Conceptos como «desarrollo sostenible», «sostenibilidad», «huella de carbono» o «construcción ecológica» son cada vez más habituales en las estrategias de desarrollo establecidas tanto a nivel europeo como en términos nacionales o locales.

La construcción ecológica define un proceso de edificación mediante el cual se causa un impacto reducido en el medio ambiente. Este tipo de construcción respeta la capacidad regenerativa del ecosistema en comparación con otros procesos, normas y hábitos de construcción basados en el sistema clásico.

Construcciones ecológicas

La “mirada verde» comienza a estar puesta sobre bienes y servicios, de manera que las empresas no solo generan beneficios para su propia existencia y lucro, sino que cada vez son más habituales las actividades económicas más solidarias, que minimizan al máximo el daño ambiental y el consumo de recursos naturales.

En este sentido, podemos “mirar verde» a través de las ventanas de la empresa Alugal, un fabricante de ventanas en Madrid cuya filosofía es “trabajar cada día para fabricar la ventana perfecta”.

La economía circular y la durabilidad, claves para el desarrollo sostenible 

Se conoce como economía circular a un sistema que optimiza los procesos de fabricación y reciclaje mientras utiliza la menor cantidad de energía posible. Su objetivo es incidir en el ecosistema lo menos posible y contrarrestar la sobrecarga y la explotación del medio ambiente y de los recursos del planeta.

Pero ¿qué significa “sostenibilidad” cuando hablamos de ventanas?

En este sentido, Alugal fabrica sus ventanas de PVC con perfiles Kömmerling, cuya línea Greenline trata de desechar el paradigma del consumo de usar y tirar para sustituirlo por el de la economía circular, que es: reducción, reutilización y reciclaje.

Basándose en esta premisa, se reduce la cantidad de energía que se emplea en la producción de nuevos materiales y se cierra el ciclo al final de la vida útil de cada ventana con el desmontado, clasificación y posterior reutilización del 100% de los materiales en los centros de producción.

Aluminio, madera o PVC, ¿cuál es el material más sostenible?

En la materia prima que se utiliza en la fabricación de los perfiles de PVC que más tarde conformarán las ventanas, se eliminan metales pesados como el cadmio o el plomo y se sustituyen por elementos más ecológicos como el zinc o el calcio.  

En comparación con el aluminio, la fabricación de PVC vierte a la atmósfera un 161 % menos de dióxido de carbono; un 52 % si la comparación la hacemos con la madera.

En cuanto a durabilidad, las ventanas fabricadas con perfiles de PVC y otros complementos de altas prestaciones, como vidrios dobles o triples y herrajes adecuados, pueden tener una vida útil de unos 50 años, algo que hace del PVC la opción más sostenible y económica a largo plazo.

Por tanto, los principios sobre los que se sustenta la fabricación de ventanas ecológicas de PVC son:

1. Utilización de material respetuoso con el medio ambiente.

2. Economía circular y alta durabilidad de las ventanas.

3. Mejora en el diseño y la eficiencia energética: a mayor aislamiento térmico, menor consumo (hasta un 40 % de ahorro en gastos de climatización).

La ventana perfecta

Las ventanas son un factor principal a la hora de medir el confort en el interior de una vivienda.Un cerramiento sostenible que además de ser eficiente energéticamente proporciona aislamiento acústico para evitar el ruido de la calle; que ofrece una mayor seguridad frente a robos, y que evita que la polución atmosférica penetre en el interior del hogar es lo que podríamos definir exactamente como “la ventana perfecta”.

Esa ventana ecológica a través de la que puedes admirar un mundo más sostenible que tú, con tus decisiones, ayudas a transformar.

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