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Francia arroja luz sobre Ampère

El CNRS crea una web con documentos originales de uno de los padres de la electricidad

ANDRÉS PÉREZ

El Centro Nacional de Investigaciones Científicas francés (CNRS) ha puesto en marcha una web espectacular y completísima que recoge más de 5.000 documentos originales de André-Marie Ampère. A través de un auténtico tesoro de escritos, cursos, esquemas y fotografías de aparatos, la página arroja luz sobre uno de los sabios que, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, contribuyó a que los fenómenos eléctricos dejaran de ser vistos como magia y empezaran a ser objeto de ciencia.

Todo el mundo sabe que, a la hora de comprar un pequeño aparato eléctrico e incluso un fusible, hay que andarse con cuidado con ese numerito que figura al lado de la palabra amperio, o de su símbolo A. Como mide la intensidad de la corriente eléctrica que podrá aceptar el dispositivo, no hay que cometer errores. Pero poco o nada sabe el público general sobre el científico que dio nombre a esa unidad de medida. Y ello pese a que el trabajo de este francés, que vivió trágicamente la Revolución francesa, es capital para comprender la época previa a la generalización de la electricidad.

La página recoge más de 5.000 textos, dibujos y poemas

La web www.ampere.cnrs.fr, que viene a cubrir ese hueco, es el resultado del trabajo conjunto de una unidad del CNRS dirigida por Christine Blondel, de la Sociedad de los Amigos de Ampère y de la Academia de Ciencias de Francia. Recoge documentos originales que hasta ahora estaban dispersos, aunque muchos de ellos se encontraban en un museo de la electricidad situado en Poleymieux, cerca de Lyon.

Una de las estrellas de la web es un dibujo aparentemente anodino, conocido como el monigote de Ampère (bonhomme d'Ampère). Lo de monigote era auténticamente real porque la figura del muñeco sirvió al sabio para demostrar en unos trazos algo que luego resultó capital para la explotación industrial de la electricidad: que electricidad y magnetismo guardan relación, que existe algo que él llamó 'corriente eléctrica' y que esa corriente tiene una dirección.

En septiembre de 1820, Ampère ya era un matemático reconocido y profesor de la Escuela Politécnica de Lyon. Pero no era un experto en electricidad y magnetismo, aunque sí se interesaba por ello. En ese contexto, recibió informaciones sobre el increíble descubrimiento que acababa de hacer el danés Hans Christian Oersted: un 'conflicto eléctrico' era capaz de hacer que se desviara una aguja imantada.

En aquella época, la electricidad se consideraba algo mágico

Ampère, un hombre de carácter más bien torturado, estuvo obsesionándose durante una semana con el asunto, hasta que pensó en una experiencia más compleja. Si se hace circular corriente por un cable y si ese cable va de los pies a la cabeza de un monigote que apunta con el dedo imantado al norte, el brazo del monigote va desviándose de ese norte en el sentido de circulación de la corriente.

Hoy, tanto la experiencia como el dibujo pueden parecer de una ingenuidad desoladora. Pero en la época, cuando todavía se hablaba de la electricidad como 'una sensación' o 'un hada', dejó pasmados a los científicos. Habían nacido el electromagnetismo y la electrodinámica.

En la auténtica caverna de Alí Baba científica que es la web creada por Christine Blondel se encuentra también toda una biblioteca de obras de química, botánica, física y matemáticas de Ampère, y su poesía y sus trabajos de filosofía casi mística.

No obstante, es otro capítulo el más destacable: el que pone la obra de Ampère en relación con la historia de la electricidad en general, y además propone varios 'itinerarios pedagógicos' para comprender ese momento.

'Hablamos de la Pila de Volta, de Coulon, de Dufay, de Faraday, es decir, recordamos toda una serie de técnicas y de maneras de trabajar que hoy se han olvidado', explica la directora del proyecto. 'Así hacemos también que la gente se pregunte sobre el trabajo de los científicos, que a veces parece extraño y puede ser puesto en duda, pero siempre se basa en técnicas experimentales', añade.

Ese capítulo de la web culmina con un guiño al lector. Si usted busca en Google 'pila de Bagdad' se encontrará con una tonelada de páginas que le informarán muy seriamente sobre la existencia de una batería que producía electricidad en la mítica Mesopotamia ya en el siglo III después de Cristo. En la web, el enfoque es otro: 'No decimos que la pila de Bagdad es mentira, pero es un tema que se discute y se razona científicamente', explica Blondel.

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