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"No hay incentivos para probar cosas nuevas"

Los premios Nobel de Física 2007, cuyos hallazgos permitieron la aparición de los discos duros que hoy se utilizan, han visitado esta semana Madrid para hablar de magnetismo aplicado 

DANIEL MEDIAVILLA

En 1988, el alemán Peter Grünberg y el francés Albert Fert descubrieron, a la vez y trabajando por separado, la magnetorresistencia gigante. Este fenómeno de nombre aterrador se observaba en las multicapas magnéticas, una especie de milhojas elaboradas con folios de metales imantados y no imantados con espesores de dimensiones nanométricas. La resistencia eléctrica de estos materiales disminuía drásticamente en presencia de un campo magnético. Poco tiempo después, la industria informática comenzó a estudiar la manera de aplicar este fenómeno para almacenar cada vez más información en menor espacio.

Hoy, en buena medida gracias al descubrimiento por el que los dos investigadores recibieron el Nobel de Física 2007, son posibles los reproductores de MP3 o los lápices de memoria que permiten meterse en el bolsillo los Presupuestos del Estado. Esta semana han pasado por Madrid para participar en el Congreso Mundial de Magnetismo Aplicado.

“La actividad del investigador es increíble; es sorprendente ver que algo que teníamos en nuestra mente hace 20 años, una construcción completamente abstracta, finalmente ha llegado a convertirse en una realidad presente en la vida diaria”, explica Albert Fert, profesor emérito de la Universidad de París-Sur. Su trabajo y el de Grünberg es un ejemplo prominente de la posibilidad de obtener frutos comercializables de la investigación básica y ambos defienden este tipo de trabajo científico. “En los laboratorios industriales, siempre existe una mayor presión para llegar a la aplicación práctica, pero creo que, si quieres llegar a nuevos campos, no tienes que pensar que cada idea debe tener una aplicación, también tienes que ser libre para jugar, para probar nuevas cosas”, cuenta Grünberg, que ve una tendencia a dejar a un lado la investigación básica. “Los investigadores están hoy presionados para lograr aplicaciones de forma rápida o buscar utilidad a fenómenos ya conocidos, pero no están incentivados para probar cosas nuevas”, explica.

Fert ve como explicación a la tendencia apuntada por Grünberg que la investigación básica es cada vez más costosa: “Por ese motivo, lo que mantiene la investigación en muchos países es el dinero público”.

Aplicaciones prácticas

Aunque el científico francés también cree en la necesidad de libertad para poder innovar, señala que nadie rehuye la utilidad. “Cuando investigábamos la magnetorresistencia gigante, teníamos una cierta idea de su posible uso”. Grünberg aprecia la aplicación práctica y, de hecho, poco después de su hallazgo demostró su olfato en la materia cuando lo patentó como “sensor magnético con una lámina delgada ferromagnética” para leer datos guardados magnéticamente (algo muy similar a lo que fue finalmente su aplicación real). Sin embargo, también ve una parte oscura a la visión utilitarista de la investigación: “Si cuando trabajas estás pensando que algún día lograrás una patente, puedes ser reticente a compartir
información con tus colegas”.

El hallazgo de Grünberg y Fert abrió, además, el campo de la espintrónica, una nueva área de trabajo para la física con numerosas aplicaciones. Aprovechando el control de dos de las propiedades del electrón, la carga y el espín, la espintrónica trabaja para conseguir, por ejemplo, ordenadores con una capacidad de almacenamiento superior y que no tarden tanto en reiniciarse.

Desde que recibieron el Nobel, la vida de los dos investigadores se parece bastante poco a la de la mayoría de los científicos. La atención de los
medios y de los políticos se ha multiplicado, y ahora se les reclama continuamente para participar en conferencias y entrevistas, e incluso para escuchar sus opiniones sobre la dirección que debería seguir la política científica del país. “Cuando recibes un premio así, no deberías esperar que podrás hacer otro descubrimiento de ese tipo. Cuando quiero trabajar, me gusta encerrarme en el laboratorio y concentrarme por completo en un problema”, dice Grünberg. “Si tienes demasiada publicidad no puedes trabajar”, continúa. Sin embargo, “el Nobel también permite conocer a mucha gente interesante y participar en discusiones enriquecedoras”, indica.

Los investigadores no ocultan su sorpresa por el alcance de su hallazgo de 1988 y disfrutan de sus frutos, aunque con moderación. “No soy capaz de oír música y caminar a la vez, pero escucho mi iPod todos los días en el autobús cuando voy a trabajar”, dice Albert Fert.