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No hay agua en un cráter de la Luna

La sonda ‘Kaguya’ frustra una esperanza de la carrera lunar

JAVIER YANES

La sonda japonesa Kaguya (Selene) ha vertido un jarro de agua fría sobre las esperanzas de la exploración lunar. Sólo que en este jarro lo que falta es, precisamente, el agua.

No existen depósitos superficiales de hielo en el cráter Shackleton del polo sur de la Luna, un enclave en sombra permanente donde los científicos confiaban en encontrar una fuente de recursos hídricos que pudiese abastecer a los futuros exploradores del satélite.

Irónicamente, el cráter ostenta el nombre del explorador irlandés de la Antártida que protagonizó una epopeya de supervivencia entre los hielos.

La posible presencia de hielo en los polos lunares se planteó en 1998, cuando la sonda de la NASA Lunar Prospector detectó altas concentraciones de hidrógeno en aquellas regiones gélidas y oscuras.

Según un trabajo publicado entonces en Science, los modelos más plausibles sugerían que entre un 20% y un 50% del vapor de agua depositado en la Luna por cometas y asteroides podía permanecer allí en forma de hielo durante miles de millones de años, gracias a las bajas temperaturas.

Uno de los mejores candidatos para albergar estos depósitos es el cráter Shackleton, en el polo sur, más umbrío que el norte. Su pared circular de 10,5 kilómetros de radio encierra un lecho a gran profundidad, 4.200 metros, en sombra permanente y a una temperatura máxima estimada de -185ºC.

Luz de verano

Los responsables de la misión nipona, lanzada en septiembre de 2007, aprovecharon el verano en el polo sur lunar, entre octubre y diciembre del pasado año, para fotografiar el fondo del cráter, apoyándose en la luz dispersada por la cresta del circo, siempre débil pero máxima en esta época.

Con las imágenes tomadas por Kaguya (Selene) a una resolución de 10 metros, elaboraron una reconstrucción digital del terreno en 3D.

Según el estudio, dirigido por el investigador de la agencia japonesa del espacio (JAXA) Junichi Haruyama y publicado hoy en Science, “no hay depósitos expuestos de agua helada pura que ocupen un área mayor que la resolución de la cámara”.

¿Dónde está entonces el hidrógeno? Una posibilidad, prosiguen los científicos, es que el suelo esconda bolsas de hielo bajo la superficie, algo que ya insinuaban los datos del Lunar Prospector.

Otra opción, concluye el estudio, es que el hielo esté sucio, diseminado y mezclado con el polvo en baja proporción.

 

Al margen del hallazgo del ‘Lunar Prospector’ en 1998, imágenes de radar tomadas por la sonda ‘Clementine’ cuatro años antes sugerían la presencia de hielo en Shackleton.

En 2006, otro estudio con radares terrestres parecía desmentirlo, aunque la oscuridad del cráter limitó la observación a las cotas superiores de la pared interna del circo.