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Armendáriz rompe el tabú de los abusos

El director navarro estrena 'No tengas miedo', un drama sobre la pederastia

BRAULIO GARCÍA JAÉN

El director navarro Montxo Armendáriz (Ollate, Navarra, 1949) había escuchado a psicólogos y psiquiatras amigos suyos hablar de las graves consecuencias psíquicas que sufren las víctimas de abusos sexuales durante la infancia. Hace año y medio decidió sumergirse en el tema. "La mayoría de las personas que conocí que habían sufrido abusos eran personas con una gran riqueza dramática: con desequilibrios emocionales, que tenían un pasado oculto, con sentimiento de culpa, lo cual daba pie a crear personajes cinematográficos muy valiosos", cuenta.

El resultado es No tengas miedo, una película surgida de la necesidad de contar una de esas historias, la de la joven Silvia (interpetada por Michelle Jenner), y de la constatación de que esos abusos, cometidos a menudo por familiares de las propias víctimas, sigue constituyendo un gran tabú: "Yo soy de la opinión de que el cine debe servir para reflejar parte de la realidad y a través de ese reflejo servir también para buscar las soluciones", explicaba ayer el director de Historias del Kronen durante la presentación de la cinta, que se estrena el próximo viernes.

Al casting de la película se presentaron 60 víctimas reales

La película, que protagonizan además de Jenner, Belén Rueda y Lluís Homar, es la historia de esa superación, algo que interesa especialmente a Armendáriz. "La lucha de las personas contra la adversidad, contra el entorno, contra todo aquello, sea interno o externo, que tenemos que superar", cuenta.

No es la primera vez que Armendáriz ilumina con su cámara esas zonas oscuras que la sociedad se resiste a incluir en sus relatos: Las cartas de Alou (1990) puso sobre la mesa la encrucijada de la inmigración cuando esta era apenas una realidad ajena y europea, y Silencio roto (2001) rescató el papel de las guerrilleras maquis durante el franquismo.

Pero esta vez, el tabú añade características que hacen especialmente difícil su traducción a un lenguaje común. Las víctimas son, en muchas ocasiones, las primeras que se resisten a contarlo, algo que Armendáriz ha reflejado en una narración que cuenta casi tanto como calla, con largos silencios. "Muchas personas no cuentan esta realidad. El hecho de que los abusos se produzcan en el entorno de los menores hace que crezcan con una gran vergüenza y un gran miedo a contarlo", explica el autor de Secretos del corazón, que regresa a la dirección seis años después de Obaba (la adaptación de Obabakoak, la novela de Bernardo Atxaga).

"Es un problema que afecta a todas las clases sociales", según el director

El vaivén entre lo real y lo ficticio no empapa sólo el guión, escrito a cuatro manos junto a María Laura Gargarella. También se refleja en el reparto, donde hay algunas víctimas reales, algo que en un principio el director no tenía previsto. La idea era sólo contar con actores desconocidos para poner cara y voz a algunos testimonios (ficticios aunque surgidos a partir de esas entrevistas reales). Pero del propio trabajo previo acabó surgiendo una nueva posibilidad.

¿Y por qué no lo hacemos nosotros?, le propusieron en una de las asociaciones de víctimas con las que había trabajado. "Nadie mejor que ellas para conocer el sentimiento de lo que están contando, pensé, así que abrí encantado el casting", comentaba ayer el director. Se presentaron unas 60 víctimas, algo que sorprendió incluso al propio Armendáriz.

De las que pasaron el casting, no todas encajaban en la pluralidad de perfiles que el director quería ofrecer en su película, pero varias de ellas sí aparecen en el montaje final. Un abanico de voces, actores y víctimas reales mezclados, que acompaña la salida a flote de la protagonista, como el coro de una tragedia griega. "Así conseguía también algo fundamental: contar que esto no ocurre sólo a un personaje como Silvia, sino que es mucho más general y ocurre tanto a mujeres como a hombres, y en distintas clases sociales", explica el director.