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Madrid asfixia un oasis natural en su periferia

El crecimiento urbano amenaza las lagunas de Perales del Río

MIGUEL MARTÍN ÁLVAREZ

Las lagunas de Perales del Río, en Getafe (Madrid), requieren medidas urgentes de la administración para su supervivencia. El enclave lacustre y su entorno, olvidado por las administraciones públicas madrileñas, se deterioran año tras año al ir concentrándose, en un perímetro cada vez más estrecho, carreteras, autovías, la línea del AVE, urbanizaciones, polígonos industriales, escombreras y basureros.

Este espacio natural constituye un sorprendente oasis de vida silvestre al lado de la gran urbe madrileña. No es un parque ni una finca particular; son aproximadamente 12 hectáreas de naturaleza salvaguardada gracias al empeño de asociaciones educativas, ecologistas y vecinales de la zona. En particular, el colectivo de educación de Getafe Apachas trabaja desde 1995 en la restauración y protección de este paraje donde se ubican un encharcadizo y cuatro lagunas (del Ánade, del Carrizo, de Drenaje y de Temporada).

La única protección legal se la otorga el estar incluidas desde 2005 en el Catálogo de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid. "En su día se intentó que formaran parte del Parque Regional del Sureste, pero ya había intereses urbanísticos y se descartó. Todo, a pesar de la cortísima distancia que las separa del parque, apenas un par de kilómetros", comenta Diana Fuentes, coordinadora del colectivo Apachas.

Hace menos de una década, el medio natural en el municipio de Getafe era una amplia área al este del Cerro de los Ángeles. En la actualidad, esta situación ha cambiado drásticamente. Getafe crece hacia la zona de Perales del Río y del Parque del Sureste, devorando el poco medio natural que queda. "En Getafe sobran muchísimas viviendas de los últimos planes urbanísticos desaforados. Y aun así, desde el Ayuntamiento se sigue hablando de construir más", denuncia la coordinadora de Apachas.

Los participantes en los programas educativos que se desarrollan en las lagunas se sorprenden de lo poco que protege y promociona el consistorio el valioso medio natural con el que todavía cuenta su municipio. Por otra parte, como explica Fuentes, "la gran carencia de este programa sigue siendo un Aula de Naturaleza que le dé el soporte físico que se merece. Las promesas al respecto por parte de la administración local han acabado una y otra vez en saco roto".

Las lagunas precisan de una figura de protección más restrictiva que la del Catálogo de Humedales. "Si ya resulta difícil trabajar con alguna figura de protección, sin ella no hay posibilidades", sentencia Fuentes. El enclave cuenta con el apoyo de la Sociedad Española de Ornitología, que se ocupa de los censos de aves, y del Grupo para la Recuperación de la Fauna Autóctona y su Hábitat, que hace sueltas puntuales y supervisadas de animales. A la vez, personal docente de la Universidad Autónoma de Madrid toma muestras de la singular laguna del Carrizo para investigar bacterias del azufre.