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La Tierra abre sus ojos en Marte para ver llegar un cometa del espacio profundo

MALEN RUIZ DE ELVIRA

El cometa Siding Spring, descubierto hace poco más de un año, está a punto de rozar Marte. Pasará el próximo domingo a sólo un tercio de la distancia de la Tierra a la Luna (140.000 kilómetros), diez veces menos que cualquier cometa observado hasta ahora desde la Tierra. Por primera vez, y por una casualidad no prevista, naves terrestres podrán observar de cerca y tomar imágenes desde otro planeta de uno de estos cuerpos helados procedentes de lugares inimaginablemente lejanos. El histórico espectáculo celeste que se espera, que se podría comparar con el que al parecer supuso para la Tierra la estrella de los magos de Oriente, ha movilizado ya a las agencias espaciales de Estados Unidos, Europa e India, que mantienen en Marte una flotilla de naves en órbita y en la superficie. En varias de estas naves han participado científicos, ingenieros y empresas españolas.

La preparación para este encuentro ha sido larga. Tres equipos científicos internacionales han tenido que calcular con precisión la trayectoria del pequeño cometa y las maniobras necesarias para que las naves se oculten detrás del planeta durante las horas de mayor peligro, ya que, aparte de su valor intrínseco, de poco servirían si resultaran afectadas por el polvo y las partículas emitidas por este visitante. Y antes ha habido que enviar las órdenes a las naves, a 230 millones de kilómetros de distancia. Aunque las últimas observaciones indican que el cometa no emitirá muchos meteoros, siempre persiste una cierta incertidumbre sobre lo que pasará. Puede incluso que el espectáculo sea mucho menos llamativo que lo previsto, aunque indudablemente los datos científicos conseguidos serán interesantes.

Siding Spring lleva centenares de miles de años viajando hacia el Sol 

'Lo que sabemos de los cometas es que son muy impredecibles, pero los expertos nos han asegurado de que la probabilidad de que éste choque con el planeta es cero', asegura Carey Lisse, de la NASA. La máxima aproximación del núcleo de Siding Spring, que mide poco más de un kilómetro, tendrá lugar hacia las 20.30 del domingo 19 (hora peninsular española) cuando el cometa atraviese el cielo marciano a la enorme velocidad de 56 kilómetros por segundo. El mayor riesgo para las naves observadoras será hora y media después, cuando atraviesen durante 20 minutos el borde de la cola del cometa, el mismo fenómeno que en la Tierra se conoce como lluvia de estrellas. Además de las cinco naves en órbita (tres de EE UU --una ellas recién llegada--, la Mars Express europea y la también recién llegada Mangalyaan india), apuntarán asimismo sus cámaras al cometa los ya míticos vehículos Curiosity y Opportunity, que llevan años recorriendo y analizando la superficie de Marte. 'Aunque es una época del año marciano en la que hay bastante polvo, esperamos obtener buenas imágenes y la atmósfera, aunque débil, será suficiente para evitar daños a los todoterreno', señala Kelly Fast, de la Universidad Johns Hopkins.

Sin embargo, la interacción entre el Siding Spring y Marte --los cambios que se produzcan en ambos cuerpos celestes-- es lo que más interesa a los científicos. 'No es probable que resulte destruido por su aproximación a Marte, porque la gravedad del planeta es baja y los cometas son cuerpos resistentes, aunque pequeños', explica Lisse.

Resistentes son, porque este cometa, que interesa especialmente porque es un nuevo visitante del Sistema Solar, procede de la lejana nube de Oort, más allá de las órbitas de Neptuno y Plutón, considerada como los restos de formación del Sistema Solar hace 4.600 millones de años. Desde la Tierra se observan sólo tres o cuatro de estos visitantes en un siglo, y se conocen mucho peor que los cometas interiores.

Los astrónomos esperan de estas primeras observaciones de cerca de un cometa de Oort conocer mejor características como su composición. 'Estos cometas apenas se han modificado desde que se formaron, así que teóricamente deben de tener más sustancias volátiles, como metano y dióxido de carbono, que los cometas interiores, y reflejar mejor los orígenes del Sistema Solar', señala Jim Green, director de Ciencias Planetarias en la NASA.

Desde la Tierra se observan sólo tres o cuatro de estos visitantes en un sigloSiding Spring lleva centenares de miles de años de años viajando hacia el Sol y solo cinco días después de rozar Marte se producirá su máxima aproximación a la estrella, para después alejarse rumbo al espacio exterior, si es que, como se espera, sobrevive. Las observaciones desde el mismo Marte son las más importantes, pero desde la Tierra está ya en marcha una campaña de observación con observatorios profesionales y de aficionados, especialmente en el hemisferio sur, donde se observará mejor, y también el telescopio espacial Hubble sigue al cometa desde hace meses.

Mientras tanto, muy lejos de Marte, Europa prepara el descenso de un módulo sobre la superficie de otro cometa desde la nave Rosetta, que ya está en sus inmediaciones. La fecha elegida para el descenso es el 12 de noviembre. Las imágenes ya recibidas de este cometa de difícil nombre (Churyumov-Gerasimenko) son impresionantes.


Maniobra de las naves para esconderse.- NASA

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