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Juego de Tronos Los 10 personajes de 'Juego de tronos' que mejor han evolucionado durante la serie

‘Juego de tronos’ dijo adiós el lunes tras ocho temporadas, pero sus personajes seguirán en el imaginario ‘seriéfilo’ mucho tiempo. Algunos duraron poco y otros han experimentado grandes cambios físicos y psicológicos en este tiempo.

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Los mejores y más interesantes arcos dramáticos de ‘Juego de tronos’

Uno de los grandes legados que ha dejado Juego de tronos son sus personajes. Ellos son los que han hecho a esta serie grande. Protagonistas, pero también secundarios, que poco a poco se fueron ganando el corazón de los espectadores a lo largo de los años. Ocho temporadas dan para mucho, estos son los diez más memorables y con los arcos dramáticos más interesantes. Todos llegaron a la última temporada vivos, pero algunos no lograron sobrevivir a la lucha final por el Trono de Hierro.

Aviso: Este texto contiene spoilers, muchos spoilers

Theon Greyjoy (Alfie Allen)

Convertido en algo así como el seguro que se cobraron Robert Baratheon y Ned Stark para que el padre de Theon se mantuviese dentro de los límites marcados una vez sofocada su rebelión, su único hijo varón vivo creció compartiendo techo y patio de recreo como uno más de los Stark. Su problema no fue tanto el trato recibido mientras vivió en Invernalia, que fue bueno, sino el sentimiento que siempre le persiguió de no pertenecer a ningún sitio. Ni a las Islas del Hierro ni a la que fue su casa de adopción. Eso le llevó a traicionar a los señores del Norte.

Después de aquello Ramsay Bolton, sádico donde los haya, le torturó, le mutiló y consiguió anularle como persona convirtiéndole en un ser servicial, asustadizo y maloliente rebautizado como Hediondo. Fue el calvario que su captor infligió a Sansa Stark lo que le hizo despertar de su letargo, sacar valor de donde parecía que no lo había y dar el salto definitivo para convertirse en uno de los personajes más queridos de la serie.

Cómo no emocionarse con su reencuentro con Sansa o viéndole cómo en sus últimos capítulos tomaba una decisión correcta tras otra redimiéndose y convirtiéndose en clave para el desenlace de la batalla contra los Caminantes Blancos. Su pelea a pie de playa con los hombres de su hermana para convencerles de que le ayudasen a ir en su rescate fue estoica. Pero aún más lo fueron sus momentos finales en el papel de último protector de Bran Stark y siendo capaz de plantarle cara al mismísimo Rey de la Noche.

Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau)

La de Jaime Lannister ha sido una de las mejores evoluciones vistas en Juego de tronos. En una serie donde la redención es capital, el mayor de los Lannister ganó adeptos poco a poco. ¿Cómo? En el camino hizo muchos sacrificios y perdió muchas cosas. Entre ellas, la mano derecha. Quizá la más visible y notable de sus pérdidas. Sobre todo porque se la dejó en su defensa de Brienne de Tarth, a la que evitó que violentasen sus captores.

Conocido como el Matarreyes, Jaime Lannister irrumpió en las pantallas como un hombre capaz de lanzar a un niño desde la ventana de una torre para mantener en secreto la relación incestuosa con su melliza, Cersei. Sin embargo, con el paso de los capítulos y gracias, en parte, al tiempo que pasó alejado de su hermana, fue cambiando su forma de proceder hasta el punto de convertirse en un hombre de honor que no temmió contradecir a Cersei, abandonarla y cruzar Poniente para luchar junto a Daenerys.

El viaje de Jaime Lannister fue el del perdón. Lo hizo ante el espectador y ante el resto de personajes y acabó haciéndolo también ante su hermana y amante. La dejó sola en un momento crucial, pero a la hora de la verdad renunció a lo que había conseguido sin ella para volver a su lado y morir juntos, porque, en el fondo, ella siempre fue todo para él. Pese a que tomó decisiones más que cuestionables y reprobables, no era un ser podrido del todo. Cuando mató al Rey Loco lo hizo para evitar un genocidio y, mientras todo el mundo miraba para otro lado al cruzarse con su hermano Tyrion, él lo apoyó.

