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Astronomía Catalunya pone un pie en el "nuevo espacio"

La estrategia Newspace, en que Catalunya se ha hecho un hueco, permite a empresas más pequeñas entrar en un mercado en el que hasta ahora solo cabían grandes corporaciones, agencias espaciales, ejércitos o gobiernos

La foto es una simulación de la posible ciudad proyectada para vivir en Marte por investigadores catalanes.
Simulación de la posible ciudad proyectada para vivir en Marte por investigadores catalanes. ACN

PAULA ERICSSON

En un momento donde la Tierra parece colapsarse, mirar al cielo es esperanzador. Es por eso que, cuando a finales de octubre se descubrió agua helada en superfícies de la Luna donde hasta ahora no se habían detectado, las redes estallaron de alegría. ¿Pero qué supone este hallazgo? El director de l'Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), Ignasi Ribes, explica que se ha encontrado agua en regiones de alta latitud iluminadas por el Sol, concretamente en sitios llamados "trampas frías".

Para el químico cuántico, astrofísico y divulgador científico Joan Anton Català este hallazgo "cambia la reglas de la exploración de la Luna". "Ya no haría falta bajar a los profundos cráteres del Polo Sur, que es complicadísimo de hacer, sino que se haría reciclando o depurando las superfícies del satélite natural", detalla. Ahora bien, tanto Català como Ribes apuntan que no se han encontrado grandes cantidades: no hay ni lagos ni ríos, sino que el agua está incrustada en la superficie lunar. "Los humanos tendrían que procesar dos toneladas de polvo de la superfície para sacar unos tres o cuatro vasos de agua", señala Ribes.

Por otro lado, Guillem Anglada, investigador Ramon y Cajal en l'Institut de Ciències de l'Espai del CSIC y de IEEC, advierte que los problemas para habitar en el satélite natural continúan. Para conseguir un desarrollo sostenible se debe tener oxígeno, hidrógeno y carbono, y pese a que hay agua en el astro, el carbono es esencial. "La Luna no tiene carbono prácticamente en ningún sitio, y lo necesitas para todos los procesos humanos", detalla. No es casual que Anglada se fije en estos requisitos: es uno de los coordinadores de The Sustainable Offworld Network (SONet). Sonet es una red de expertos internacionales que ha ideado el proyecto de Nuwa, una ciudad para construir en Marte en la cual vivirían aproximadamente un millón de personas en el 2100.

 Una ciudad en Marte impusada por ingenieros catalanes

El proyecto, coordinado por Guillem Anglada y el físico y doctor en ingeniería aeroespacial, Miquel Sureda, fue seleccionado este octubre como uno de los 10 finalistas en el concurso Mars City State Design, impulsado por Mars Society, una organización dedicada a la exploración y los asentamientos humanos en el planeta rojo. Sureda explica que, antes del concurso, desde Catalunya ya se habían coordinado con diferentes expertos en ingeniería aeroespacial, minería, astrobiología, pero también psicólogos, antropológos y sociólgos con la finalidad de pensar cómo sería una base totalmente sostenible en Marte.

"La sostenibilidad es fundamental desde un punto de vista filosófico, pero es que tampoco hay otra forma: no puedes estar necesitando que te envíen cosas desde la Tierra cada vez que tengas un problema", apunt Sureda. El trayecto de la Tierra a Marte es de ocho o nueve meses. Pero el problema no es este, sino la posición relativa entre los dos planetas, que cambia mucho al largo del año, ya que ambos orbitan alrededor del Sol. Es por ello que los impulsores de Nuwa piensan que reutilizar los recursos es esencial para vivir en el planeta rojo. Para poner un ejemplo, Sureda explica que los astronautas que están en la Estación Espacial internacional (la cual da vueltas alrededor de la Tierra) reutilizan hasta la orina, ya que está prácticamente hecha de agua.

La construcción del Newspace en Catalunya

Miquel Sureda: "Son empresas pequeñas que intentan sacarle un rendimiento económico al espacio pero con una filosofía distinta a la de las antiguas empresas"

Nuwa, que lleva el nombre de la diosa china creadora de la humanidad, es un proyecto que forma parte del Newspace. Hasta hace unos años, quienes tenían el monopolio del espacio eran los gobiernos, las agencias espaciales como la NASA o la Agencia Espacial Europea, ejércitos o grandes corporaciones, pero, tal como señala Sureda, se está creando un ecosistema distinto. "Son empresas pequeñas que intentan sacarle un rendimiento económico al espacio pero con una filosofía distinta a la de las antiguas empresas -las que forman parte del Oldspace-".


