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Abazar Hamid: "No se puede hablar de libertad de expresión si la información está manipulada"

Hamid, músico sudanés refugiado en Noruega, tuvo que marcharse de su país por motivos políticos. Cree que el funcionamiento de la política actual tiene un planteamiento estúpido: “Exportamos armas e importamos refugiados, ¿por qué no invertimos en paz?”

El músico sudanés Abazar Hamid. - PEN Català / Douglas Sielski

BARCELONA.- Abazar Hamid es un músico sudanés refugiado y actualmente asentado en Harstad, en Noruega. Harstad es una de las ciudades refugio ICORN (International Cities of Refugee Network), una red constituida legalmente en 2006 que coordina aquellas ciudades con estatus de ciudad refugio con los artistas que se ven en la necesidad de buscar amparo fuera de su país por razones políticas.

Hamid cambió su Sudán natal por una Noruega blanca y gélida, pero que lo acogió con los brazos abiertos. Desde allí continúa componiendo su música, cantando lo prohibido y concienciado a niños y adolescentes de la importancia de crecer en libertad. Efluvios de reggae y afro-latino, la música de Hamid habla de paz, de pérdida, de genocidio y de guerra.

En 2005 dejas la arquitectura para dedicarte a componer canciones que hablan de derechos humanos y dignidad, algo que no gustó demasiado al gobierno sudanés. Empieza la censura, desaparecen los conciertos y las promociones y surgen las amenazas.

"El sistema en Europa necesita actualizarse. No digo cambiarlo, pero sí actualizarse"

Sí. El problema ya no es tanto la censura como en la autocensura. En la sociedad aún hay muchos tabúes. Si hurgamos en algunos sectores de la sociedad veremos que no es así, pero eso no se promueve. Por ejemplo, todas esas víctimas que se entierran sin justicia. Así no se puede reconciliar un país, y nadie habla de esto. En el mundo de la música, y del país del que yo vengo, hay por ejemplo, muchas canciones críticas con el sistema, pero no se promueven. No basta sólo con promover la libertad de expresión, sino de facilitar el acceso a esas historias. Tenemos que levantar la voz y dar a conocer nuestro mensaje.

Aquí en España también se ha puesto a los periodistas y a los informadores en el punto de mira.

El sistema en Europa necesita actualizarse. No digo cambiarlo, pero sí actualizarse. Por mucho que se cambie, el sistema es el sistema, caerá en los mismos errores. Hay que aprender de los errores del sistema actual. Hay enemigos contra los que luchar, reales, en lugar de andar perdiendo el tiempo luchando con el de al lado. Para ello, debemos creer que sabemos hacerlo, que podemos hacerlo. Hay que cambiar nuestra manera de pensar, y en lugar de saltar al vacío, pensar bien nuestros movimientos y después actuar.

¿Cómo creas tus canciones?

Yo compongo abierto a todos los inputs que pueda recibir. Empiezo con muchas ideas y luego voy descartando. De hecho, considero Barcelona y Catalunya como uno de esos inputs de los que me valgo para crear. Te quería comentar… Me sorprende que no haya una canción sobre el referéndum, aún. ¿Por qué no hay ninguna canción? Yo no digo que esté bien o mal, pero sin lugar a dudas, aquí es todo un tema. Se debate en el Parlamento, pero ¿cómo lo expresa la gente de la calle?

Imagino que hay cierta gente que quizás esté más preocupada en no perder sus casas o en llegar a final de mes que en andar especulando sobre el referéndum catalán. El sistema no los incluye en el debate.

"El referéndum por sí mismo es un derecho humano: el pueblo tiene el derecho a escoger"

Bueno, tienen que incluirse ellos mismos y expresarse. Te hablo de la experiencia en Sudán, donde la gente ha estado luchando con sus vecinos durante años. En mi país, por ejemplo, hay un problema con el concepto de unidad. Si la gente empezase a expresarse sería un buen inicio para lograr la paz. Lo que aprendimos con el referéndum en Sudán es que perdimos la unidad y no conseguimos la paz. De hecho, ahora estamos en guerra. No sirvió para nada. El referéndum por sí mismo es un derecho humano: el pueblo tiene el derecho a escoger. Pero hay que ir con cuidado, porque en el caso de Sudán hemos perdido más que hemos ganado. Y eso concierne a la gente, por eso debe expresarse. Hay que estar más implicado con el tema de la libertad de expresión. ¡Es un derecho humano!

El derecho a la libertad de expresión y el derecho a estar informado. El derecho a saber.

En el momento en que hay víctimas de la falta de libertad de expresión en un país, hay víctimas de la falta de información, es evidente. Mira el caso de Assange o de Snowden. Ellos también son víctimas, y todos nosotros. La información debe estar disponible para todo el mundo.

La ciudadanía no sólo debería tener el derecho a estar informada, sino a estar bien informada, que es distinto. Ahí entran los medios públicos.

Desde muchos medios lo que se hace es sembrar miedo, y si la gente no está informada, se lo cree todo. Eso es peligroso. Mira lo que está pasando con los refugiados. No se puede hablar de libertad de expresión si no se está bien informado. Para estar bien informado no basta con mirar las noticias durante la hora de la cena. Sólo con una sociedad bien informada se logrará la integración y se despertarán las conciencias. Hay que saber quiénes son estos refugiados, de dónde vienen y presionar a los gobiernos.

El tema de los refugiados da mucho que hablar. No se están haciendo las cosas bien.