Cersei Lannister (Lena Headey)

Ha sido la villana por antonomasia de Juego de tronos y de las actuaciones más celebradas por el público. Porque su camino ha sido coherente, porque todo lo hacía por sus hijos, con cierta elegancia y porque al final no deja de ser una mujer que lucha en un mundo de hombres por salir adelante y alcanzar el poder. Allí, en lo alto, desde el Trono de Hierro al que acabó ascendiendo, miraba por encima a los demás. Usó a todos como la usaron a ella. Su padre, como moneda de cambio, la casó con un hombre que no solo no le era fiel, sino que la ignoraba y era un gran aficionado a beber. Ella, también, casi siempre con una copa en la mano.

Tuvo tres hijos con su hermano y los tres murieron. El primero, un niño malcriado y odioso, envenenado el día de su boda. El segundo se suicidó después de que su madre matase a la mujer de la que se había enamorado. Y la otra, su única hija, asesinada. El cuarto no llegó a nacer. Cersei ha sido un personaje complejo y lleno de recovecos, que no daba su brazo a torcer, con dotes para la política y la manipulación y que supo cómo ganarse la fidelidad de quienes se arriman al mando. Lo quería todo y estaba dispuesta a morir golpeando como hizo.

Con todo el mal causado a lo largo de ocho temporadas y las muertes que deberían pesar en su conciencia, si es que hubiese tenido de eso, puede que a algunos no les pareciese suficiente verla morir como lo hizo. Pero lo cierto es que hubo algo de poético y romántico en cómo Juego de tronos despidió a Cersei. Abrazada al único hombre que realmente la amó pese a todo, el padre de sus hijos -lo que más quiso siempre- y sucumbiendo bajo los escombros de la ciudad símbolo del poder que siempre codició y consiguió.

Sandor Clegane, el Perro (Rory McCann)

En Juego de tronos los secundarios demostraron con creces ser personajes a veces más interesantes que los propios protagonistas y con una evolución más notable. De los muchos que se acabaron convirtiendo en algunos de los más queridos como Bronn, Davos, Lyanna Mormon y Tormund hay uno, Sandor Clegane, más conocido como El Perro, que destacó sobre todos ellos. Juntos, con otros tantos más, sirvieron en ocasiones para desengrasar la trama de tanta intensidad y ponerle cierto toque de humor a esta o aquella escena.

Cada uno aportó lo suyo, pero el paso de El Perro por esta serie, es más que memorable. Desfigurado por un hermano cruel, acabó manteniendo una lucha a vida o muerte con él que acabó de la única manera posible, con Sandor sacrificándose para poder poner fin al terror sembrado por esa bestia humana (casi) invencible.

El que fuera guardaespaldas de Joffrey vivió el inicio de su metamorfosis gracias a la pequeña de los Stark. El día que sus caminos se cruzaron ambos comenzaron a evolucionar. Ella se hizo más dura. Él se ablandó, pero solo con ella. Aunque le costase reconocerlo, sentía debilidad por aquella niña tan valiente y temeraria como para plantarle. La suya fue una de las redenciones más merecidas de Juego de tronos. Y su muerte, el cierre de un círculo. El suyo propio.

Daenerys Targaryen (Emilia Clarke)

Daenerys Targaryen de la Tormenta, la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones, Khaleesi y todo lo demás ha sido uno de los personajes que quedarán para la historia. Su arco evolutivo, junto con el de las hermanas Stark, Sansa y Arya, es, sin duda alguna, el más asombroso y espectacular. Presentada al público en la lejana primera temporada como la hermana de un ser caprichoso y obligada a casarse con un salvaje, Dany, como han acabado llamándolo los pocos que se ha acercado a ella lo suficiente para hacerlo y no arder, inició su andadura en Poniente como la última de una saga condenada, la de los Targaryen, que soñaba con dragones y con recuperar lo habían arrebatado a su familia. Parecía imposible dada su apariencia frágil y su carácter más bien dulce.

Hasta que un día se metió en una hoguera y salió de ella sin una sola quemadura y con tres dragones convertidos en su mejor arma para conquistar los Siete Reinos. Su idea original, o eso es lo que nos vendió a todos, era la de liberar a los oprimidos, acabar con los tiranos e instaurar un nuevo régimen con ella al frente mucho más benévolo e igualitario. Y eso hizo al principio, hasta que se fue dando cuenta de que no por ahí no iba a ningún lado y con Cersei Lannister al frente tenía muy difícil eso de mantenerse fiel a la promesa por la que le habían seguido tantos.