Mientras que en el Oldspace hacía falta tener muchísimo dinero o hacer proyectos de como mínimo 10 años, por aproximadamente un millón de euros las nuevas empresas lanzan nanosatélites o microsatélites, que pesan de 5 a 50 kg y tienen utilidades distintas a las grandes misiones de exploración. Sobre todo transitan en la baja órbita terrestre para dos usos principales: las telecomunicaciones y la observación del Tierra, que a su vez puede servir para prevenir catástrofes naturales, pero también para el control de fronteras. Por otro lado, el Newspace también abarca iniciativas dedicadas a la impresión 3D, la inteligencia artificial, la electrónica avanzada o las comunicaciones móviles de nueva generación (5G).

En ese sentido, varias empresas pequeñas han elegido Catalunya, y sobre todo Barcelona, como sede para adentrarse en este mundo. El director del IEEC señala que la UPC tiene un grupo (NanoSat Lab) que ya ha lanzado cuatro nanosatélites, y que hay una eclosión de start-ups, entre ellas Open Cosmos, Satelliot, Satellogic, Pangea y Rocubum, que están creando una base suficiente para que Catalunya de un paso adelante. “El ecosistema catalán es especialmente favorable porque es un entorno muy abocado a las tecnologías”, celebra Ribes. De hecho, la vicepresidenta de la Cambra de Comerç, Mònica Roca, insiste en que Catalunya es un territorio fructífero para este tipo de iniciativas. En ese sentido, explica que la investigación aeroespacial en el Estado español está vinculada a proyectos de gran escala, sobre todo relacionados con el Ministerio de Defensa, y suelen tener la sede en Madrid.

La Agencia Espacial de Catalunya

Después de años creándose este caldo de cultivo, la Generalitat anunció a finales de octubre la estrategia Newspace, impulsada por el Departament de Polítiques Digitals de la Generalitat con la colaboración del IEEC, la UPC, el Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació de la Generalitat de Catalunya (CTTI), la Fundació I2cat, el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya y la Cambra de Comerç. Con esta iniciativa, la Generalitat y sus colaboradores tienen la intención de impulsar un cluster que aglutine a todas estas pequeñas empresas que quieren formar parte del nuevo espacio. Como por ejemplo la impresión 3D, la inteligencia artificial, la electrónica avanzada para sensores y ordenadores, y las comunicaciones móviles de nueva generación (IdC i 5G).

Ahora bien, el mismo día del anuncio de esta estrategia se presentó por parte del conseller d’Administracions Públiques, Jordi Puigneró, la Agencia Espacial de Catalunya, lo que se recibió con sorpresa dentro de los propios colaboradores. También con críticas des de los partidos de la oposición. Tanto Sureda como la vicepresidenta de la Cambra de Comerç señalan que, mientras que durante meses se había hablado de tejer la estrategia Newspace, en ningún momento se había hablado de la Agencia Espacial Catalana. "A nivel social he visto que mucha gente no entiende por qué se debe invertir en una agencia espacial catalana cuando ya está la europea", opina Sureda.

Mònica Roca: "Lo que denota maduración de un país es cómo actúa en momentos de crisis"

Por su parte, Anglada coincide con Sureda en que no cree que sea el nombre más adecuado, pero apunta que se puede cambiar más adelante. Ambos afirman que puede ser una buena forma de promocionar el Newspace en Catalunya y así tener el apoyo político y social para invertir en ciencia. La inversión en ciencia no ha sido esencial en el Estado español, y eso es algo que Mònica Roca insta a cambiar. "Lo que denota maduración de un país es cómo actúa en momentos de crisis. Los países del norte de Europa invierten a largo plazo en ciencia, tecnología... mientras sigamos haciendo estrategias a corto plazo seguiremos igual", concluye.

Por su parte Puigneró justificó la iniciativa con una previsión para los próximos cinco años que se multiplicará por 2,5 el número de empresas en Catalunya que se dedicarán a la industria del New Space hasta llegar a las 75, y se aumentará por cuatro los puestos de trabajo y por seis la facturación. "Estamos ante un sector económico emergente vinculado a los pequeños satélites de bajo coste, que orbitan a baja altura y utilizan tecnologías comerciales", dijo Puigneró.

¿El cielo es el límite?

Por su parte, el Newspace no sólo está poblado de startups o empresas pequeñas: Space X quiere lanzar entre 20.000 o 30.000 nanosatélites, formando la constelación Starlight, para dar cobertura global de internet en la órbita baja. "Eso es una barbaridad", denuncia el director del IEEC. Para el divulgador científico Joan Anton Català haría falta regular mejor el ecosistema del espacio para evitar la contaminación especial, lo que perjudica la observación astronómica. Ahora bien, el Guillem Anglada lo pone en duda. "¿Es más importante que se esté ensuciando el cielo nocturno o que todas las escuelas del continente africano tengan acceso a la red?", se pregunta.