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Bárbara Lennie: "Una entrada para una película española no puede costar lo mismo que una de fuera"

La actriz vive uno de sus mejores momentos profesionales. Viene de recoger los premios Feroz y Gaudí por su papel en 'Magical Girl', interpretación que le ha valido la nominación al Goya, estatuilla a la que también opta gracias a 'El Niño'

La actriz Bárbara Lennie, en el acto de presentación de los cócteles de las cinco películas nominadas a los Goya, creados por Johnnie Walker Gold Label Reserve.

A Bárbara Lennie (1984) no le pueden ir mejor las cosas. Triunfa en el teatro, en el cine y actualmente prepara una serie de televisión.

Viene de recoger los premios Feroz y Gaudí a Mejor actriz por su papel en Magical Girl, en la que se mete en la piel de una joven con desórdenes mentales. Sin haber tenido tiempo para buscarles sitio, puede que tenga que hacer hueco a otros dos premios más: un Goya en la misma categoría y otro en la de Mejor actriz de reparto por El Niño, donde interpreta a una policía de aduanas que investiga el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar.

El éxito está en creer que uno puede conseguirlo y ella lo hace, talento no le falta. Todo es posible: “Verónica Forqué se llevó los dos”. Segura de sí misma, vive el cine con la misma ilusión que el primer día. Bienvenidos al año Lennie.

Teatro, cine, pequeña y gran pantalla, tres nominaciones a los Goya, dos de ellas a las que aún puedes optar, un Premio Feroz, un Gaudí, un Max y un Ojo Crítico. Y todo eso a los 30 años. Siempre ha dicho que le gustan los retos, ¿qué le queda por proponerse?

Casi todo todavía, por suerte. Siento que hay un montón de cosas que ni he olido y que me apetecen un montón, tanto en el cine como en el teatro. Todos los personajes están por llegar aún. Estoy muy orgullosa de la trayectoria que he hecho hasta ahora y del trabajo que he podido hacer. Lo más importante para un actor es saber qué actor o actriz quiere ser y, aunque yo no lo tengo muy claro todavía, por lo menos creo que voy en un camino que me gusta, pero claramente con todo por delante. Este año las cosas que tengo son un reto ya de por sí. Son cosas que no he hecho hasta ahora que me parecen superexcitantes. Si no hay nada de eso, ¿entonces qué?

¿Qué hay de la Bárbara nominada a actriz revelación en 2005 por Obaba a la Bárbara de 2015 nominada doblemente a actriz protagonista y de reparto?

Hay un montón de ella. Han pasado casi 10 años, pero me sigue fascinando hacer esto, sigo teniendo un montón de preguntas, de curiosidad. Creo que conservo sobre todo mucha curiosidad y eso es importante para un actor y para la vida en general.

¿El cine ha cambiado en ese tiempo?

Ha cambiado muchísimo. Cuando yo hice Obaba se hacían 100 películas españolas al año. Se producía de otra manera. En este tiempo se han transformado las plataformas, la forma de distribuir las películas y exhibirlas. Con la aparición de las redes sociales la manera de llegar al público y de promocionar tu trabajo ha cambiado muchísimo. Y también la manera de filmar. Ahora, muchas de las películas las hacemos en cooperativa, tratando de que las ganas de hacer cine no se diluyan en lo difícil que es hacerlo en este país, porque realmente es muy complicado.

¿Cree que es una cuestión de subvenciones o de mejorar la calidad de las películas como afirmaba el ministro Montoro?

Bueno, este señor no sé cuántas veces habrá ido al cine o qué películas ha visto. Lo que dijo sobre todo me parece una falta de respeto a un gremio que ha demostrado tantas veces que eso es falso. Después se les llena la boca cuando nos va bien, de tomar por bandera la Marca España. Es verdad que me parece que ha cambiado la forma de hacer las películas y que también las dificultades han puesto a la industria en jaque. Hay que tener en cuenta que hacemos películas para que la gente las vea y el diálogo no estaba funcionando muy bien. La mejor manera de desmontar el prejuicio es trabajando y haciendo películas que por sí mismas hablan, como está ocurriendo ahora.

