Público
Público

Alberto San Juan: "Desde la izquierda se banaliza el término franquista o fascista"

La pesadilla del monarca se torna la pesadilla de sus siervos en 'El Rey', adaptación cinematográfica de la homónima y exitosa obra teatral. Un puñado de fantasmas encarnados por el propio Alberto San Juan, Willy Toledo y Luis Bermejo.

Publicidad
Media: 4.63
Votos: 8

Alberto San Juan en la piel del Caudillo de España.

Llega a la gran pantalla El Rey, adaptación cinematográfica de la obra que San Juan, Toledo y Luis Bermejo pusieron hace dos años en marcha en el Teatro del Barrio. En esta ficción "basada en hechos reales" se abordan algunos aspectos "oscuros" de la biografía del monarca emérito, desde sus conexiones con el franquismo hasta su relación con los presidentes de Gobierno en la democracia. 

Una película que, tal y como apunta San Juan, evidencia que "el ciclo histórico que nace en el 78 está en caída libre". Con una producción austera e imaginativa, el largo cuenta con un plantél de "fantasmas" que, a modo de apariciones estelares, intervienen para contribuir al desasosiego del monarca. La película da el pistoletazo de salida en los Cines Golem de Madrid y en salas de Barcelona, Bilbao y Pamplona.

La pesadilla de este rey es la pesadilla de sus siervos, al menos sus monstruos siguen siendo los nuestros...

No creo que la palabra pesadilla resuma los últimos 40 años en su totalidad. Pero sí considero que hay algo muy siniestro en esas filtraciones o continuidades de la dictadura en muchos ámbitos de nuestra sociedad actual. 

Para empezar la memoria de lo que sucedió...

El habernos negado el conocimiento de la dimensión del horror y de la masacre consumada por Franco y el franquismo es habernos negado parte esencial de nuestra vida. El consenso de la Transición negó la memoria que nos pertenece y una participación política ciudadana que vaya más allá de votar cada cuatro años.

No podemos olvidar que lo que acaba con la dictadura es una movilización popular con altibajos pero sostenida en el tiempo desde finales de los 50 hasta finales de los 70. A través del llamado 'consenso institucional' las élites políticas arrebatan la acción política a la ciudadanía y se la quedan en exclusiva; nos dicen que es así —votando cada cuatro años— como se hace política.

Y entretanto los de arriba perpetúan su poder...

Clama al cielo cómo se han mantenido intactos hasta nuestros días los mismos poderes económicos y centros de poder que se fortalecieron gracias al franquismo, hasta el punto de que tenemos serias dudas de si quien gobierna es La Moncloa o el Ibex 35.

La palabra es trama. Su funcionamiento al menos es muy parecido a lo que nos muestra El Padrino. Son una serie de familias que van pactando para repartirse el poder y de esta manera hurtárselo al conjunto de la población. Para mí en todo caso es importante aclarar que yo no pienso que lo que estamos viviendo es una dictadura, ni trato de equiparar esta democracia post franquista con el franquismo, en absoluto, cualquier democracia por ínfima que sea su calidad es infinitamente mejor que una dictadura...

Aclarado queda...

Para la generación de mis padres —nacidos en los años 30— criticar la Transición resulta poco menos que poner en plano de igualdad la democracia post franquista y el franquismo, y en absoluto yo pienso que sean lo mismo. No cabe duda de que es mejor, pero es no lo hace necesariamente buena, al contrario, creo que es mala, enormemente deficitaria.

Fíjate hasta qué punto es débil el paso de la dictadura a la democracia que existe un miedo terrible por parte de esa generación a criticar los elementos centrales de ese consenso como son la monarquía o la estrechez de la participación política ciudadana.

La recurrente frase de 'criticáis porque no lo vivisteis'...

Exacto. Y ante eso yo respondo: no, criticamos porque es nuestro deber cívico elemental como miembros de la polis y por tanto como seres políticos. Si queremos conjurar el peligro tenemos que ser críticos con esa democracia para así fortalecerla.

Por otra parte, desde posiciones de izquierda creo que se banaliza el término franquista o fascista para referirnos al régimen actual... Es un régimen neoliberal, que es otra cosa bien diferente, un régimen que no duda en ser autoritario cuando no puede ser persuasivo.

Hablando de 'persuasión'... ¿Se han asegurado con el guion para evitar terminar en los juzgados?

Se lo enseñé a un abogado y me dijo que no hay nada que sea delictivo, si bien es cierto que a día de hoy te pueden denunciar por todo. Para qué andarse con medias tintas si sonarse los mocos con la bandera de España en un sketch cómico puede llevarte a un juzgado... Por eso me parece una irresponsabilidad absoluta posturas como la del ministro Borrell, que no se cansa de afirmar que el independentismo catalán es el mayor problema que tiene hoy día España. Me parece una desvergüenza viniendo de gente que se dice progresista como Borrell.

El desasosiego real del monarca emérito

Y entretanto la derecha se rearma…

Yo creo que el procés y la idea de patria ha sido la excusa que finalmente encontraron los poderes del Estado para aniquilar la fuerza social que encarnó el 15-M. Me pregunto el motivo por el que la idea de nación es capaz de emocionar hasta el punto de malgastar tanta energía en defender una bandera y no a los seres humanos que habitan ese lugar que llamamos España.

Nos están engañando y los principales beneficiarios de ese engaño son los culpables de la crisis: la banca, las eléctricas, las grandes constructoras y las empresas multinacionales radicadas en España. Todas ellas vinculadas a lo largo de su historia al genocidio franquista. 

¿Por qué se ha tardado tanto en cuestionar a la monarquía?

Creo que viene de la reacción popular a la crisis. Se empieza a hacer cada vez más evidente que ya no nos creemos que vivamos en una democracia próspera que garantiza los derechos humanos. Las condiciones laborales se han tornado tan precarias, el acceso a la vivienda se ha convertido en un lujo (o en una fuente de angustia), esta deriva es la que ha terminado por hacer cuestionar la democracia. 

Resulta cuando menos significativo el modo en que Juan Carlos I inicia y termina su reinado...

Los Borbones tienen una larga historia de reinados frustrados; Isabel II tuvo que huir a Francia con la Revolución de 1868 y Alfonso XIII a Italia en el 31. Por último, Juan Carlos I tiene que abdicar en 2014 y, si hacemos caso a un experto como Jaime Peñafiel, Felipe VI no terminará su reinado y ahí acabará la saga…

Muy optimista le veo...

Creo que el sistema no aguanta más. La estructura que ha protegido históricamente los privilegios de los grandes propietarios rurales y de los industriales españoles encuentra en la Transición el modo de perpetuar su poder. Esa estructura en España se llama Estado y el ciclo histórico que lo ha posibilitado y que empieza en el 78 está en caída libre. Su agonía puede tardar más o menos, pero está sentenciado.

Pero la calle parece que ha perdido pulso...

Creo que las llamadas fuerzas del cambio siguen clavadas en la misma dinámica mental surgida tras el consenso de la Transición. Una lógica que consiste en decir que las cosas se arreglan desde las instituciones, desde los partidos políticos, desde la idea jerárquica de los partidos políticos, desde los personalismos y los presidencialismos, y creo que en esto se equivocan radicalmente. Nadie nos va a salvar, Godot no va a llegar nunca, Unidos Podemos puede ser la pata institucional de la movilización en el mejor de los casos, pero la presión en la calle no puede decaer.

Willy Toledo en 'El Rey'