Algunos dicen que lo suyo con Desembarco del Rey respondió a un giro inesperado, a un acto de locura no justificado por los guionistas en un arco dramático que se les fue de las manos. En realidad, no. Estaba calculado y lo único que hizo Daenerys aquel día fue dar rienda suelta a su ira y a su sed de venganza. Durante las últimas temporadas ya había dado muestras de que solo era benévola con quien hincaba la rodilla ante ella. Su conversación con Sansa es clave para entender lo que pasa después. Mientras están en sintonía, bien, pero cuando la mayor de las Stark reclama la independencia de Invernalia, entonces su gesto muda. Como lo hace cuando confiesa ante Jon que si lo que el pueblo quiere es terror y no amor eso es lo que tendrá. Al final, ¿la mata el amor que Jon siente por ella o el terror que le inspira?

Arya Stark (Maisie Williams)

La hermana pequeña de todos y cada uno de los espectadores que han seguido durante ocho años Juego de tronos. Ha crecido en la pantalla, como actriz y como personaje. Se la ha visto sufrir, madurar, convertirse en una asesina en serie y recuperar su humanidad hacia el final. En una serie donde la venganza mueve a tantos, Arya demostró que ella no era inmume a ese sentimiento que pudre por dentro a cualquiera. De hecho, durante mucho tiempo, Arya ejerció como una despiadada asesina en serie con una lista de víctimas que ir tachando según conseguía su objetivo.

En el tiempo que pasó con los ‘hombres sin rostro’ demostró ser una alumna tan aventajada como rebelde que nunca quiso renunciar a quien era. Ver en directo la decapitación de su padre la marcó, como tantas otras cosas que vivió. Su viaje con El Perro le abrió la mente y su inteligencia y su fuerza de espíritu le sirvieron para ayudarla a sobrevivir.

Quién iba a pensar que aquella niña vivaracha estaría destinada a matar al Rey de la Noche y acabar con los Caminantes Blancos. Su final a bordo de un barco para descubrir que hay al oeste de Poniente es un epitafio maravilloso para su historia. Nunca estuvo destinada a convertirse en la dama de ningún castillo. Por eso el rechazo a la proposición de Gendry fue tan coherente. Aceptarlo habría supuesto un romanticismo inexistente en los Siete Reinos.

Sansa Stark (Sophie Turner)

Con Bran señalado y elegido para gobernar sobre los Seis Reinos y Jon exiliado de nuevo al Muro, solo quedaba un candidato para ceñirse la corona de Invernalia. Candidato, no, candidata. De todos los posibles, ella era quien más se lo merecía. Porque el arco dramático de Sansa Stark ha sido el más celebrado de todos, con diferencia. Además, en cuestión de ocho temporadas evolucionó de ser uno de los personajes más insoportables, anodinos e insulsos a uno de los más ricos, aplaudidos y apoyados.

Sansa empezó siendo la típica princesita que soñaba con que un caballero viniese a rescatarla. Eso es lo que soñaba cuando se dejó enredar por el supuesto encanto del pérfido Joffrey. No tuvo ninguna suerte con los compañeros de viaje que le tocaron y los guionistas se cebaron con ella en ese sentido obligándola a madurar a base de golpes que bien podrían haber acabado con ella. Joffrey acabó renegando de su prometida porque encontró otra que le venía mejor, así que los Lannister decidieron casarla con Tyrion. Eso sí, de todos los hombres con los que la emparejaron, él fue el que mejor la trató y el único que la respetó como mujer y como persona.

Después cayó en manos del odioso Ramsay, que la violó. Lejos de él gracias a la ayuda de Theon, Meñique la abdujo con sus intrincados planes y consejos. Su problema fue que la Sansa que llegó a Invernalia con él no tenía nada que ver con la que se fue hacía años a Desembarco del Rey para casarse con Joffrey. Esta versión de Sansa era mucho menos ingenua. Como ella misma llegó a decir, aprendió lento, pero acabó haciéndolo. Y gracias a eso fue capaz de escapar del último de sus yugos y plantarle cara con ayuda de su hermana. De ahí que, libre, no tuviese intención alguna de postrarse ante Daenerys. Acabó como Reina en el Norte por derecho y méritos propios.

