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Adelantarse a la avalancha

Un nuevo radar permite predecir riesgos como los corrimientos de tierra o los desplazamientos glaciares

DANIEL MEDIAVILLA

En ocasiones parece que los desastres naturales sobrevienen sin avisar. Sin embargo, si se observa con atención, es posible leer las señales que envía la Tierra antes de morder y paliar los daños.

Esto es lo que hacen los geólogos que trabajan en el proyecto Galahad, un programa de investigación financiado por la Comisión Europea que estudia la forma de predecir el riesgo de sucesos como las avalanchas o los glaciares.

El pasado viernes se reunieron en Madrid los responsables del proyecto y presentaron, entre otras cosas, IBIS, un prototipo de radar que permitirá alertar con tiempo de este tipo de riesgos. "Ya hay sistemas para realizar medidas que ayuden a predecir estos peligros, pero este tiene dos ventajas importantes", indicó el director del proyecto, Giorgio Franchioni. "En primer lugar, no es necesario acercarse al área de riesgo de corrimiento de tierra o avalancha, que pueden ser sitios peligrosos. Antes era necesario ir sobre el terreno y colocar el punto de medida. Con el nuevo sistema es posible vigilar un corrimiento a distancia", agregó.

La segunda gran ventaja es la mayor cantidad de puntos de observación. "Con este sistema es posible obtener cientos de miles de medidas sobre una avalancha, por ejemplo. Antes, además de tener que subir a una colina llena de nieve, si colocabas cincuenta puntos de medida, esas eran las medidas que tenías sobre la avalancha", apuntó Gerardo Herrera, geólogo del Instituto Geológico y Minero de España.

Este tipo de radar tiene múltiples aplicaciones. Además de las zonas de montaña con riesgo de avalancha, el sistema puede aplicarse a puntos de riesgo como los embalses. “Estos radares de suelo pueden tomar medidas con mucha frecuencia, hasta cada dos minutos y esto permitiría avisar si hay un corrimiento de tierra que ponga en peligro el embalse”, afirmó Herrera.

IBIS permite medir desplazamientos de hasta una décima de milímetro en los terrenos que observa y posibilita la creación de mapas con los que realizar modelos para predecir el comportamiento futuro de zonas de riesgo.

El sistema de tierra se compensa con otros que toman información desde satélites. Así,  con medidas mensuales, se cubren grandes extensiones de terreno y se identifican las zonas de riesgo potencial. Una vez seleccionadas se pueden colocar los equipos de tierra que permiten una vigilancia continua.

Estos sistemas de observación geológica no sólo sirven para fenómenos producidos de forma natural como los corrimientos de tierra o las avalanchas. Obras de ingeniería como la construcción de un túnel de tren que, como se ha visto hace no mucho en Barcelona, pueden provocar importantes desplazamientos de terreno, también pueden monitorizarse con radares como IBIS. Así, sería posible prever la aparición de un socavón a partir de los movimientos que se producen sobre la superficie del terreno que se está horadando.