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Ana María Matute: "A la literatura grande se entra con dolor y lágrimas"

La escritora, que el miércoles recibirá el Cervantes, confiesa sentirse "emocionada y nerviosa" a dos días de recibir el premio.

PUBLICO.ES / EFE

"Feliz" pero "muy emocionada y nerviosa".

Así se siente Ana María Matute dos días antes recibir el Premio Cervantes el miércoles, porque una de las cosas que más le preocupa es el discurso. "Yo no leo bien en voz alta, pero espero que vaya bien, será cortito", comentó la escritora sin desvelar el contenido.

Ana María Matute, que mantuvo este lunes un encuentro con la prensa acompañada por la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, cdio el pistoletazo de salida a los actos que se celebrarán hasta le miércoles con motivo de la entrega del premio Cervantes. Mañana tendrá un almuerzo en el Palacio Real, al que acudirán representantes de la cultura, y el miércoles leerá su discurso de agradecimiento.

"No me he inspirado en ningún otro escritor para hacer el discurso —explicó Matute— pero sí he mirado para ver si había alguno tan corto como el mío. Fundamentalmente lo que voy a hacer es dar las gracias por este honor tan grande y explicar lo que ha sido quizá la razón más importante de mi vida, que es la escritura y la literatura".

Una literatura que la ha salvado de muchas cosas a esta gran escritora, la dama blanca, tocada por las hadas. "Yo lo he pasado muy mal pero también muy bien. He vivido muy intensamente el dolor y la felicidad pero a la literatura grande se entra por el dolor y las lágrimas", dijo Matute.

"La primera vez que lloré leyendo un libro fue con El Quijote"

La escritora catalana, de 84 años, relató que cuando leyó el Quijote, por primera vez a los 12 años, se aburrió muchísimo. "No entendí nada. Pero luego cuando tenía entre 18 y 20 años, cuando ya estaba instalada en la escritura, lo leí y me enamoró. Y fue la primera vez que lloré leyendo un libro".

"La muerte (del Quijote) me dio una pena tan grande, no por la muerte en sí, sino por la frustración de pensar que la vida ha sido una pérdida de tiempo". "La Matute", como le gusta que la llamen a la autora de Paraíso inhabitado, reconoció que no tiene muy claro lo que es el paraíso. "Pero para mí -precisó- el paraíso puede ser una forma de amor; durante muchos años he dicho que el amor es una búsqueda real, por tanto el paraíso también podrá ser real".

El universo literario de esta escritora que cuenta con el favor del público y el cariño de sus muchísimos lectores está formado por su interés por la Edad Media, la infancia, la injusticia social, los marginados, la incomunicación, la guerra y posguerra, la soledad y el odio. Y en este sentido, ella quiso aclarar que aunque la infancia es uno de los temas que más le interesan, "el odio entre hermanos" es lo que más le preocupa.

"El odio y la soledad del hombre actual es lo que más me preocupa. Es una cosa tremenda, el hombre que siempre anda solo por la vida, el desafecto es lo que más me preocupa", recalcó. Rebelde y moderna como siempre ha sido, la Matute se mostró a favor de los libros electrónicos, aunque ella se ha confesado enamorada del libro tradicional en papel. "A mi me gusta más el libro clásico -ha comentado- pero es que es la única manera en la que he leído. Me encanta el olor a papel, pasar las páginas, el libro electrónico no lo conozco, pero yo no creo que haga daño. Las nuevas tecnologías facilitarán la lectura a la gente que ahora no lee. Parece más fácil, más cómodo, pero a mí que dejen con mis antiguallas", sentenció con humor.

Tras la rueda de prensa, Matute mantuvo un encuentro con las escritoras Juana Salabert, Carmen Amoragas y Elena Medel, una cita a la que acudieron muchas mujeres representantes de la cultura, como las ex ministras de Cultura Carmen Calvo y Carmen Alborch; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, y las escritoras Fanny Rubio, Lola Beccaria, Laura Freixas o María Tena, entre otras.

En este contexto, la autora reconoció que salió de una profunda depresión gracias a la novela Olvidado rey Gudú. "Ese libro me permitió volver a escribir y volver a ser yo misma, porque sin escribir no soy nada, no soy nadie".