Tyrion Lannister (Peter Dinklage)

Algunos personajes perdieron el apoyo del público con el paso de las temporadas. Otros, al contrario, lo han ido ganando. Tryrion siempre estuvo ahí. Favorito en las quinielas, querido por todos. Un canalla tremendamente inteligente, alcohólico y asiduo a los prostíbulos que tuvo que protegerse con la armadura de la palabra para sobrevivir a una infancia dura. Señalado como culpable directo de la muerte de su madre -esta falleció en el parto-, su padre y su hermana siempre renegaron de él por su considerarlo deforme. Solo su hermano Jaime lo defendió y le sirvió de apoyo cuando eran pequeños. Luego, en la edad adulta, sus caminos se separaron y reencontraron varias veces hasta el final.

Tyrion ha sido durante ocho temporadas la voz de Poniente. Las mejores frases, los mejores discursos, fueron los suyos. Hasta el último momento. Es él quien convenció a Jon Nieve de que asumiese su función en la historia. Y lo hizo de la misma manera que antes logró salvar tantas veces la vida o convenció a quienes no creían de que Daenerys era la reina que todos querían, hablando.

Leal a sí mismo, no dudó en cambiar de opinión cuando lo consideró oportuno, lo cual le honra en una serie donde demasiados se obcecaron incapaces de dar su brazo a torcer. Su historia de amor con Shae fue de las más bonitas y trágicas que se han visto en los Siete Reinos y sirvió para conocer una faceta más humana del personaje de personajes.

Brienne de Tarth (Gwendoline Christie)

Brienne de Tarth (Gwendoline Christie)

Cuando Brienne de Tarth apareció en escena como escudera de Renly Baratheon no parecía que fuese a llegar muy lejos como personaje. Una mujer que soñaba con ser caballero. Leal, de fuertes principios y con un sentido del deber superlativo llamó la atención no solo por su altura, sino por el significado de una mujer como ella en una serie como Juego de tronos en la que los personajes femeninos han tenido una fuerte presencia y en ocasiones han sido mejor tratados -en el sentido de su escritura, no por todo lo que les pasa- que sus compañeros masculinos.

Brienne podría haber sido una secundaria más sino llega a ser por la decisión de unir su camino al de Jaime Lannister. Ese viaje juntos los cambió a ambos. Ella se enamoró y mostró una faceta distinta. Él demostró que no era una persona tan horrible como se pensaba. Pero Brienne es mucho más que su relación con el Matarreyes.

Es ella y su sentido de la protección para las hijas Stark por una promesa que hizo y que llevó hasta el final. Es su valentía, su capacidad para liderar tropas haciéndose valer en un mundo de hombres. La escena de la chimenea en la que la nombran caballero es impagable y tremendamente emotiva. Solo por llegar ahí merecieron la pena muchas cosas como espectadores.

Jon Nieve (Kit Harington)

Jon Nieve (Kit Harington)

El viaje de Jon Nieve ha sido tan interesante como frustrante en muchas ocasiones. Protagonista señalado desde el primer episodio, durante la mayor parte del tiempo fue un tipo demasiado noble, demasiado recto y demasiado aburrido para resultar interesante. Siempre tuvo sus fans, pero es muy posible que fuese más por el actor que por el propio Snow. Bastardo de Ned Stark durante la mayor parte de su vida -hasta que le descubrieron la realidad de su nacimiento y de sus derechos hereditarios-, lo mejor que le pudo pasar a Jon Snow fueron dos cosas. La primera, conocer a la salvaje Ygritte, que supo cómo espabilarle. Lo segundo, que le traicionasen y matasen.

Resucitó y la vuelta al mundo de los vivos le espoleó de otra manera. Llegó hasta a sonreír y a hacer alguna que otra broma. Ya no era el tipo acomplejado, tristón y soso de antes. El problema es que le duró poco y pronto volvió a tropezar con la misma piedra. Criado a la sombra de sus hermanos y bajo la influencia de Ned Stark, aprendió que la nobleza de corazón y los principios eran lo más importante. En un mundo como Poniente, eso no basta.

Su terquedad tuvo consecuencias fatales. ¿Tanto le costaba mentir de vez en cuando? Sí, él no era así. De hecho, ha sido todo lo contrario a Tyrion. Nunca tuvo ambición por nada y de ahí que, por muy Targaryen que fuese, al final pesase más su lado Stark. Eso sí, cumplió su última misión estoicamente porque era lo que debía, supuestamente, hacer. Aunque eso supusiese clavarle un puñal a la mujer de la que estaba enamorado para evitar un genocidio mayor. A Jon Snow siempre se le acusó de no saber nada. Y lo cierto es que cuando lo supo, prefirió haber seguido viviendo en la inopia.