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"Por sus manos no pasa ni una sola de las canciones"

La defensa de Pablo Soto pide su absolución en el tercer y último día del juicio

BLANCA SALVATIERRA

"Lo que se está juzgando aquí es muy sencillo", coinciden en resumir las partes involucradas en el proceso que enfrenta a la industria discográfica con Pablo Soto , por desarrollar los programas de intercambio de archivos P2P Blubster, Piolet y Manolito. Sin embargo, a partir de este punto, ni siquiera existe un acuerdo sobre lo que se está juzgando.

El abogado de las discográficas demandantes (Warner, Universal, EMI y Sony Music), Javier de Torres, abrió sus alegaciones finales especificando que no se trataba de un juicio "contra la tecnología P2P ni contra nuevos canales de difusión, sino contra una persona que ha realizado un sistema de violación masiva de la propiedad intelectual", una aclaración que no es compartida por la defensa.

Uno de los puntos cruciales de la misma reside en que el creador de una tecnología no es responsable del uso que realizan del mismo los usuarios. "Cuando el ferrocarril quemaba las cosechas por las chispas que saltaban cuando el tren frenaba, ¿se prohibió el ferrocarril?", refutó uno de los abogados de la defensa, Javier de la Cueva. Los letrados de las discográficas argumentaron que "la tecnología deja de ser neutral cuando más de un 90% de los contenidos que se intercambian tienen copyright ", mientras reconocían la imposibilidad de demandar a los usuarios que descargan al conocer únicamente las direcciones IP de sus PC y no su identidad.

Condenas y absoluciones

Los abogados que representan a las discográficas y a Promusicae (Asociación de Productores de Música de España) recordaron ayer las condenas internacionales a programas y páginas web como Napster, Grokster y The Pirate Bay. "Estas sentencias no tienen reconocimiento en nuestra jurisprudencia", respondió en su turno el abogado defensor David Bravo, que contrarrestó a la acusación esgrimiento sentencias absolutorias españolas, como el caso Sharemula.

"En España ha habido casos idénticos al de The Pirate Bay pero en todos se ha sobreseído la causa", detalló Bravo, explicando que el legislador no había considerado la existencia de una infracción de la propiedad intelectual. Ello se debe, según la defensa, a que "ni un sólo bit de las obras intercambiadas pasa por las manos de Soto, como tampoco pasaba por esas páginas".

Uno de los factores más polémicos del caso son los 13 millones de euros exigidos por las discrográficas y Promusicae en concepto de indemnización. De Torres abrió la puerta al juez a una sentencia condenatoria de menor cuantía. "No parece que Soto tenga este patrimonio disponible en ejecución", detalló De Torres, algo que ni siquiera fue contestado por la defensa al considerar que su cliente no tiene responsabilidad alguna sobre los contenidos que circulan por sus programas.

Al finalizar las alegaciones finales de las partes, De Torres solicitó al magistrado Miguel María Rodríguez que se pronunciara sobre las medidas cautelares en las que las discográficas solicitaban el cierre de los programas diseñados por Soto. "A estas alturas ya no caben medidas cautelares. Lo próximo será la sentencia", respondió el juez.

Tipo de contenidos
Los demandantes sostienen que los programas diseñados por Soto dan acceso a obras con ‘copyright’, en un 90%. Utilizan un informe pericial realizado con palabras aleatorias de un diccionario español-inglés y del que se han descartado las búsquedas que incorporan menos de 10 resultados. La defensa sostiene que esas búsquedas eliminadas pueden corresponder a obras no protegidas ('copyleft'), y que las premisas de las que parte el informe están dirigidas a obtener ese resultado.

Ánimo de lucro
Soto nunca ha negado que venda sus programas ni que obtenga ingresos derivados de la publicidad. Los demandantes ven en sus palabras un reconocimiento de culpabilidad. La defensa argumenta que la infracción que se ha denunciado es el intercambio de música entre usuarios de todo el mundo y añade que Soto no explota los derechos de propiedad intelectual de ninguna obra y que, por tanto, no necesita solicitar una licencia.

Filtros en los programas
Las discográficas argumentan que Soto no ha intentado frenar la descarga de obras con ‘copyright’ de sus programas incorporando filtros. Los informes periciales de la defensa sostienen que la única forma de hacer un filtrado efectivo en este tipo de programas es que hubiese una base de datos actualizable con el catálogo de música mundial y que, aún así, no sería totalmente fiable.