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La primera foto de un agujero negro y otros hitos e imágenes del año científico

La lista que elabora la revista 'Science' recoge, entre otros descubrimientos, el experimento que hace reir a las ratas de laboratorio, el cálculo de la edad de los perros, o la bacteria que se puede alimentar exclusivamente de dióxido de carbono.

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Tormenta sobre el océano Pacífico. /SANTIAGO BORJA

Este año la oscuridad se hizo visible, porque eso es lo que representó la primera imagen de un agujero negro, que ahora, cuando está a punto de terminar, se considera el principal descubrimiento científico de 2019. Resulta difícil exagerar la importancia de poder ver algo que los astrónomos sabían, tras décadas de estudio y observación, que está ahí escondido a plena vista, pero que les eludía porque ni la luz puede escapar de un agujero negro.

El logro representa además uno de los aspectos más caros a los científicos, la colaboración y transmisión de información en el plano internacional. Para conseguir la imagen hicieron falta más de 200 científicos y muchos telescopios que hubo que manejar a pesar de los reparos lógicos de sus directores en algunos casos.

Es un triunfo que en la lista de hitos científicos del año que elabora la revista Science va acompañado de otras revelaciones no solo importantes sino llamativas, como poner cara, relativamente, a los denisovanos, una estirpe humana extinta que solo lleva 10 años identificada, pero que habitó una amplísima zona en Asia, desde Siberia a Tibet hasta hace unos 50.000 años. Por cierto, que este trabajo ha resultado ser el más popular entre los lectores de Science que han votado por “su” descubrimiento científico del año, a gran distancia de la imagen del agujero negro elegido por los expertos.

Las imágenes tampoco se escapan a la selección de mejores del año que hace igualmente Science. La favorita es la de una espectacular tormenta fotografiada por el piloto y fotógrafo ecuatoriano Santiago Borja sobre el océano Pacífico. Con una altura de hasta 18 kilómetros en la estratosfera estas tormentas podrían ser una vía de contaminación con productos químicos sintéticos de la capa de ozono que protege la Tierra.

Y finalmente están las historias noticiosas más interesantes, que no son siempre las más importantes, del mundo de la ciencia. Las ratas de laboratorio, según una de ellas basada en una investigación, se ríen cuando se les hace cosquillas, hacen ejercicio no solo porque les recompensen con comida e incluso juegan al escondite porque les gusta. También está la de cómo calcular con un nuevo método genético la edad de los perros en comparación con la de los humanos, algo que muchos dueños de perros simplemente no se creen pero que se ha hecho muy popular. Y en temas más útiles, la transformación genética de una bacteria para que se pueda alimentar exclusivamente de dióxido de carbono, como las plantas. Una forma de absorber el gas de efecto invernadero relacionado con la emergencia climática.

Volviendo a los 10 descubrimientos del año según los expertos, tras el agujero negro y los denisovanos aparece lo que físicos de Google presentan como un importante logro en el mundo cuántico, aunque perduran las dudas. Se habría llegado a un hito llamado supremacía cuántica, el nacimiento de la computación cuántica aunque todavía quede mucho para su aplicación práctica. Con un problema concreto, el ordenador cuántico calculó en 200 segundos lo que un superordenador convencional tardará 10.000 años en logar.

En el campo de la salud humana los avances parecen espectaculares, aunque también hay malas noticias. Por un lado se ha presentado un suplemento para estimular la recuperación de las bacterias beneficiosas del aparato digestivo tras una enfermedad o en casos de malnutrición, cuando la recuperación no es, tantas veces, completa. También este año se aprobó lo que sería el primer tratamiento efectivo para la fibrosis quística, para el 90% de los pacientes que presentan la mutación más común. Es un cóctel de medicamentos basados en la genética que impide el progreso de la enfermedad, aunque habría que tomarlo de por vida y todavía solo está aprobado para pacientes de más de 12 años.

También se está probando en ensayos clínicos de campo en la República Democrática del Congo el primer tratamiento efectivo para el temido virus del Ébola, basado en anticuerpos. Detrás del tratamiento está una admirable historia humana, la del virólogo congoleño Jean-Jacques Muyembe-Tamfum, que hace 40 años tuvo una contribución fundamental en el descubrimiento del virus durante el primer brote conocido y que desde entonces no ha cejado en el empeño de encontrar una cura para la terrible enfermedad.

Sin embargo, preocupa la resurgencia de los casos de sarampión en muchos países desarrollados, debido al movimiento antivacunas en su mayoría, y también en los países africanos de Madagascar y la República Democrática del Congo, además del pequeño archipiélago de Samoa. Se estima que en 2018 murieron 142.000 personas por la enfermedad, a pesar de que existe una vacuna altamente eficaz, recuerda la Organización Mundial de la Salud.

En geofísica y astronomía nunca faltan los hallazgos interesantes y este año no ha sido una excepción. Una exploración detallada del cráter de Chicxulub, supuesta huella del meteorito que provoco presuntamente la desaparición de los dinosaurios, proporciona la sucesión de acontecimientos que tuvieron un alcance catastrófico mundial. Y la sonda New Horizons está todavía mandando datos de un objeto celeste del cinturón del Kuiper, llamado Arrokoth, que es el primero que se explora de cerca, aunque esté nada menos que a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra. Con aspecto de patata con dos lóbulos de 36 kilómetros de largo, se supone que apenas ha sufrido cambios desde la primera época del Sistema Solar.

El hito final de la lista de este año nunca sería elegido por votación popular, a pesar de su importancia para conocer nuestro origen. Por lo pronto, casi no se ve. Es un microbio de las profundidades marinas que se ha conseguido cultivar y analizar en laboratorio después de 12 años de esfuerzos. Forma parte de las arqueas y lo sorprendente es que tiene genes de eucariotas, el reino al que pertenecen plantas y animales, y humanos. Si hasta ahora se consideraba que había tres dominios de la vida: arqueas, bacterias y eucariotas, los científicos japoneses autores del estudio y otros abogan por reducirlos a dos. Las antiquísimas arqueas serían el origen de los eucariotas.