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Origen de la vida inteligente Un estudio explica cómo se produjo el salto evolutivo hacia la vida compleja en la Tierra

La mezcla y el intercambio de una arquea con una bacteria provocó la evolución y permitió la creación de vida inteligente.

Cepa de la arquea estudiada.

europa press | público

Uno de los grandes misterios de la ciencia es cómo los organismos primitivos parecidos a las bacterias evolucionaron en organismos mucho más sofisticados, conocidos como eucariotas, organismo del que están formados todos los humanos, los animales y las plantas.

Los científicos creen que la vida apareció en la Tierra hace aproximadamente 4.000 millones de años, y también creen que las primeras formas de vida fueron organismos similares a las bacterias de las arqueas modernas, unos organismos con un tipo muy simple de estructura celular, que carece de núcleo.

Una variedad de arquea, recogida en el fondo marino cerca de Japón y cultivada en laboratorio, ha ofrecido explicación al misterioso salto evolutivo a la vida compleja en la Tierra. En un artículo publicado en la revista Nature, un grupo de científicos nipones describe el cultivo de muestras de Prometheoarchaeum syntrophicum y establece un posible vínculo entre las arqueas primitivas y el desarrollo de eucariotas.

La evolución ejecutada hace miles de años, por tanto, se debería a una intoxicación de una arquea con una bacteria. Tras engullirla, la endogenizó y el intercambio de nutrientes provocó la evolución. De este modo aparecieron los eucariotas. Aunque sigue siendo un misterio, los investigadores creen que ocurrió hace aproximadamente 2.000 millones de años. La mezcla y el intercambio iniciaron la evolución y permitió la creación de vida inteligente. 

De Asgard a Loki

El trabajo consistió en recuperar muestras de lodo que contenían arqueas, conocidas como arqueas Asgard –genes conocidos así en homenaje a la mitología nórdica–, y cultivar las líneas que se desarrollaron en cámaras especiales con infusión de metano; los investigadores tuvieron que esperar tres años antes de poder separarlas en individuos debido a su lento crecimiento.

Después, comenzaron a centrarse en una cepa particular que denominaron Candidatus Prometheoarchaeum syntrophicum. Sus características sugirieron que se parecía mucho a las antiguas arqueas que se habían convertido en células eucariotas, por lo que los investigadores continuaron estudiando los microbios durante varios años más; descubrieron que los organismos crecían hasta aproximadamente 550 nm de diámetro y degradaban los aminoácidos mediante la sintrofia. También descubrieron que tenían protuberancias largas y ramificadas.