Esta gente huye de su país porque no hay garantías de los derechos humanos. Vienen a Europa porque hay países ricos que los pueden ayudar y se respetan los derechos humanos. No van a Arabia Saudí, que es un país rico, pero en él no hay respeto por la vida. Sudán, en sí, también es un país rico, pero la gente huye por la situación de vulnerabilidad de los derechos humanos. En Europa, en algunos países, se ha intentado demonizar a los refugiados, creyendo que iban a salir del país y volver al de origen. Eso no ha sido así. Esta situación no sólo la tiene que resolver Europa, también es cosa de los países de origen.

¿Consideras que hay una falta de voluntad política importante?

Los Estados funcionan como pandillas. Yo siempre digo que los terroristas en Sudán están en el gobierno. Hablamos de sunís, de chiíes, de musulmanes, de cristianos, de intereses. ¿Y quién queda realmente en medio? La gente. Mujeres, niños. Aquí en Europa también ha descendido el nivel de protección de los derechos humanos. Y es que, cuando no se respetan los derechos humanos de los refugiados, tampoco se están respetando los derechos humanos de los europeos.

Hablemos un poco de ti. Eras arquitecto, lo dejaste y empezaste a cantar por la paz. Empiezas a ser señalado por el gobierno y a recibir amenazas. ¿Cómo empezó todo?

Empezaron a no contratarme como músico. Para hacer música en Sudán, tienes que enviar las letras al gobierno para que las aprueben. Aunque te las aprueben, si no te contratan, algo estás haciendo. Hablar de paz es peligroso en Sudán. Vi lo que les estaba pasando a muchos de mis compañeros, que tuvieron que huir del país, se les acusaba de ser enemigos del país. Me avisaron muchas veces y empecé a sufrir amenazas. Así que no me costó demasiado tomar una decisión y me fui. Yo quería hacer música, no quería estar en la radio ni en la televisión, ni en los medios de comunicación. Y es lo que he continuado haciendo desde El Cairo, a donde me marché primero. Creé una red de músicos, cantábamos por la paz, pero ahora la situación en Egipto ya no es la idónea para continuar con mis proyectos. Todos mis amigos han empezado a sufrir allí, ya no hay libertad de expresión, la situación ha empeorado mucho. Da mucha pena, teniendo en cuenta el peso de Egipto en Oriente Medio, podría funcionar como un modelo a seguir.

¿Cómo se toma una decisión, la de dejar tu país, tan difícil?

"Cuando no se respetan los derechos humanos de los refugiados, tampoco se están respetando los derechos humanos de los europeos"

Me di cuenta de que la situación podía empeorar, que la censura podía pasar a ser algo peor. Esto justo coincidió cuando las Naciones Unidas remitieron el caso de Sudán a la Corte Penal Internacional. Quería continuar con mis proyectos musicales y no me quedó otra opción. No me podía quedar. Bueno… sí claro, podría haberme autocensurado y haberme quedado, era otra opción, pero nunca la contemplé. Ahora miro atrás y estoy muy contento de lo que he hecho en El Cairo y de lo que estoy haciendo ahora en Noruega. Me fui con con mi mujer y mis hijos, que se unieron a mí en Egipto un mes después de que me fuese, mi madre y mi hermana se quedaron. Eso fue duro, porque mi madre, por ejemplo, ha continuado recibiendo presiones incluso cuando yo ya estaba en Egipto. A veces he tenido que cambiar temas de conciertos porque el gobierno sudanés la ha presionado a ella. Siempre me dice: ¿por qué no cantas canciones de amor? Y debo admitir que alguna vez sí me he autocensurado por ella, que aún está allí y no quiero que tenga problemas.
Y ahora...estoy contento en Noruega, pero estoy convencido de que voy a volver a Sudán, de hecho, estoy haciendo todo esto para poder volver algún día.

Te has adelantado a mi pregunta. ¿Piensas volver a Sudán?

Sí, definitivamente.

¿Y si la situación no cambia?

Entonces, no. O bueno, podría volver pero no con mi guitarra, necesitaría un tanque. [Risas] No, hablando en serio. Mi objetivo aquí en Europa siempre ha sido el de poder volver a Sudán. Es mi objetivo vital.

¿Dónde te ves en veinte o treinta años? ¿Te ves en Sudán de nuevo o aún en Noruega o en algún otro país europeo?

A veces he tenido que cambiar temas de conciertos porque el gobierno sudanés ha presionado a mi madre"

Esperemos que en Sudán. No se trata de vivir en Sudán, se trata de la paz en Sudán, por eso quiero volver. Lo que sí tengo claro que quiero volver con mi familia. Tengo esperanzas, a pesar de todos los crímenes que se han perpetrado en Sudán: el genocidio, las violaciones masivas, el hambre impuesta, la falta de libertad de expresión…

¿Crees en la justicia?

Las víctimas necesitan justicia, lo digo en una de mis canciones. Tengo fe porque el caso de Sudán está en manos de la Corte Penal Internacional, a diferencia del caso de Siria, por ejemplo, donde no hay ningún caso abierto contra Bashar al Asad. El hecho de que se aceptase el caso de Sudán constituye un triunfo, tenemos una garantía. En general, se conoce muy poco el trabajo de la Corte Penal Internacional y otros organismos, la gente no lo conoce y por tanto, no se presiona. Es ahí cuando entra la cultura. A través de la cultura, la sociedad civil puede presionar las autoridades. La Corte Penal Internacional no debería ser propiedad de las Naciones Unidas, debería ser de la ciudadanía.

¿Y qué opinas de la doble moral que impera en Occidente? Condenamos la violencia, la guerra, el genocidio, pero somos los principales exportadores de armas…

Exportamos armas e importamos refugiados, eso es así. Es un planteamiento realmente estúpido. ¿Por qué no invertimos en paz? Yo te envío minerales y tú me envías comida, creo que es mejor que el trato armas por refugiados. ¿Por qué no hacemos tratos justos que nos beneficien a todos? Yo apuesto por la paz, soy optimista.