores externos y que escapan a nuestro control. La situación en la que se encuentra el mercado es una de las principales referencias que deben tenerse en cuenta para definir un precio de alquiler competitivo. 

¿Qué grado de demanda existe en tu zona geográfica? ¿Tu vivienda se encuentra en una ciudad con alto potencial turístico? ¿Cómo son tus competidores? Para definir una buena estrategia de precios resulta fundamental analizar el resto de viviendas que se encuentran en alquiler y que se ubican en la misma zona geográfica. Analiza los precios de aquellas que presenten un perfil similar a la tuya prestando atención a aspectos como el tamaño, la antigüedad, los servicios o el mobiliario.


Contar con una visión global te ayudará a identificar una solución adaptada a la realidad del sector y por lo tanto a despertar el interés de tus arrendatarios potenciales.

Por otro lado, quizá sea una buena idea buscar asesoramiento de un profesional especializado o recurrir a herramientas digitales como Price Earnings Ratio, que permite hacer un cálculo aproximado sobre la renta que deberías percibir teniendo en cuenta variables como su precio de compra y la rentabilidad bruta por alquiler. 

Independientemente de cuál sea tu estrategia, deberás aplicar tu sentido común. Un precio demasiado elevado será menos atractivo y, por lo tanto, el ratio de interesados en alquilar tu vivienda será inferior. Una cuota demasiado barata será una fuente de atracción de arrendatarios que probablemente cuentan con poca solvencia y que a largo plazo pueden presentar problemas a la hora de responder a sus obligaciones contractuales.

*Contenido elaborado en colaboración con una marca



Redacción Ahorro

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