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"La meta de reducción de CO2 de Obama es insuficiente"

Christiana Figueres. Jefa de la negociación sobre cambio climático en Naciones Unidas

MANUEL ANSEDE

La costarricense Christiana Figueres (San José, 1956) va a tener que apechugar con la responsabilidad de mediar en una de las mayores batallas diplomáticas de la historia, la negociación internacional sobre el cambio climático.

Figueres, nieta de emigrantes catalanes e hija del presidente costarricense que abolió el ejército y dio el voto a las mujeres y a los negros, José Figueres Ferrer, se pondrá al mando de la secretaría de Cambio Climático de la ONU el próximo 1 de julio. Su predecesor, el holandés Yvo de Boer, llegó a llorar durante las negociaciones y, tras dimitir, ha dejado una losa sobre su espalda: el llamado Acuerdo de Copenhague, un documento sin chicha en el que unos 140 países se comprometen de boquilla a evitar una subida de la temperatura media del planeta de más de dos grados en 2100, pero proponiendo unos recortes de emisiones de CO2 tan insuficientes que supondrán una subida de hasta 3,9 grados. Figueres, ex asesora de Endesa en Latinoamérica y partidaria de las grandes presas hidroeléctricas, tendrá que convertir este fiasco en algo creíble de cara a la cumbre del clima de México, que comenzará en Cancún el 29 de noviembre.

Ya se empieza a escuchar que tampoco habrá un acuerdo en México.

Yo soy optimista y creo que sí vamos a tener resultados concretos en Cancún.

¿Un acuerdo vinculante?

"No es necesario que Cuba y Venezuela se sumen al acuerdo"

Para Cancún no estamos discutiendo eso.

Parece que los gobiernos prefieren ahora centrarse en los elementos básicos que se han identificado en Copenhague y empezar a verificar la sustancia detrás de cada una de estas promesas que, de momento, están en el papel.

Entonces, ¿para cuándo el acuerdo vinculante?

Dependerá de los resultados de Cancún. Yo creo que los gobiernos retomarán el tema en enero de 2011.

El Acuerdo de Copenhague no es vinculante, ni tiene cifras de recorte de CO2, ni tiene un mecanismo para verificar las emisiones declaradas por los países emergentes. ¿Es como empezar de cero?

No, en lo más mínimo. Yo estoy sumamente contenta con los resultados de Copenhague. 70 países, 40 industrializados y 30 en desarrollo, ya han hecho sus promesas de mitigación. Todas las grandes economías del mundo han realizado promesas por escrito. Y tenemos un acuerdo para incluir en el próximo régimen la reducción de emisiones de la deforestación, la adaptación [de los países pobres al calentamiento] y la transferencia de tecnología. Son granos de oro que no estaban en el protocolo de Kioto.

¿Le parece suficiente para ser optimista?

Es cierto que el Acuerdo de Copenhague es sólo un pequeño paso para el planeta porque su nivel de ambición es categóricamente insuficiente para garantizar la supervivencia de las pequeñas islas y del continente africano.

Con las cifras de reducción que hay sobre la mesa, la temperatura subiría unos 3,5 grados hacia 2100.

Oscilaría entre 3 y 3,9 grados. Desde un punto de vistamoral, es absolutamenteinaceptable.

Usted ha recibido el respaldo de los estados insulares, que defienden un aumento de, como mucho, 1,5 grados. ¿Lo defenderá también?

Las estipulaciones de los acuerdos dependen de los gobiernos, no de la Secretaría, pero si se pide mi opinión no tengo ningún miedo en decir que los dos grados son un buen primer paso pero son insuficientes.

¿Qué opina del compromiso de EEUU?

La meta que anunció el presidente Obama, un recorte del 17% respecto a 2005, es lo que políticamente pueden hacer por el momento. Pero es insuficiente.

¿Confía en una nueva oferta de Obamamás ambiciosa?

No será este año, pero en algún momento, a medio plazo, EEUU tendrá que hacer un esfuerzo más grande.

¿Qué va a hacer para que se sumen al acuerdo los países que más se han opuesto (Cuba, Venezuela, Sudán, Tuvalu)?

La pregunta es si hace falta. Yo creo que no es necesario que se sumen. Ellos creen que el procedimiento no fue transparente, que no todos los países estuvieron representados y que hubo una falta de ambición. Concuerdo con ellos. No volveremos a cometer esos errores.