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"Aita nunca habría aceptado la última propuesta"

La familia anuncia por sorpresa el cierre definitivo del Museo Chillida-Leku al no lograr un acuerdo con el Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa

GUILLERMO MALAINA

El Museo Chillida-Leku mantendrá sus puertas cerradas para siempre. La familia del artista Eduardo Chillida anunció ayer por sorpresa su decisión y la ruptura de la negociación mantenida hasta ahora con el Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa para salvar su déficit económico y reabrirlo al público. "Aita nunca habría aceptado la última propuesta", explicó a Público su hijo y director del centro, Luis Chillida.

Se cumplen así los peores augurios sobre el espacio que un día soñó Chillida para que su prolífica obra estuviera expuesta y al alcance del público. Durante diez años, 810.000 visitantes han podido pasear y disfrutar en el jardín de 12 hectáreas, entre hayas y robles, de más de 40 esculturas, algunas de ellas reconocidas como auténticos iconos del amplio legado del artista. Se acabó también aquello de adentrarse en el histórico caserío Zabalaga para observar obras de menor formato realizadas en acero, alabastro, granito... Todo ello no volverá a estar expuesto a los ojos del público.La decisión de la familia de rechazar la propuesta de las instituciones y mantener Chillida-Leku cerrado al público es el último capítulo de una mala noticia, que hizo retumbar el mundo de la cultura el 1 de diciembre, cuando anunció su decisión de echar el cierre del centro temporalmente el 1 de enero por el déficit acumulado.

Las conversaciones con las instituciones se intensificaron, pero a la vista está que sin resultado. Durante los casi cuatro meses transcurridos, ni el Gobierno vasco ni la familia han querido hablar de dinero. Ayer, de nuevo, Luis Chillida negó tajantemente que el dinero haya sido ahora la causa de la ruptura de las negociaciones: "En absoluto, en las condiciones que nos han planteado para compartir el patrimonio de Chillida-Leku, no habríamos firmado un acuerdo ni por todo el oro del mundo".

Durante las últimas semanas trascendió que el Departamento de Cultura del Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa negociaban con la familia Chillida la compra del museo de Zabalaga por una cifra cercana a los 80 millones de euros.

Las negociaciones quedan, pues, cerradas sin que la familia Chillida y las instituciones vascas hayan encontrado una fórmula para compartir la gestión del museo con la constitución de un patronato. Ayer, las partes ni siquiera coincidían al valorar en qué punto estaban las conversaciones. El Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa, que anunciaron una comparecencia para la próxima semana, aseguraron en un comunicado conjunto que sus representantes "estaban ya trabajando en los detalles menores del acuerdo".

Luis Chillida, en cambio, sostuvo que el desacuerdo afectaba a cuestiones clave para la familia, como la conservación de la unidad de toda la obra tal y como se encuentra actualmente expuesta. Otra desavenencia de calado para la familia radica en la definición del "carácter monográfico" de Chillida-Leku, ya que rechaza rotundamente que este espacio pudiera acoger exposiciones de obras de otros artistas. El hijo del artista y director del museo insistió ayer en una idea que ya transmitió en una entrevista publicada por este diario el pasado 18 de marzo. "No nos negamos a que haya obras de otros artistas en Chillida-Leku. Lo que pedimos es que se habilite otro edificio para ello. Lo que no puede ser es que las instituciones planteen que se pueda realizar una exposición en cualquier sitio o quitar de las campas algunas de las obras de aita para poner otras".

La familia también quería tener un "derecho de veto" en el patronato que iba a gestionar el museo "en todo lo que afecte a la salvaguarda de la obra y la imagen de Chillida".

"Lo que está claro es que si este museo no lo quieren tal y como es no lo van a tener. Si la cuestión es traspasar la gestión para que Chillida-Leku se convierta en otra cosa, pues no. Desgraciadamente, si no se puede mantener abierto al público, pues no puede ser. Aita lo creó como si fuera su propia utopía y en estas condiciones preferimos conservar esa utopía como él la creó", aseguró Luis Chillida.

La familia del artista guipuzcoano considera que será muy complicado retomar las conversaciones mantenidas con las instituciones hasta ahora, ya que, a su juicio, la última propuesta recibida la pasada semana suponía un "paso atrás" en los puntos señalados respecto a lo planteado en noviembre. "Entonces, estaban abiertos a hablar de ello. Ahora no. Y no vamos a empezar a hablar otra vez de cualquier manera", zanjó Luis Chillida.

Ni el Gobierno vasco ni la Diputación de Guipúzcoa aclararon si dan por rota totalmente la negociación. En una breve nota, se limitaron a explicar que llevaban "trabajando más de un año y medio con responsabilidad y discreción para encontrar una solución que satisficiera a todas las partes".Y, en alusión a cómo anunció por sorpresa la familia Chillida el cierre temporal el pasado en diciembre, agregaron: "Nuevamente nos ha sorprendido la forma desleal de anunciar esta decisión a los medios de comunicación sin informar antes a las partes implicadas en la negociación. Lo último que esperábamos era una ruptura de las negociaciones en un momento en que nuestros representantes estaban ya trabajando en los detalles menores del acuerdo".

La familia del artista guipuzcoano tiene la intención de mantener Chillida-Leku tal como está en la actualidad y lo abrirá únicamente para recibir la visita de "estudiosos del arte" interesados en conocer la obra de Eduardo Chillida.

El cierre definitivo del museo al público supondrá también la presentación de un ERE de extinción de puestos de trabajo, que afectará a las 20 personas empleadas. Según los Chillida, las instituciones habían renunciado a asumir un compromiso para mantener este personal.