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La ola de calor desvela las huellas de antiguas civilizaciones en las Islas Británicas

Drones y aviones identifican nuevos yacimientos arqueológicos por las marcas en los cultivos.

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Circulo ceremonioso revelado en el valle del Boyne, en Irlanda. / NATIONAL MONUMENT SERVICE

Fuertes romanos, castros antiquísimos y círculos misteriosos son algunos de los nuevos yacimientos arqueológicos que ha revelado la pertinaz sequía que afecta a grandes áreas de las Islas Británicas. Los arqueólogos han aprovechado, especialmente en el sur del Reino Unido y en Irlanda, la duradera ola de calor para sobrevolar el terrenos con drones y aviones y documentar mejor yacimientos ya conocidos pero no excavados a través de las marcas que dejan en los cultivos.
La sorpresa es que han encontrado numerosos yacimientos desconocidos, enterrados desde hace miles de años en su mayoría y que solo las excepcionales condiciones meteorológicas en un archipiélago habitualmente húmedo han sacado ahora a la luz.

Cuando desde un avión y especialmente en verano, se ven extrañas marcas, circulares o rectangulares o en forma de rayas, en los campos cultivados, lo último que se suele pensar es que puedan ser la señal de antiguas estructuras, que es posible que se remonten a miles de años. Sin embargo así es, y la arqueología aérea es ya una herramienta más de los investigadores de la antigüedad. En la meseta norte de España, por ejemplo, se tienen identificadas por esta vía varias ciudades romanas y otros ejemplos de urbanismo, de la Edad de Hierro, según una comunicación científica del arqueólogo Julio del Olmo.

En Irlanda el hallazgo más llamativo de esta ola de calor hasta el momento es el de un círculo o henge (como el Stonehenge británico) en el valle del Boyne, en una zona rica en restos arqueológicos. Es un círculo perfecto de unos 150 metros de diámetro que indica la existencia de una estructura interrumpida circular que los expertos sitúan provisionalmente en el Neolítico, hace unos 5.000 años. Adosado al círculo se observa una pequeña estructura rectangular. Se supone que ese tipo de monumentos, formados por muros y grandes piedras verticales y horizontales, se utilizaban como lugares de encuentro para ceremonias masivas de carácter mágico o religioso.

El Gobierno irlandés reaccionó rápidamente ante este descubrimiento y amplió los vuelos de reconocimiento. En los últimos días ha anunciado nuevos hallazgos en la zona, hallazgos que considera ya históricos para Irlanda, a pesar de que sean tan recientes y falte mucho por cartografiar y analizar.

En Gales, otro ejemplo, se han descubierto granjas romanas o más antiguas, un pequeño fuerte romano y villas y murallas, además de redescubrir numerosas ruinas más recientes, como las de refugios de la Segunda Guerra Mundial, que llevaban décadas sin poderse observar. La última gran sequía tuvo lugar en 1976 y también se utilizó para descubrir nuevas huellas de antiguas civilizaciones.

Proceso por el que aparecen las marcas en los cultivos sobre estructuras artificiales en el subsuelo. /RCAHMW

Las marcas en los cultivos de cereales, que solo se observan desde el aire, se forman por su crecimiento diferencial según el acceso al agua y la tierra que tengan. Lo normal es que crezcan uniformemente, pero si están encima de los restos de un muro se desarrollan menos y en verano se secan antes, mientras que si están sobre un antiguo foso que se ha rellenado de tierra con el tiempo, se desarrollan más y se mantiene mejor la humedad. La arqueología aérea se ha desarrollado hasta conseguir diferenciar solo por las marcas en los cultivos el tipo y muchas veces la antigüedad de las estructuras construidas por el hombre que hubo allí y se perdieron en el tiempo.

En los casos de Irlanda y Reino Unido, casi todos estos nuevos yacimientos se hallan en tierras de propiedad privada y no está claro que se vayan a excavar, aparte de lo caro que resultaría, pero algunos son tan únicos que es muy probable que se documenten completamente y se saquen a la luz.