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'Amazing Grace' Allan Elliott: "Aretha Franklin es la historia de la música y de la cultura del siglo XX"

El productor musical termina ‘Amazing Grace’ casi 50 años después de que la rodara Sydney Pollack. Tesoro cinematográfico perdido de la música del siglo XX, recoge el legendario concierto de góspel en el que Aretha Franklin grabó su álbum más vendido.

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Aretha Franklin en el documental 'Amazing Grace'

¡Aleluya! El productor musical Allan Elliott ha conseguido completar, casi cincuenta años después de que la grabara el cineasta Sydney Pollack, Amazing Grace, uno de los tesoros cinematográficos perdidos de la música del siglo XX. La película muestra los dos días del concierto de góspel que ofreció Aretha Franklin en enero de 1972 en la Iglesia Bautista Misionera New Temple en Watts (Los Ángeles), en los que grabó su álbum más vendido, Amazing Grace.

Estrenada en el Festival de Berlín, se ha presentado ahora en la Sección Perlas del Festival de San Sebastián, donde el público la acogió con aplausos durante toda la proyección. La gran voz femenina de la música negra que sonó majestuosa, sensacional, en el panorama del soul dominado entonces solo por hombres como James Brown, Otis Redding, Wilson Pickett…, se convirtió en aquellos años en un potente referente feminista y antirracista americano. Un modelo ya inmortal. “Aretha Franklin es la historia de la música y de la cultura del siglo XX”.

Un problema en la grabación que realizó Sydney Pollack en 1972 ha tenido este material almacenado en una bóveda, de la que por fin se ha recuperado para mostrar la energía y unidad de la comunidad negra en esos conflictivos años, la vitalidad de Aretha Franklin y un inmenso talento que muchos músicos, como Mick Jagger, quisieron compartir esos días de 1972. Entrevistamos al productor Allan Elliott para que nos desvele algunas claves de esta histórica grabación:

Todo este material lo grabó Sydney Pollack y ha estado casi cincuenta años en un cajón. Parece que el cineasta se equivocó, pero ¿se lo reconoció en algún momento?

Sydney Pollack no reconoció nunca que se había equivocado, nunca me dijo la verdad. Era un hombre orgulloso, fuerte, un director poderoso que había trabajado con Al Pacino, con Robert Redford… Todo fue un asunto de ego. Él dijo que se había empleado diferente metodología.

Pero por lo visto hubo también problemas con el contrato, ¿no?

No. Sydney Pollack me contó una historia increíble, me dijo que había un problema con el contrato de Aretha Franklin. Entonces Warner ya se había separado en dos compañías diferentes, la de cine y la de música y, por supuesto, nadie quería cometer un error ni con Sydney Pollack ni con Aretha Franklin. Al morir Sydney Pollack, busqué a John Calley, de Warner, que me dijo que si pensaba que él estaba loco, que por supuesto que había contrato con Aretha. Pero, para entonces, Aretha ya tenía la mosca detrás de la oreja y pensó que había problemas con el contrato. Hubo muchos problemas. En realidad, la película ha costado mucho menos en producción que en abogados, que se han gastado 4 millones de dólares.

Y ¿qué es lo que pasaba realmente?

Que a Sydney Pollack se le olvidó la claqueta, pero se inventó otra metodología porque reconocerlo le daba vergüenza. No se podían ajustar los audios a las imágenes, así que contratamos al director del coro de góspel para que, leyendo los labios, intentara saber qué temas eran los que se cantaban.

¿Cualquier cosa por Aretha Franklin?

Por supuesto. Aretha Fanklin es la historia de la música y de la cultura del siglo XX. En el monte Rushmore debería estar ella y solo ella, nadie más que ella.

Entonces, a pesar de todos los problemas ha merecido la pena para usted, ¿no?

Sí. El disco siempre ha sido muy especial. Siempre lo comparo con lo que hubiera sido si la grabación de Sgt. Pepper de los Beatles se hubiera grabado también en imágenes. Amazing Grace tiene la misma importancia, aunque, por alguna extraña razón, la gente no se da cuenta de esta importancia.

El padre de Aretha Franklin, en un momento del concierto.

¿Es importante por lo que tiene de reunión del colectivo negro en los EE.UU. de entonces?

Sí. Ese disco reúne a las personas, al colectivo negro y a muchos blancos, y por eso es importantísimo. Con ese disco ocurrió una cosa insólita, empujó a la gente hacia donde debía ir y eso se tenía que mostrar. Y eso es lo que me dio a mí la energía para empeñarme en mostrar este documento tan especial.

Además, se sugieren cosas de la vida de Aretha Franklin…

…La película es sobre la vida de Aretha, sobre su relación con su padre, que fue también quien la enseñó a tocar el piano… Cuando yo estaba luchando por hacer una película, ella estaba luchando contra un cáncer de páncreas, estaba luchando por su vida.

Volviendo a la figura de Aretha Franklin como símbolo contra el racismo, ¿qué significa ‘Amazing Grace’ en esa lucha?

Unos años antes de la grabación del disco asesinaron a Martin Luther King. Un poco antes, a finales de marzo de 1968, Luther King había ido a Memphis para apoyar a los basureros negros que estaban en huelga. Aretha Franklin cantó en el funeral la canción favorita de Martin Luther King, Precious Lord, Take My Hand. En el concierto que se muestra en la película volvió a cantarla con un tempo diferente y junto a You’ve Got a Friend. Era su manera, muy sutil, de expresar su ideología política, de expresar sus opiniones.

Es curioso ver al equipo que graba el concierto, todos blancos.

Me encanta ver a ese equipo trabajando. Ahora, en los equipos de rodaje todo el mundo va vestido de negro, parecen ninjas. En 1972, en el concierto fue al revés, un montón de blancos alrededor de los negros. No se consideró ni siquiera que fueran profesionales negros, así que ahí estaban todos esos blancos moviéndose entre el público y los músicos. ¿Deberían haber estado allí? me refiero; a la vista. Claro que no, pero tampoco se consideró taparlos. También creo que aquel equipo no era consciente de que estaba en esa iglesia. Ellos estaban haciendo una película para blancos sin darse cuenta de la importancia que tenía aquello para la comunidad negra.

'Amazing Grace'.