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La estatura humana la definen pequeñas y raras variantes genéticas

Un rasgo que es hereditario en un 80% tiene un complejo origen [genético], según un nuevo análisis

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Jugadoras de la selección nacional de baloncesto.

Los hombres holandeses son los más altos del mundo, de media, mientras que las mujeres guatemaltecas son las que tienen menor estatura, concluye un análisis de los habitantes de 200 países nacidos en el siglo XX. Al igual que sucede cuando se observan familias individuales, el factor hereditario está bastante claro y se estima, desde hace ya muchos años, en alrededor del 80%.

Sin embargo, la mayor parte de los elementos concretos del ADN que influyen tanto en la estatura se han resistido hasta ahora a ser identificados. Forman parte de lo que los frustrados investigadores que esperaban respuestas fáciles cuando se secuenció el genoma humano hace ya dos décadas han dado en llamar la heredabilidad perdida.

Un nuevo intento de encontrar el bagaje hereditario que hace que alguien sea alto o bajo y tenga mayor o menor masa corporal ha ido un poco más allá que los típicos análisis de genomas enteros. Se ha fijado en variantes genéticas mínimas (cambio de un solo nucleótido o SNP) y mucho menos frecuentes que el medio millón o así que se suelen estudiar.

Al leer el genoma entero de 21.600 personas no relacionadas entre sí se han descubierto nuevas variantes hasta ahora desconocida

Los científicos del Instituto del Cerebro de Queensland, en Australia, y de varias instituciones de Estados Unidos han leído el genoma entero de 21.600 personas no relacionadas entre sí y han descubierto nuevas variantes, hasta ahora desconocidas, que influyen en la estatura y en la masa corporal. Para ello, se han basado en un astuto enfoque de comparación entre personas más o menos relacionadas genéticamente (que no personalmente). La frecuencia de estas variantes raras va de 1 entre 500 personas a 1 entre 5.000 personas.

Para empezar, los investigadores confirmaron que la heredabilidad de la estatura es de alrededor de un 80% (su estimación es un 79%) mientras que la de la masa corporal es de solo un 40%. Eso quiere decir que el que tu hijo pequeño llegue a ser más alto o más bajo se debe en un 79% a tus genes y los de tu pareja y el resto a factores ambientales como la nutrición, mientras que su masa corporal (simplificando, que sea más gordo o más flaco) dependerá en su mayor parte de factores ambientales. Pero más importante es que estimaron que las nuevas variantes halladas serían responsables del 54% de la heredabilidad de la estatura.

Un indicio curioso que parece confirmarse es que la evolución está seleccionando negativamente estas variantes (por eso son raras y tienden a desaparecer), probablemente porque tienen consecuencias negativas. Hasta ahora se había encontrado que las variantes genéticas más frecuentes y estudiadas asociadas a la estatura solo respondían de una pequeña parte de la estatura final de una persona, lo que escamaba mucho a los especialistas, porque pensaban que lo que se sabe de los genes no corresponde a la realidad. Este trabajo les tranquiliza en parte, aunque hay que confirmarlo para empezar (se ha presentado en la web de preimpresión bioRxiv) y también con una muestra más grande.

De hecho, de todas las variantes encontradas (que se cuentan por millones) solo se sabe por ahora la cantidad y no cuáles son las importantes, que pueden ser muchas menos. La importancia de este trabajo es mayor que llegar a saber a qué se debe la estatura de una persona, porque históricamente este rasgo, considerado complejo, ha sido la punta de lanza en los estudios de otros rasgos complejos, incluidas enfermedades como el autismo, la esquizofrenia o la diabetes.

“Las enfermedades complejas presentan el mismo comportamiento genético que los caracteres cuantitativos como la estatura, el peso, el color de ojos entre otros, que constituyen rasgos continuos. Los rasgos continuos se expresan en su fenotipo final por la interacción de los productos de diversos genes, sean enzimas o proteínas”, recuerda en un artículo sobre el cáncer la bióloga chilena Pilar Carvallo. “Nuestros resultados indican que la heredabilidad todavía desconocida para rasgos complejos y enfermedades se debe a variantes poco frecuentes”, señalan, por su parte, los autores del nuevo trabajo sobre variantes genéticas raras asociadas a la estatura, liderados por Peter Visscher. Cómo funcionan las variantes es incluso más complejo; en parte influyen en las proteínas que producen los genes, pero también pueden influir en la expresión de los genes. Queda todavía mucho trabajo por hacer.