Aunque lo primero que puede provocar una mudanza es estrés y una sensación de caos en el que se verá inmersa la familia mientras esta se produce, existen una serie de buenas prácticas a realizar para que sea lo más sencilla y eficiente posible, minimizando al máximo los trastornos que pueda ocasionar.

Por ello, repasamos algunas de ellas y te recomendamos estos trucos imprescindibles para hacer una mudanza, que tanto puedes adoptar si te cambias de domicilio como si te trasladas a una segunda vivienda a pasar las vacaciones durante los meses de verano.

Selecciona lo que te vas a llevar

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Una de las ventajas de hacer una mudanza es que podemos aprovechar para poner orden en nuestra vida y deshacernos de aquellas cosas acumuladas con el paso de los años que ni siquiera utilizamos.

Selecciona lo que no necesitas y está demás, y piensa que puedes donarlo, venderlo o, si no está en buen estado, reciclarlo. Es inútil cargar con cosas que luego no vas a utilizar o vas a tirar posteriormente. Ahorra tiempo y esfuerzo y embala solo aquello que quieres que forme parte de tu nueva casa.

Elige el material de embalaje

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Vas a necesitar cajas de cartón, un rotulador, papel burbuja o papel de periódico para envolver los objetos frágiles y cinta adhesiva, a ser posible, de carrocero, que resulta tan práctica como resistente. Ten en cuenta que para objetos muy pesados, puedes utilizar cajas de madera, como las de la fruta, o maletas, que suelen solventar bastante bien el tener que trasladar un buen montón de libros de tapas duras, que pesan más de lo que en principio pueda parecer.

Como norma general, lo más adecuado en lo que respecta a las cajas de cartón es introducir lo que más pesa en las de pequeño tamaño y los objetos que menos pesan en las grandes. Por otro lado, las bolsas de basura sirven perfectamente para transportar artículos voluminosos y blandos, como los nórdicos, los edredones, los cojines o los peluches. Si las utilizas, recuerda usar etiquetas adhesivas para indicar qué se porta en su interior. Si prefieres no andar escribiendo, otra opción es idear tu propio código cromático para indicar qué cajas y bolsas han de ir a cada habitación y usar etiquetas de colores (las azules para el baño, las amarillas para la cocina, etc.).

Puedes aprovechar los calcetines para introducir en ellos objetos pequeños y frágiles, como botes de cristal; y recuerda sellar las botellas de los productos de higiene y limpieza para que no derramen, poniendo un plástico bajo el tapón o con cinta adhesiva. Además, si ves que vas a tener dudas a la hora de volver a conectar tus aparatos electrónicos en tu nuevo destino, puedes hacerles una foto con el teléfono móvil antes de desconectarlos, así acertarás seguro y no perderás tiempo haciendo pruebas al volver a instalarlos.

Organiza las cajas

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Llenar cajas sin ton ni son no tiene mucho sentido, ya que te hará perder una cantidad de tiempo preciosa cuando necesites volver a organizar tu vida. Así que utiliza cada caja para una sección en concreto de tu hogar: cocina, cuarto de baño, salón, etc. y llénalas por completo. Lo mejor es que los objetos no bailen en ellas, para evitar que se rompan o deterioren. En el exterior escribe la habitación en la que deben ser depositadas y, si lo prefieres, también puedes poner qué es lo que contienen de forma general o indicar el mueble en el que deberán colocarse los objetos de su interior. De igual modo, escribe bien grande que el contenido es frágil en caso de que el material que transportes en ella lo sea.

Recuerda reservar una de esas cajas para guardar en ella los productos y objetos básicos que utilizas en el día a día (cargadores, medicinas, el neceser, etc.), para tenerla a mano cuando te mudes sin necesidad de andar vaciando las otras en la búsqueda de algo fundamental, y poder hacerlo en su momento con calma y de manera organizada.

Por otro lado, si tienes artículos de valor, reserva una de las cajas, maleta o baúl para ellos, sin mezclar con otros objetos, y así podrás tenerlos siempre controlados. No obstante, en el supuesto de que no ocupen mucho espacio, puedes meterlos en un bolso grande o en una mochila y transportarlos tú directamente, sin necesidad de separarte de ellos.

Puedes conseguir las cajas en las tiendas de tu barrio, comprarlas o hacer uso de las empresas de alquiler de cajas, cada vez más frecuentes, y en las que encontrarás cajas de plástico que resultan más resistentes que las de cartón y pueden mojarse.

Sé previsor

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Recuerda hacer una limpieza profunda en tu nueva casa con carácter previo a la mudanza. Será más rápido y cómodo, y si tienes pensado pintar, también deberás hacerlo antes. Además, sé previsor y avisa con antelación a las empresas de prestación de servicios (luz, agua, Internet, etc.) para poder gestionar los cambios a tu nueva dirección sin que supongan ningún problema y no te veas obligado a esperar días y días para volver a tener wifi en tu hogar, por ejemplo.

Y una vez que estés instalado en tu nuevo destino, lo mejor será que tengas a mano esa caja con tus objetos básicos y empieces a organizar la cocina, ya que es una de las habitaciones de la casa sobre la que pivota toda nuestra vida, sobre todo, si vives con niños.

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