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Disciplina militar contra la 'adicción' a Internet

China quiere tratar con terapias psiquiátricas a sus diez millones de adictos

ANDREA RODÉS

Llevan puesto el uniforme del Ejército chino y cada mañana se cuadran frente a la estrella roja comunista que decora la entrada del cuartel. Pero sólo hay que fijarse en sus cuerpos rechonchos y en sus deportivas de marca para darse cuenta de que esta tropa de adolescentes chinos no son soldados de verdad, sino los 54 pacientes de la primera clínica de adictos a Internet de Pekín. Abierto en 2005, el centro ocupa una de las casetas de ladrillo de un antiguo cuartel militar camuflado en una barriada del sur de Pekín, donde los occidentales son obligados, para poder entrar, a cubrirse el cabello con una gorra para no distraer a los pacientes.

"Los adictos a Internet no tienen buenos hábitos, se pasan el día y noche frente al PC y no desarrollan las conductas normales de convivencia y estudio", explica el coronel Tao Ran, fundador del centro y experto en trastornos adictivos en el Hospital Militar de Pekín. "El entrenamiento militar puede ayudarles a corregir los malos hábitos y a relacionarse con los demás", añade.

China es el país con mayor número de internautas del mundo, con casi 300 millones, y la adicción a Internet afecta a 10 millones de ellos, la mayoría adolescentes, según asegura el propio Tao. Basándose en un estudio realizado sobre 3.000 pacientes durante cuatro años, Tao ha llegado a la conclusión de que la webdependencia se produce cuando alguien pasa más de seis horas realizando actividades ociosas en la Red y muestra "reacciones adversas" si no puede conectarse.

El pasado mes de noviembre, Tao presentó su investigación ante el Ministerio de Salud con la intención de que China se convierta en el primer país en reconocer la adicción a Internet como un "trastorno clínico", al mismo nivel que la drogadicción o el alcoholismo. Tao también quiere que el Gobierno apruebe el primer manual público sobre adicción a Internet, en el que resume las cinco actividades más comunes: juegos on-line, páginas pornográficas, redes sociales, compras y "navegación en general".

Tao cree que China es uno de los países más vulnerables a esta nueva "enfermedad". "La política de hijo único es una de las razones principales de este problema" dice Tao. Para escapar de la presión de unos padres que desean que su único hijo "sea perfecto", muchos jóvenes acuden a Internet para huir del estrés de las obligaciones.

"Primero hay que educar a los padres", explica Tao. En su centro, los jóvenes permanecen aislados y son sometidos a duros entrenamientos militares durante períodos de un mes, pero los padres también están obligados a venir. Cada viernes, se sientan en las sillas de plástico del comedor del cuartel para escuchar las lecciones del Dr. Tao. "¿Fuerzan a sus su hijos a colaborar en casa?" ¿Les ayudan a hacer los deberes?", son algunas de las preguntas que les formula Tao. El tratamiento cuesta, en total, 8.400 yuanes (913 euros) al mes,una cifra muy superior al salario medio en cualquier ciudad china.

Según el estudio de Tao, existen dos categorías de "adictos: en la "simple", a la que pertenece el 52% de los casos, suelen presentar síntomas de depresión, ansiedad y pánico social, y basta con tratamiento psicológico para curarse. El 48% restante puede desarrollar enfermedades graves, como trastornos de personalidad y de conducta, o el llamado Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Tao asegura que el 70% de sus pacientes logra curarse tras una media de 3 a 6 meses de tratamiento en el centro, pero su método ha sido muy criticado por el abuso de medicinas psicotrópicas fuertes, como el Naltrexone (utilizada para tratar la adicción a narcóticos y alcohol), el uso de terapia de shock y una excesiva disciplina militar para tratar un problema que algunos expertos consideran más un síntoma que un trastorno clínico.

La cruzada personal del coronel Tao para acabar con la adicción a Internet quiere extenderse también a los juegos on-line: ha propuesto al Gobierno chino que obligue a cerrar los cibercafés antes de las 12 de la noche y quiere conseguir que juegos on-line tan populares como World of Warcraft no permitan a los internautas acumular puntos después de más de 5 horas seguidas de juego.