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Espacio La India destruye un satélite propio y causa un incidente internacional

La NASA se queja del incremento de basura espacial que puede dañar la Estación Internacional

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Lanzamiento del misil que destruyó un satélite indio el pasado 27 de marzo. (PRESS INFORMATION BUREAU)

Sobre el sector espacial se podría decir que para los pioneros no hay nada peor que los imitadores, pero también que en cualquier momento el espacio se puede convertir en un escenario bélico peligroso para todos en vez de un lugar común protegido. Las fuerzas armadas de la India destruyeron el pasado 27 de marzo un pequeño satélite propio recién lanzado, cuyo supuesto objetivo era el espionaje. Lo hicieron para demostrar que el país puede defenderse de ataques a sus activos espaciales, según recalcó el primer ministro indio Narendra Modi en un mensaje especial televisado.

El éxito del simulacro de ataque, a 300 kilómetros de altura, provocó que numerosos fragmentos del satélite pasaran a formar parte de la nube de basura espacial que rodea la Tierra. La NASA puso el grito en el cielo, y nunca mejor dicho. "Lo que ha hecho la India es algo horrible", aseguró James Bridenstine, su director. "Son actividades incompatibles con el futuro de las misiones tripuladas".

La agencia espacial estadounidense ya tiene estimados 400 fragmentos del satélite y localizados 64 de gran tamaño, de los cuales 20 están por encima de la órbita de la Estación Espacial Internacional (ISS), que alcanza los 410 kilómetros de altura máxima. Esto supuso un incremento notable del riesgo existente para la base espacial, que está continuamente habitada, asegura la NASA.

El Gobierno indio dijo que la inmensa mayoría de los fragmentos, al estar en órbita baja, caerá en las próximas semanas, quemándose en la atmósfera sin mayores efectos. Un especialista indio señaló, por su parte, que la maniobra no sirve para demostrar nada, porque los chinos podrían ya destruir cualquier satélite indio mientras que esto no se cumple a la inversa.

Ilustración de la basura espacial que rodea la Tierra. (ESA)

Este escenario de lenguaje prebélico, sin una razón inmediata aparente, indica la fragilidad de la situación en el espacio, falto de un marco legal suficiente. La India reconoció esta vez que quería sumarse al selecto club de países que han demostrado sus armas antisatélites, o sea imitar a Rusia, Estados Unidos y China. Este país realizó una maniobra similar, en 2007, causando igualmente una nube de basura espacial nueva. Estados Unidos hizo lo mismo en 2008, con la excusa de que un satélite que terminaría cayendo a la Tierra portaba combustible tóxico.

El hecho es que Estados Unidos y sus socios (Rusia, Canadá, la Unión Europea y Japón) no pidieron permiso a nadie para poner en órbita su Estación Espacial, ahora amenazada por sus imitadores. También sucede que el programa espacial chino está reproduciendo los de estadounidenses y rusos de hace casi cincuenta años, con un fuerte componente de orgullo nacional, y además es el mayor contribuyente a la basura espacial. Pero cuando se quejó Bridenstine de la acción india, acababa de anunciar que intentan que vuelvan astronautas de Estados Unidos a la Luna para 2024. La razón principal es, una vez más, política, porque así lo quiere el presidente Trump.

De los 23.000 elementos de basura espacial de más de 10 centímetros, en órbita baja, que rastrean las principales potencias espaciales, casi un tercio se atribuye a la maniobra china de 2007 y al choque de un satélite ruso y otro estadounidense en 2009. Los militares estadounidenses se quejan de que su capacidad de rastreo y de aviso del peligro, considerada la mejor del mundo, es solicitada, y obtenida gratis, por los mismos que producen intencionadamente basura espacial. De hecho, todos los países con actividades espaciales han puesto en peligro a los habitantes de la Tierra alguna vez, en especial cuando se han producido reentradas de naves o etapas de cohetes grandes, por accidente o no, aunque el riesgo sea muy pequeño.

La Agencia Espacial Europea (ESA) hizo el año pasado un repaso sistemático del exterior de su módulo laboratorio Columbus, que forma parte de la ISS, en busca de desperfectos, causados por los micrometeoritos naturales y la basura espacial, que pudieran poner en peligro la base. Se encontraron varios centenares de pequeñas marcas de impacto, aunque sin consecuencias. En la NASA, los especialistas rastrean todos los trozos errantes considerados peligrosos para la ISS y la desplazan cuando es necesario para evitarlos.

En el caso de la destrucción del satélite indio, un día después de la declaración del director de la NASA el Departamento de Estado de Estados Unidos se apresuró a limar asperezas con la India, aduciendo su condición de aliado estratégico con el que seguirán cooperando. Las cosas no parecen que vayan a cambiar mucho por ahora en el gran escenario espacial, aunque se esté jugando con fuego, al menos mientras no se produzca un accidente grave.