Con el calor del verano siempre apetece tomar bebidas y postres fríos para refrescarnos. Y, sin duda, entre todas las delicias que podemos degustar, los helados son los reyes del estío. Pero por más que podamos comprar esas cajas de cucuruchos, polos o barras de sabores en el supermercado o parar en las heladerías de nuestra localidad o destino de veraneo para saborearlos, también tenemos la opción de prepararlos en casa de una manera tan rica como saludable.

Si todavía no te has atrevido a ello, hoy te contamos unos cuantos trucos para preparar tus propios helados caseros, sin necesidad de usar heladera, y que no haya ninguna receta que se te resista.

Hacer la base

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Podemos elegir preparar cualquier receta de helado que nos apetezca de las muchas que podemos encontrar en internet, pero de forma general debes saber que puedes atreverte a crear tus propias combinaciones con tus sabores favoritos, siempre que tengas en cuenta la forma de hacer una buena base.

Es posible utilizar como base del helado plátano congelado, yogur natural o griego, queso fresco o leche condensada, y añadirle lo que desees. De lo más sencillo es agregar las frutas que prefieras cortadas en pedazos muy pequeños. Por ejemplo, puedes mezclar dos yogures naturales con cerezas deshuesadas y batir hasta obtener una mezcla cremosa o hacer un sencillo helado de vainilla. No obstante, también puedes preparar como base para el helado una crema inglesa, para la que necesitarás azúcar, lecha o nata y yemas, aunque su preparación requerirá más elaboración.

Frutas

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Un buen truco para añadir frutas al helado es congelarlas previamente en trozos pequeños y luego triturarlas con el robot de cocina o con la batidora eléctrica. Además, debes tener en cuenta que los helados con frutas tienden a endurecerse más, por lo que es conveniente que los endulces en mayor medida que aquellos que no las lleven.

Remover y remover

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Seguramente esta sea una de las formas que solo resulta recomendable para las personas más pacientes y que disponga de cierto tiempo para no cansarse de la tarea. Y es que para que el helado quede cremoso como si usaras una heladera es necesario que, una vez lo introduzcas en el congelador en un envase tapado, debes contar alrededor de 45 minutos para proceder a removerlo con unas varillas, un tenedor o la batidora. Esto es fundamental para deshacer el hielo que comienza a formarse y es una operación que tendrás que repetir cada 30 minutos, hasta que el helado se congele por completo. Calcula que el proceso ha de durar entre 2 y 3 horas. Recuerda que el proceso de congelación es más rápido si utilizas recipientes metálicos.

La batidora

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Si no dispones de tiempo como para estar pendiente cada media hora y quieres preparar el helado, meterlo en el congelador y olvidarte de él hasta que te lo comas, necesitas dos boles de distinto tamaño, hielo y sal, además de una batidora.

Deberás llenar el bol más grande de hielo con un buen puñado de sal, y verter la mezcla de tu helado en el bol más pequeño. Introduce este último en aquel y luego, con la batidora, bate el helado unos 10 minutos. Al finalizar la tarea, introduce ambos tal cual durante 45 minutos en el congelador. Luego, repite la operación con la batidora 5 minutos más. La textura ya debería ser esa crema tan característica de los helados. A continuación, cúbrela con un film de cocina y vuelve a meter solo el bol pequeño con el helado en el congelador durante varias horas o toda la noche antes de servirlo.

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