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Un 'hombre del tiempo' a bordo contra las turbulencias

La NASA financia un sistema para prever las repentinas tormentas oceánicas

MIGUEL ÁNGEL CRIADO

Como todos los pilotos, los del vuelo 447 de Air France recibieron la previsión meteorológica poco antes de despegar de Río de Janeiro. Pero, a diferencia de sus colegas de las rutas continentales, ellos no tendrían más información del tiempo que hacía en su ruta a un París al que nunca llegaron. Algo sucedió cuando sobrevolaban el Atlántico y su nave cayó al mar. Tres meses después de aquel fatídico 1 de junio aún no se sabe qué pasó, pero la NASA trabaja en un sistema para que los vuelos transoceánicos sepan el tiempo que se van a encontrar.

El Sistema Mundial de Previsiones de Área es el encargado de ofrecer pronósticos a los vuelos internacionales. En terreno continental hay muchas estaciones meteorológicas, lo que hace que la información sea muy fiable. Pero sobre los océanos no hay estaciones, y sólo se puede confiar en el satélite. Sin embargo, el flujo de imágenes que proporcionan es lento (entre cuatro y seis horas) y, además, son incapaces de detectar dos de los fenómenos meteorológicos más peligrosos: las nubes convectivas, que generan intensas tormentas en poco tiempo, y las turbulencias en aire claro, que se dan junto a las grandes corrientes de aire, y que no las detecta el radar de a bordo. Ambas provocan una alteración en las ondas de gravedad atmosférica que puede dar un buen susto a los pasajeros de un avión.

El prototipo que el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR) está ensayando para la NASA pretende predecir la aparición de estos y otros fenómenos meteorológicos de rápida evolución.

Para ello, el sistema, que ya se ha probado con éxito en vuelos militares continentales, combina las imágenes que entregan cinco satélites de la NASA con modelos meteorológicos por ordenador. El movimiento de esta foto fija se consigue aplicando técnicas de inteligencia artificial. En concreto, un algoritmo matemático maneja variables (la previsión del tiempo, estadísticas de tormentas, un mapa de turbulencias previas o los datos del radar) y estima el riesgo de que surja alguna corriente de aire peligrosa.

Modelo de probabilidades

El científico del NCAR, John Williams, reconoce que "calcular las turbulencias en una tormenta es complicado". Pero cree que, aplicando la inteligencia artificial a los datos recogidos durante años sobre este fenómeno en rutas terrestres, se puede diseñar un modelo de probabilidades que relacione las condiciones ambientales y las características de la tormenta para ubicar la posible aparición de una turbulencia.

"El año que viene llevaremos este análisis a las regiones oceánicas", añade Williams. El climatólogo reconoce que habrá que hacer ajustes para que su modelo, presentado este verano a las autoridades de EEUU, funcione también en el mar.