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"La exploración del espacio depende de la voluntad política"

El primer español que viajó al espacio explica las dificultades de convencer a los gobernantes y a la sociedad en su conjunto de la necesidad de invertir más en la carrera espacial

PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS

Su certificado de nacimiento y su tarjeta de visita dicen que se llama Michael Eladio, aunque en España todos le conocen como Miguel. El primer hombre nacido en España que viajó al espacio, Michael López-Alegría (Madrid, 1958), lo hizo por primera vez en 1995 y regresó en 2000, 2002 y 2006. En su último viaje completó una misión de 215 días que le convirtió en el astronauta estadounidense que, hasta ese momento, había realizado el vuelo en solitario más largo. López-Alegría es también el cuarto astronauta que ha experimentado durante más tiempo la ingravidez en el espacio: acumula un total de 33 horas y 42 minutos de EVA (actividad extravehicular). Esta semana ha estado en Valencia para participar como jurado en los Premios Rey Jaime I.

Acaban de cumplirse 50 años del lanzamiento del ‘Sputnik’ y, con él, del inicio de la carrera espacial. ¿Para qué nos ha servido todo el dinero invertido en ella?
El espacio es una inversión. A menudo no sabemos en qué estamos invirtiendo, eso es cierto. En los años sesenta, cuando se planteaba el primer viaje a la Luna, no teníamos ni idea de qué íbamos a conseguir. Esa grabadora que usted usa, por ejemplo. Todo lo que es digital, y todo lo miniaturizado, sale de la carrera espacial. Además de la exploración de lo desconocido, que es propia del ser humano, la carrera espacial nos proporciona cosas que no podemos prever pero que terminan cambiando el mundo en que vivimos.

¿Y son necesarias aún las misiones tripuladas? Los robots han evolucionado tanto que hay quien lo discute.
Coincidí hace poco con el investigador principal de la misión de los rovers en Marte, Spirit y Opportunity. Tenían prevista una misión de tres meses y llevan allí años. Según me explicó, lo que esos robots tendrían que haber hecho en tres meses, lo podría haber realizado una persona en un solo día. No digo que la exploración humana sea más importante que la robótica. Creo que deben realizarse ambas porque aún no tenemos la tecnología para que lleguen los seres humanos a Marte. Pero llegará el día en que la tengamos.

¿Cuándo será eso?
Dentro de unos 30 o 40 años llegaremos a Marte. Y volveremos a la Luna, antes, en 2020. No es ciencia ficción, ya se están diseñando vehículos para ello. El próximo vehículo espacial estadounidense se llamará Orion, y el primer lanzamiento tripulado será en 2014 para la Estación Espacial Internacional (EEI). Llegaremos a la Luna en 2020, o quizá en 2025; los programas de mucho dinero siempre se atrasan. Pero si no hay grandes cambios en la política espacial estadounidense, estaremos allí en 10 o 15 años. Se trata de establecer una base de exploración para el viaje a Marte.

¿Cuál será el futuro de la EEI si la Luna se convierte en la base para la exploración del espacio?
Toda la documentación dice que se acabará a finales de 2015, pero estoy seguro de que los módulos durarán más. La estación puede sobrevivir a esa fecha. Como toda exploración espacial, tripulada y no tripulada, es cuestión de voluntad política.

La NASA ha decidido dejar de utilizar las naves ‘shuttle’ para utilizar las de tipo ‘soyuz’. Pero están menos avanzadas tecnológicamente…
Los shuttle son mucho más sofisticadas, pero la decisión fue más bien de presupuesto. Tenemos tres programas, el de la EEI, el de los shuttle y el de Orion, y financiar los tres resulta carísimo.

¿Necesita la NASA más dinero?
Como cliente siempre diré que sí, pero hoy gozamos de un presupuesto por encima del que hemos tenido los últimos años. No se puede comparar con la época de Apollo, pero es más de lo que teníamos últimamente.

En los últimos meses, países como China, Japón o India han anunciado misiones a la Luna. Esta nueva carrera espacial, ¿es positiva?
El director general de la NASA dice, y no sé si lo dice de verdad, que cuando lleguemos a la Luna igual hay allí una bandera china. Él sí cree que puede ser un catalizador para nuestra voluntad política. Yo creo que es algo bueno.

¿Cómo ve usted la industria europea?
Europa lleva ya bastantes años preparada para lanzar una nave tripulada. Lo que falta es esa voluntad política y pública que, en otras palabras, es dinero.

Estos días se discute la posibilidad de que haya vida en Marte pero, ¿es ése el objetivo de la exploración espacial? Esa obsesión con la vida extraterrestre, ¿no es una forma de promocionar las misiones?
Es una pregunta interesante. No debería ser la obsesión, pero volvemos al mismo tema: todo esto depende de dinero, que, a su vez, depende de voluntad política y ésta, al final, depende de la voluntad pública. Si podemos animar a gente pensando que vamos a encontrar extraterrestres, o al menos una muestra de que ha habido vida, el público se interesa más. No sé si es bueno o malo, pero es así.

Así que es una herramienta de marketing…
Es como el sensacionalismo. Vende periódicos, pero lo ideal sería que no fuera así.

La ESA (Agencia Europea del Espacio) acaba de abrir un proceso de selección para buscar nuevos astronautas. ¿Qué cualidades cree que deben tener?
Yo creo que se necesitan tres cosas. Una es saber trabajar en equipo,
otra es tener experiencia y habilidad operativa (saber usar máquinas y herramientas) y la tercera es aprender rápido. Y reaccionar rápido,
también.

¿Y es un trabajo tan fascinante como suele creerse?
Sí. Viajar al espacio es increíble pero, aparte de eso, tener la oportunidad de participar en un evento como este, y sentarte en una mesa con cinco premios Nobel, no me habría pasado nunca de no haber sido astronauta. Estoy seguro que cada astronauta diría lo mismo, que hemos tenido mucha suerte de conseguir este trabajo. Nos ha tocado la lotería.

¿Se echa de menos el espacio?
Sí. Desde luego.

¿Por qué es tan especial?
Es difícil de explicar. Es cómo volver al lugar donde te criaste. Es algo que no puedes explicar, pero que sí se puede entender.