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Proyecto Iter Empieza el montaje del reactor experimental de fusión ITER, una estrella en la Tierra

Los líderes de la Unión Europea y los otros seis países socios resaltan la importancia de la cooperación internacional en la nueva etapa.

Ingenieros y técnicos indios posan en Cadarache delante de la tapa del reactor fabricada en su país / ITER ORGANIZATION
Ingenieros y técnicos indios posan en Cadarache delante de la tapa del reactor fabricada en su país / ITER ORGANIZATION

MALEN RUIZ DE ELVIRA

Una olla a presión de 30 metros de diámetro. Así se podría empezar a describir la enorme máquina que pretende reproducir en un lugar de la Provenza francesa el proceso de fusión nuclear que se produce en las estrellas para obtener energía. ITER, el mayor proyecto científico técnico de cooperación internacional del mundo, ha iniciado una nueva etapa, el montaje de sus componentes, entre ellos la impresionante tapa de la "olla", fabricada en India, que ya está allí. También han llegado centenares de otros elementos del reactor experimental, fabricados en la Unión Europea, China, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur o Rusia, los demás socios del proyecto. Algunas todavía están en camino.

El inicio de la nueva etapa, decisiva, de montaje de la máquina lo marcó el 28 de julio una ceremonia ajustada a la emergencia sanitaria internacional del coronavirus, en la que prevaleció la no presencia física, pero en la que participaron a distancia representantes de todos los países socios. En la enorme nave de ensamblaje de ITER, en Cadarache, se oyeron las palabras de Emmanuel Macron, presidente de Francia, país que alberga físicamente el reactor, quien aseguró que ITER es una promesa de progreso y de confianza en la ciencia y en el futuro. Angela Merkel, como presidenta de turno de la Unión Europea, dejó claro que sin la contribución de todos los socios del proyecto no se hubiera podido alcanzar este hito y en ese mismo tono intervinieron los altos representantes de los demás países.

La nueva etapa comienza cuando se cumplen 10 años del inicio de las obras, que no han sido fáciles por los retrasos, los sobrecostes y las dificultades técnicas y financieras. Tampoco lo va a ser la nueva etapa, que se espera que dure entre cuatro y cinco años y que ya se ha visto ligeramente afectada por la pandemia.

Durante estos 10 años se ha completado alrededor del 75% de la obra civil, que está a cargo de la Unión Europea, mientras se fabricaban los elementos del reactor tipo tokamak en los distintos países, incluida España. El elemento más pesado de todos, la base de la "olla" o criostato, que es en realidad la mayor cámara de acero inoxidable que se ha construido nunca, está ya montado en el hueco excavado y reforzado para soportarlo.

Estado actual de las obras del complejo ITER en Francia / ITER ORGANIZATION

"Hoy es un momento histórico", aseguró Bernard Bigot, director general del ITER, en la ceremonia. "Para construir esta máquina, que es una estrella en la Tierra, es necesario un nivel de colaboración internacional que nunca se ha alcanzado antes". Bigot ha reconocido que el proyecto está plagado de dificultades y que no pueden hacerlo más deprisa porque la calidad y la seguridad son lo primero. Aceptaba así el escepticismo con el que todavía se ve en muchos sectores este gigantesco intento de obtener una fuente de energía inagotable y bastante segura. Se espera empezar los experimentos en 2025 y que el reactor funcione a plena potencia 10 años más tarde.

A la primera fecha se refirió también el director de Rosatom, la agencia rusa de energía nuclear, Alexei Likhachev, en nombre del presidente Putin, alentando a conseguirlo para demostrar en la práctica la acción concertada de todos los participantes en el proyecto y la efectividad resultante de la cooperación internacional. Incluso Estados Unidos, cuya participación ha sufrido vaivenes por motivos económicos, dio un mensaje optimista a través de su ministro de Energía, Dan Brouillette: "Empecemos el trabajo, cambiemos el mundo!"

La Unión Europea es el mayor socio de ITER, con un 45,4% del total, y el coste, según Bigot, alcanzará los 20.000 millones de euros. Los demás países participan con un 9,1% cada uno. Todos lo hacen sobre todo en especie, por lo que el proyecto es una fuente de innovación y empleo en ingeniería para diseñar y fabricar el millón aproximado de componentes que se estima son necesarios.

El corazón del reactor tipo tokamak es una cámara de vacío en forma de rosquilla en la que el combustible gaseoso de hidrógeno, sometido a enormes presión y calor, se convierte en plasma, el cuarto estado de la materia, de forma que se fusionan los átomos y se produce energía. El plasma está controlado y confinado por grandes imanes superconductores y todo ello está dentro de una vasija de vacío, rodeada a su vez por el gigantesco criostato construido en India con el que comenzaba este artículo.

ITER será el mayor tokamak del mundo y solo servirá para demostrar la viabilidad de la fusión nuclear como fuente de energía. En este caso, solo es mucho.