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Una sonda 'impresionista' para pintar el horizonte

La NASA lanza el domingo el ‘IBEX’, que dibujará un mapa de la frontera donde termina el Sistema Solar

JAVIER YANES

Igual que un pintor impresionista construye una imagen a partir de incontables trazos diminutos, el Interstellar Boundary Explorer (Explorador de la Frontera Interestelar, o IBEX) plasmará una imagen de la frontera del Sistema Solar uniendo los minúsculos impactos de átomos procedentes de aquella región. Así explica la NASA la misión de la sonda que se lanzará el domingo desde el atolón Kwajalein, en las islas Marshall, en el Pacífico Sur.

El motivo para elegir este punto de despegue está ligado al diseño de la misión. Esta caja de alta tecnología, de un metro de ancho y con forma de señal de Stop, no viajará al confín del Sistema Solar; como los pintores, retratará el paisaje desde lejos, orbitando la Tierra.

Para evitar la interferencia del campo magnético terrestre, describirá una elipse excéntrica con un alejamiento máximo de la Tierra de 320.000 kilómetros, a unos 60.000 de la órbita lunar. Los responsables del proyecto han ideado un ingenioso sistema de lanzamiento en dos fases que recorta el coste de la operación.

El domingo a las 7.48 de la tarde, hora peninsular española, el cohete Pegasus XL despegará desde un avión en vuelo con el IBEX como carga. Kwajalein, cerca del Ecuador, permite aprovechar al máximo la rotación terrestre. Una vez inyectado en una órbita baja, a 210 kilómetros de altura –la Estación Espacial Internacional orbita a unos 350–, el IBEX encenderá su propio motor para ganar su órbita de destino.

En su trayectoria alrededor de la Tierra y rotando a 60 revoluciones por minuto, los dos sensores del IBEX observarán todo el cielo, cubriendo el panorama completo cada seis meses durante sus dos años de vida útil. La sonda creará así el primer mapa del límite donde el Sistema Solar se funde con el espacio interestelar.

La Tierra está protegida de las agresiones del espacio exterior por varias capas concéntricas, como un juego de muñecas rusas. La atmósfera, la más pegada a la piel del planeta, protege la superficie y a sus habitantes de amenazas como la letal radiación ultravioleta del Sol.

Más allá, la magnetosfera es una burbuja creada por el campo magnético terrestre que desvía el viento solar, un flujo de partículas cargadas que emana del Sol a un millón y medio de kilómetros por hora. Esta corriente define otra pompa, llamada heliosfera, que envuelve todo el Sistema Solar hasta una distancia que supera varias veces la del astro a Plutón, y que, según el investigador de la misión, David McComas, del Southwest Research Institute de San Antonio (EEUU), “repele la gran mayoría de los mortales rayos cósmicos”.

La heliosfera rompe contra el espacio en una frontera irregular y poco conocida llamada frente de choque de terminación. Allí, átomos del espacio ceden electrones a los protones que viajan en el viento solar, dando como resultado átomos neutros, inmunes al arrastre del Sol y que por tanto flotan por inercia en la misma dirección que llevaban; por ejemplo, la de la Tierra. Cada uno que incida en una cámara del IBEX será una pincelada del paisaje que permitirá, según McComas, “visualizar nuestro hogar en la galaxia”.

 

Las sondas ‘Voyager’ 1 y 2 cruzaron el choque de terminación en su camino al espacio exterior, descubriendo que la heliosfera es ahuevada y que su borde es dentado y dinámico. La visión de conjunto del ‘IBEX’ ofrecerá una imagen más completa.

Además de su misión primaria, al ‘IBEX’ se le ha asignado un trabajo adicional. Los científicos han detectado que la intensidad del viento solar ha decaído a su nivel mínimo desde que existen registros. Aún no saben a qué se debe ni si la burbuja heliosférica encogerá debido a ello. Son cuestiones a las que quizá el ‘IBEX’ logre dar respuesta.