Con las altas temperaturas, la conservación de los alimentos todavía adquiere mayor importancia. Al fin y al cabo, es más fácil que se estropeen y aparezcan toxinas nocivas que puedan acarrearnos más de un disgusto. Hay que extremar los cuidados para evitar las intoxicaciones.

De tal modo, resulta muy útil recordar estos trucos y consejos para conservar los alimentos en verano, que contribuirán a cuidar nuestra salud y ahorro, ya que evitaremos que productos y platos cocinados con anterioridad terminen en la basura.

Extrema el cuidado en el supermercado

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El cuidado de los productos de alimentación comienza en el mismo momento de hacer la compra. Ya sea en la tienda, en la plaza de abastos, en el supermercado o en las grandes superficies, además de las medidas de higiene respecto al lavado de manos y utilización de guantes para manipular los alimentos frescos, deberás tener en cuenta otros aspectos. Y es que aunque es un buen hábito fijarse muy bien en lo que se elige durante todo el año, en verano adquiere total relevancia.

Asegúrate de que la fruta no tiene hendiduras, no presenta golpes ni moho, y que no esté demasiado madura. Lo mejor es que la compres a granel y en pocas cantidades, ya que además de contribuir a tu ahorro y al cuidado del medio ambiente, podrás comprobar el estado de cada pieza y no correrás el riesgo de que se estropee. Procede de la misma forma con las verduras. Por lo que respecta al pescado y a la carne, fíjate en su olor y su color para ver que están en perfectas condiciones.

En todo caso, en cualquier producto de alimentación que adquieras, comprueba sin excepción la fecha de consumo preferente y la fecha de caducidad. Los productos refrigerados y congelados mételos en tu carro al final, para que estén a temperatura ambiente el menor tiempo posible, y guárdalos en el frigorífico y en el congelador tan pronto llegues a casa. Una buena costumbre es portar o tener el maletero del coche una bolsa especial para congelados, imprescindible durante el verano para conservar este tipo de productos sin problema y que no se estropeen de camino al hogar.

Extrema la higiene en la cocina

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Siempre que vayamos a manipular alimentos debemos extremar la higiene, tanto si vamos a guardarlos como si vamos a cocinarlos. Las manos han de estar limpias, así como los utensilios y superficies de la cocina, y productos como frutas, verduras y hortalizas debes lavarlos antes de consumirlos. A la hora de cocinar, no uses el mismo cuchillo o tabla de corte para la carne y el pescado, pues es muy importante evitar la contaminación cruzada.

Para la conservación de los alimentos o sobras de comida, acostúmbrate a usar táperes y bolsas especiales para mantenerlos alejados de los insectos, ciérralos muy bien para conservarlos perfectamente sin que entre el aire y aprovecharás su almacenamiento de forma aislada.

Guarda adecuadamente los alimentos

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En verano, resulta aconsejable introducir todos los alimentos perecederos en la nevera para asegurarnos su mejor conservación. Lo más conveniente es que pongas al fondo aquellos productos que tardan más tiempo en caducar y coloques delante y a la vista los que tengan una fecha de consumo preferente más reciente. Así los irás cogiendo sin problema y sin olvidos. Evitarás desperdiciar comida.

La zona más fría de la nevera debes reservarla para las carnes, los pescados y los platos preparados, a una temperatura entre 1º y 4º C, mientras que la zona más templada resulta adecuada para las frutas y verduras, entre los 5º y los 8ºC. Asimismo, recuerda no estar abriendo la puerta de este electrodoméstico constantemente. Ahorrarás energía y evitarás que los alimentos puedan estropearse.

Congela los alimentos

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En verano, lo mejor es que optes por congelar las sobras de comida en vez de meterlas en la nevera para consumir en el futuro. Además, la mayoría de las veces que simplemente se introduce en el frigorífico acaba en la basura, porque o bien te olvidas de que está ahí o bien te demoras tanto que se estropea. En cualquier caso, lo que sobre debe guardarse cuanto antes y no dejarlo nunca en el exterior a temperatura ambiente.

Y recuerda que, durante todo el año, lo más aconsejable es descongelar los productos en el interior del frigorífico, algo que alcanza mayor importancia durante el verano.

Extrema las precauciones con huevos y lácteos

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Fuente: Pixabay/tohma

Cada verano los huevos, así como las salsas y las recetas que los contienen como ingrediente imprescindible, son los protagonistas. Y es que suelen ser las principales causas de las intoxicaciones en esta estación del año, tal y como sucede con la temida salmonelosis.

Para que esto no suceda, guarda los huevos en la nevera, pues hay que evitar que sean objeto de cambios bruscos de temperatura. Por ese motivo, no debes colocarlos en la puerta, sino que mejor es almacenarlos en alguno de los estantes. Y si preparas mayonesa casera o ensaladilla, calcula muy bien la cantidad, ya que deben consumirse exclusivamente en ese mismo momento, y mientras no se sirvan deben guardarse en la nevera. Nada de dejar sobre la mesa mientras se come.

Los lácteos también debes de introducirlos en la nevera, sin olvidar el queso. Pese a que algunos como los curados pueden estar fuera de ella, incluso en este caso la temperatura ambiente no debe superar los 22º C, así que guárdalos en el frigorífico y quédate tranquilo para consumirlos.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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