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¿Aceptarías el trasplante de un riñón infectado con hepatitis C con tal de saltarte la lista de espera?

Un laboratorio de la hepatitis C apoya el trasplante de riñones de infectados a receptores sanos. El ensayo clínico en marcha en EE.UU. no estaría justificado en España, según la Organización Nacional de Trasplantes.

Operación de trasplante de órganos en la Universidad Johns Hopkins.- JOHNS HOPKINS MEDICINE

MALEN RUIZ DE ELVIRA

Saltarse una lista de espera de casi 100.000 personas para recibir un riñón de donante fallecido es un estímulo más que suficiente para aquellos pacientes que participan en un atrevido ensayo clínico en Estados Unidos, en el que se trasplantan riñones de donantes infectados con el virus de la hepatitis C a receptores que no tienen ese virus. El trasplante se complementa con una ronda de tratamiento con uno de los nuevos medicamentos contra la hepatitis C, cuya eficacia se estima en un 95%. El tratamiento lo financia el laboratorio que fabrica Zepatier, un medicamento de segunda generación recientemente aprobado en Estados Unidos, Canadá y Europa que resulta en el primer país citado solo un poco menos caro que los hasta ahora disponibles, unos 54.000 dólares por ronda.

En España una iniciativa así no está justificada, señala a Público Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, ya que la situación es mucho mejor que la de Estados Unidos en este aspecto. Nuestro país lleva décadas siendo líder mundial de trasplantes, posibles gracias a una alta tasa de donación de órganos, lo que cubre las necesidades en un porcentaje mucho mayor que el cubierto en ese país.

En Estados Unidos, hasta ahora, la inmensa mayoría de los órganos de fallecidos infectados con hepatitis C se descartaban, al igual que sucede en España, excepto los que se utilizaban para receptores ya infectados. Los trasplantes entre infectados son habituales desde que se iniciara, precisamente en España, la práctica en los años ochenta ante el gran número de casos de infección vía transfusiones, una situación que ya no se da.

“Si dispusiéramos de suficientes órganos no lo haríamos”, ha reconocido el doctor Niraj Desai, que dirige el ensayo clínico actual, con solo 10 pacientes, de la Universidad Johns Hopkins, en el que también participa la Universidad de Pensilvania. Los médicos han presentado un primer caso, una mujer de 66 años que sobrevivía gracias a la diálisis y que aceptó recibir el órgano que le podía infectar porque se enfrentaba a cinco años de lista de espera. Tras el trasplante el pasado julio y tres meses de tratamiento con el medicamento oral Zepatier de MSD, que combina dos antivirales, el virus no se ha detectado en su organismo. Sin embargo, los pacientes son informados de que el virus indetectable tras el tratamiento puede reaparecer en el futuro, porque la “curación” no está garantizada, lo mismo que sucede con los tratamientos del virus VIH, causante del sida.

Matesanz, uno de los mayores expertos del mundo en programas de trasplantes, tiene una visión negativa de esta iniciativa, aunque sea interesante desde el punto de vista científico

Matesanz, uno de los mayores expertos del mundo en programas de trasplantes, tiene una visión negativa de esta iniciativa, aunque sea interesante desde el punto de vista científico. El director de la Organización Nacional de Trasplantes habla de reparos éticos (inocular un virus a una persona que no lo tiene) y también de conflicto de intereses por la participación de la farmacéutica. Excepcionalmente, sin embargo, ante el riesgo de muerte inminente, se puede justificar un trasplante así, y este año se da hado un caso en España con un trasplante de corazón de un donante con hepatitis C a un receptor sin el virus.

Ya hay en marcha en la misma universidad Johns Hopkins un programa de trasplante de donantes con VIH a receptores infectados con el mismo virus. Estos trasplantes, de riñón, se hacen desde hace años en otros países, el primero Sudáfrica, que tiene un altísimo número de seropositivos, y actualmente también existe un programa parecido en Suiza. La novedad es que se han empezado a trasplantar hígados. En España, también en este caso los números no salen para justificar un programa de este tipo, explica Matesanz, ya que serían muy pocos los casos de donantes que se podrían aprovechar, además de que está prohibido por ley.

En EEUU se estima que hasta 3,9 millones de personas tienen el virus de la hepatitis C, una enfermedad que puede tardar décadas en manifestarse con la destrucción del hígado

En Estados Unidos se estima que hasta 3,9 millones de personas (más de un 1% de la población), tienen el virus de la hepatitis C, una enfermedad que puede tardar décadas en manifestarse con la destrucción paulatina del hígado. Por otra parte, hay 99.000 personas en lista de espera para trasplante de riñón pero solo se realizan 17.000 operaciones al año. El ensayo clínico se limita a una de las seis cepas del virus, con la que se han logrado los mejores resultados en los tratamientos de la población general, y selecciona con criterios más restringidos de los habituales los órganos a trasplantar, procedentes de personas jóvenes.

La hepatitis C es ya, para los médicos que participan en el ensayo, una enfermedad nueva, por los espectaculares resultados hasta ahora de los nuevos tratamientos. Sin embargo, son muy polémicos por su elevado precio, como quedó de manifiesto el año pasado en el caso de los enfermos españoles de hepatitis C que solicitaban su financiación pública.

Si se generalizara esta opción de trasplante de infectado a sano, se plantearía que, en Estados Unidos, solo las personas con posibilidad de pagarse el carísimo tratamiento contra el virus se animarían a hacerse la operación, lo que introduce un nuevo factor de discriminación. Con la incipiente competencia en este amplio mercado, se espera, sin embargo, que baje el precio en los próximos años.

Más información


- Universidad Johns Hopkins
- Organización Nacional de Trasplantes
- Datos mundiales de trasplantes (PDF)

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