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La caza de ballenas puede volver a ser legal

La Comisión Ballenera propone autorizar las capturas actuales reduciendo su número

J. Y.

La Comisión Ballenera Internacional (IWC, por sus siglas en inglés) ha presentado oficialmente la propuesta que someterá a votación en la reunión plenaria anual de los 88 países miembros, que se celebrará a partir del 30 de mayo en la ciudad marroquí de Agadir.

La proposición liquida el veto a la caza legal de cetáceos, vigente desde 1986. Con este nuevo marco, los ejemplares que hoy capturan bajo distintos artificios jurídicos las flotas japonesa, islandesa y noruega contarían con todos los beneplácitos.

A cambio, la IWC establecería las cuotas de captura, que reducirían las actuales autoimpuestas por los países balleneros, y se encargaría de vigilar su cumplimiento. Según la Comisión, los nuevos cupos salvarían a varios miles de ejemplares en los próximos diez años.

Akamatsu incita a "continuar las negociaciones"

El movimiento, que el anuncio de la IWC califica como un "plan de paz" entre países balleneros y antiballeneros, ha provocado respuestas diversas, pero en general no ha encontrado buena acogida, lo que tiñe de dudas la posibilidad de alcanzar la "decisión de consenso" que desea la IWC.

En Japón, el principal país destinatario de esta solución de compromiso, el ministro de Agricultura, Hirotaka Akamatsu, ha criticado el recorte de cuota, una "brecha" que les invita a "continuar persistentemente las negociaciones", informa AP.

Tampoco la propuesta ha satisfecho a las naciones opuestas a la actividad ballenera. El ministro de Exteriores de Nueva Zelanda, Murray McCully, dijo en un comunicado que "los neozelandeses no aceptarán esto".

De la misma opinión son los ecologistas, para quienes la intención de la IWC de mantener la moratoria al comercio no es más que una fachada. En opinión de estos grupos, el cambio de regulación inyectaría sangre nueva a la agonizante industria ballenera.

Phil Kline, de Greenpeace, comparó el caso con el de un ladrón de bancos al que, no pudiendo atraparlo, se le da una gran cantidad de dinero, informa AFP. Para el portavoz de esta ONG en Japón, Junichi Sato, "las ballenas hacen todas las concesiones, no los balleneros". Pero sin duda quien ha metido el dedo en la llaga del problema es la delegada de EEUU en la IWC, Mónica Medina: "Lo importante aquí es que la IWC no está funcionando".