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Energía nuclear Sin mutaciones en los hijos de Chernóbil

Un estudio descarta cambios genéticos achacables a la radiación en los descendientes de personas expuestas en el accidente de la central nuclear.

Guardería de Pripyat, localidad cercana a la central nuclear de Chernóbil.
Guardería de Pripyat, localidad cercana a la central nuclear de Chernóbil. Gleb Garanich (Reuters)

Entre tantas consecuencias negativas del accidente de la central nuclear de Chernóbil en 1986, surge ahora un factor positivo. Los análisis genéticos de hijos de personas expuestas a la radiactividad han mostrado que estos no tienen un exceso de nuevas mutaciones debido a la radiación. Chernóbil no se hereda, es la conclusión del estudio realizado, que resulta alentador para los afectados por el más reciente accidente nuclear de Fukushima, en Japón.

Técnicas avanzadas, que no estaban disponibles tras producirse otras catástrofes radiactivas, como las bombas atómicas de la Segunda Guerra Mundial sobre Japón, han servido para realizar dos estudios sobre los efectos en la salud de los supervivientes y sus descendientes en Chernóbil, que se han publicado en la revista Science, liderados por científicos del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos.

"Los avances recientes en las técnicas de secuenciación del ADN nos permiten empezar a estudiar algunas de las cuestiones importantes sobre los efectos de la radiación en la salud humana, en parte a través de análisis genómicos completos en estudios epidemiológicos bien diseñados", explica Stephen Chanock, del NCI.

Los nuevos análisis han sido posibles porque los especialistas de Ucrania tuvieron la visión de establecer un banco de tejidos sobre Chernóbil hace más de dos decenios, cuando estas técnicas no estaban disponibles. El banco recoge muestras de tumores de residentes en regiones muy contaminadas que desarrollaron cáncer de tiroides.

El primer nuevo estudio investigó si la exposición a la radiación produce cambios genéticos heredables, como algunos experimentos en animales habían sugerido. Los científicos han analizado ahora los genomas completos de 130 personas nacidas entre 1987 y 2002 y los de sus 105 padres y madres. En estas parejas progenitoras al menos uno de los dos participó en la limpieza posterior al accidente o fue evacuado porque vivía cerca de la central nuclear. La exposición a la radiación pudo ser no solo directa sino también indirecta y prolongada, debido a la ingesta de leche contaminada, por ejemplo, y se evaluó en cada caso, dando lugar a un amplio rango de dosis de radiación recibidas, informa el NCI.

El análisis del genoma de los hijos adultos se fijó en si habían aumentado los cambios genéticos heredables conocidos como mutaciones "de novo". Son las que se producen al azar en los espermatozoides o los óvulos a lo largo de la vida de la persona y se pueden transmitir a los hijos. El resultado para todas las dosis de radiación encontradas y para los hijos nacidos entre 46 semanas y 15 años tras el accidente es que el número de mutaciones "de novo" que se han encontrado es muy parecido al de la población general con características comparables. La conclusión es que la exposición a la radiación liberada por el accidente tuvo un impacto mínimo, o nulo, en la salud de la generación siguiente.

"Creemos que estos resultados son alentadores para las personas que vivían en Fukushima cuando el accidente de 2011", añade Chanock. "Se sabe que las dosis de radiación en Japón fueron más pequeñas de las registradas en Chernóbil".
Coincidiendo con el décimo aniversario del accidente de Fukushima, hace menos de un mes la ONU publicó su primer gran informe sobre los efectos en la salud humana, tras el preliminar de 2013. Su conclusión fue también positiva, ya que aseguran que no se han podido discernir "efectos adversos sobre la salud entre los residentes en Fukushima que se puedan atribuir directamente a la exposición a la radiación emanada del accidente", según declaró Gillian Hirth, que preside el comité científico de la ONU para estudiar los efectos de la radiación atómica (UNSCEAR).

Esto se atribuye a las bajas dosis de radiación recibidas y a la pronta evacuación de alrededor de 100.000 personas tras la catástrofe causada por un terremoto y maremoto. Quedan excluidos de este optimismo 160 trabajadores de la central que siguen siendo vigilados por la alta dosis de radiación recibida. En todo caso, lo que dice el informe es que las consecuencias negativas son demasiado pequeñas para poder ser detectadas, no que no existan. Según el texto "el aumento de la detección de nódulos, quistes y cáncer de tiroides en la primera ronda de monitorización era esperable debido a la alta efectividad de la detección" más que a la exposición a la radiación, si se compara con otras áreas no afectadas por el accidente. Se está monitorizando a más de 360.000 jóvenes menores de 18 años.

Lo que sí se ha podido documentar es que las secuelas de la evacuación masiva en el caso de Fukushima han sido dañinas. "El efecto más importante sobre la salud es el relativo al bienestar mental y social", aseguran los autores del informe. Ya se sabía que un número elevado de ancianos murieron prematuramente tras ser evacuados y muchas otras personas siguen viviendo con el miedo y el estigma de haber estado expuestos a la radiación o no quieren volver a sus casas aunque las autoridades lo aconsejen.

El segundo estudio publicado en Science sobre Chernóbil avanza en la caracterización genética del cáncer de tiroides posiblemente causado por la radiación y su relación con la dosis recibida, pero no es concluyente.

FUENTES
National Cancer Institute (NCI)
Revista Science
UNSCEAR