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El cochecito marciano deja su última huella

El rover Spirit queda varado para siempre, pero aún está vivo

NUÑO DOMÍNGUEZ

La NASA se resiste a despedirse del Spirit, uno de los dos vehículos que tiene sobre la superficie de Marte. Diseñado para durar tres meses, el vehículo lleva ya seis años en servicio. Los diez últimos meses los ha pasado varado en un cráter que la NASA llama Troya y del que no saldrá nunca más, según informaron ayer los responsables de la misión, pues han desistido de rescatarlo.

"Los días de conducir el Spirit se han acabado", dijo Doug McCuistion, director del programa de exploración de Marte. Con el optimismo característico de la agencia, recalcó que este no es un final, sino una metamorfosis, pues el ingenio pasará a ser una "plataforma fija".

Dentro de unas semanas, la agencia perderá la comunicación diaria con el aparato, que comenzará un proceso de hibernación para intentar sobrevivir al invierno marciano.

"No tenemos garantías de que vaya a sobrevivir", reconoció John Callas, responsable del Spirit y de su hermano aún móvil, el Opportunity.

Privado de dos de sus seis ruedas, el vehículo es incapaz de trepar por la ladera arenosa en la que está encallado. Los paneles solares que lo alimentan reciben cada día menos luz a medida que se aproxima el invierno. Además, su ángulo de inclinación no es ni mucho menos el mejor.

Una vez fracasado su intento de liberar al ingenio, el afán de los ingenieros responsables de su manejo es variar su inclinación antes de que, en unas semanas, se quede sin la energía suficiente para mover las ruedas. Así podrán rascar algo más de sol en sus paneles, claves para la supervivencia del aparato.

En marzo o abril comenzará lo peor. El Spirit se apagará entonces casi por completo y no se comunicará con la Tierra en un largo periodo de hasta seis meses, advirtió McCuistion. Sólo sacará el hocico para comprobar si sus paneles le han aportado energía suficiente para volver a estar activo. El Spirit puede aguantar temperaturas inferiores a 40 grados bajo cero, muy posibles en esta parte del año en Marte. Si el termómetro baja hasta -55 , podría no volver a despertar. Sus responsables reconocieron que esta será la hibernación más larga y dura que han afrontado.

La misión ha costado ya a la NASA más de 600 millones de euros. A cambio, ha aportado más de cien publicaciones en revistas como Science o Nature. El responsable científico de la misión, Steve Squyres, quiso darle la vuelta a la situación y señaló que el atasco perpetuo del Spirit presenta una nueva oportunidad para la ciencia. Señaló que, durante la hibernación, la situación fija del vehículo permitirá determinar si el núcleo de Marte es sólido o líquido, lo que explicaría pequeñas irregularidades en su órbita. "No vamos a abandonar al Spirit", concluyó.