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El 'churro' marciano

La NASA modificará el escudo del nuevo rover destinado a Marte para evitar que se ‘fría’ al entrar en la atmósfera

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La NASA no va como un cohete. A los problemas en el tanque de combustible que retrasaron el lanzamiento del Atlantis se han sumado baches técnicos que afectan a algunas de sus misiones estrella previstas para los años venideros. Recientemente, el programa Constellation, reemplazo de los shuttle, se ha visto amenazado por un fallo en el diseño que podría poner en riesgo a sus futuros tripulantes, y una sonda atmosférica del programa Mars Scout se ha retrasado dos años de su lanzamiento previsto en 2011 debido a trabas burocráticas. El último aldabonazo hasta la fecha implica al Mars Science Laboratory (MSL), el vehículo marciano rodante destinado a relevar a los actuales rovers Opportunity y Spirit.

El administrador de la agencia espacial estadounidense, Michael Griffin, comunicó al Comité de Ciencia y Tecnología del Congreso de EEUU que los ingenieros deberán rediseñar el escudo térmico del MSL, ya que los cálculos indican que no resistiría la entrada en la atmósfera marciana. La primera consecuencia de este inconveniente será económica: los 1.800 millones de dólares invertidos en la misión –que ya han superado el presupuesto inicial en 165 millones– crecerán en 20 o 30 millones más.

El segundo impacto cae sobre la planificación. El MSL debe lanzarse, según las previsiones, en septiembre de 2009. Aunque Griffin no ha renunciado a cumplir los plazos, advirtió de que la agencia está considerando fechas alternativas en 2010 o incluso 2011, año en que el viaje sería más corto por las posiciones relativas entre ambos planetas. “Las cosas están procediendo más despacio de lo que desearíamos”, declaró el responsable de la NASA, que facilitó al comité los detalles del proceso. Al parecer, los técnicos pensaban emplear un escudo térmico similar al del tanque de combustible de los shuttle, pero los cálculos revelaron que no aguantaría. La alternativa es emplear un recubrimiento como el que envolvía la sonda Stardust, que en 2006 regresó a la Tierra con muestras de polvo de cometa.

Búsqueda de restos de vida

El MSL es el rover de nueva generación que tomará el testigo del Opportunity y el Spirit, los vehículos que siguen activos cuatro años después de su aterrizaje en suelo marciano. Ambos robots han cumplido con creces su misión, superando averías y tormentas de arena, y enviando a la Tierra datos cruciales sobre la geología del planeta rojo que demuestran la antigua presencia de agua. El MSL, más grande y potente que sus predecesores y con un motor alimentado por energía nuclear, tendrá entre sus objetivos rastrear cualquier indicio que revele la presencia de vida en tiempos pasados, además de preparar un futuro desembarco tripulado.

España es uno de los cinco países seleccionados por la NASA para aportar equipos científicos al MSL. A través del Ministerio de Educación y Ciencia, el proyecto de colaboración entre el Centro de Astrobiología (del INTA y el CSIC) y la empresa de electrónica espacial Crisa desarrolla el REMS (siglas en inglés de Estación de Monitorización Ambiental del Rover), una estación meteorológica que coronará el mástil del MSL.

Consultado por Público, el vicedirector del Centro de Astrobiología, Javier Gómez Elvira, dijo que los problemas técnicos del MSL han provocado que “algunos instrumentos hayann tenido que recortar sus prestaciones”, pero que un posible retraso en el lanzamiento del MSL “afectaría muy poco al proyecto REMS”. En situaciones similares, “cuando el proyecto principal se retrasa, se entrega el equipo y permanece almacenado hasta que se produce el lanzamiento”, aclaró. Gómez Elvira confirmó que el REMS se entregará a la NASA a lo largo de este año, como estaba previsto.

 

Entre los seis lugares candidatos para el aterrizaje del MSL en la superficie marciana, gana puntos el cráter Holden. Científicos del proyecto HiRISE de la Universidad de Arizona (EEUU), que analizan imágenes enviadas desde Marte por la sonda orbital MRO, han identificado en el lecho de este cráter un conjunto geológico formado por grandes brechas (un tipo de roca sedimentaria), arcillas y guijarros. Todo ello, según los investigadores, delata la antigua existencia de agua. El cráter, dicen, fue un lago mayor que el Hurón (uno de los Grandes Lagos entre EEUU y Canadá) y quizá albergó vida. Esto lo convierte en un emplazamiento ideal para que el MSL rastree el terreno en busca de restos bioquímicos.