En 2014 el cine español consiguió los mejores datos de taquilla de toda su historia. ¿Por qué este año ha funcionado tan bien?

"No es fácil pagar 10€ por una entrada. Hay gente a la que realmente le cuesta y si quieres ir tres veces al cine en una semana es muy complicado"

Por un lado, las películas que se han presentado han apetecido y por otro, los días de la Fiesta del cine han funcionado muy bien. No es fácil pagar 10€ por una entrada. Hay gente a la que realmente le cuesta y si quieres ir tres veces al cine en una semana es muy complicado. Además, considero que una entrada de una película española no puede costar lo mismo que una de fuera. Lo nacional no está importado, por lo que tendría que ser más accesible. No tengo una teoría muy clara de por qué ha ido tan bien este año, pero han sido películas muy populares en el mejor de los sentidos. Yo reivindico mucho el cine popular. Renoir hacía películas populares. Creo que la voz de los creadores es muy importante.

¿Es necesaria una mayor implicación de las instituciones?

No existen las instituciones. El otro día escuché a David Trueba en la radio diciendo 'es el mejor año del cine español y hay una desaparición total de las instituciones. Casi es mejor así. Para que funcionen mal es mejor que no funcionen. Si no van a hacer nada, que no estén'. El Ministerio de Cultura es algo abstracto, hay un 21% de IVA... Es absolutamente delirante donde estamos. Es la destrucción de todo para, espero, empezar algo nuevo. Hay algo que tiene que cambiar.

"No existen las instituciones en el cine español"

¿Un cambio de Gobierno ayudaría?

Espero que sí, yo tengo esperanza en que las cosas puedan mejorar, en el cambio. Quiero creer que sí, que no tiene por qué ser todo lamentable siempre y que no todos son iguales.

¿Qué opina del panorama político actual?

Me parece muy excitante vivirlo y ser testigos y partícipes de algo que se está gestando y espero que explote para bien.

Centrándonos en los Goya, las dos nominaciones son por papeles totalmente opuestos. ¿Cómo se preparó para personajes tan distintos?

"Tardé mucho en empezar a intuir lo que era esa mujer (en Magical Girl), de dónde venía, cómo podía meterme en ella y ella en mí"

En el caso de El Niño tuvimos la suerte de hacer primero unos ensayos previos con el director y los actores para leer el guión entre todos, reescribirlo, conocernos, ver qué nos cuadraba y qué no. Después hubo una ronda en Algeciras para conocer los lugares y la gente que trabaja allí. Todo eso me ayudó muchísimo. Luego está el trabajo que hago yo en solitario en casa, de estudio, de entender y hacerme una idea de lo que quiero proponer. En el rodaje he tenido la suerte de contar con la ayuda de gente con mucho talento. Cuando estás bien rodeado todo es más fácil.

En Magical era muy excitante lo que tenía por delante, pero también una gran incógnita. Tardé mucho en empezar a intuir lo que era esa mujer, de dónde venía, cómo podía meterme en ella y ella en mí y eso fue un trabajo de cada día, de estar mucho con el guión y empezar a pensar, a darle vueltas a la imaginación hasta que empiezas a intuir una energía. También el estilo de la película me ayudó mucho. En el rodaje me dejé llevar bastante. Es bonito dejarse llevar y ver qué pasa.

¿Y a la hora de afrontar una superproducción con un gran despliegue de promoción frente a un cine de autor más discreto?

En el trabajo de uno no influye. Cambia porque cambian los personajes, pero no hay diferencia en trabajar con un volumen de producción u otro. En ambos casos he tenido la suerte de tener a dos directores muy presentes, que son unos capitanes de barco muy buenos, generosos y cero invasivos. Tienen en común que una vez eligen a los actores que quieren les dejan hacer, teniendo muy claro por dónde, pero te dejan apostar lo que tú quieras y eso se agradece mucho. El Niño era una producción muy grande, pero hecho por un equipo bastante pequeño. No tenías la sensación de que los medios eclipsasen a los detalles en el trabajo.

Dos registros tan diferentes, ¿suponen la consolidación de Bárbara Lennie?

Uno se consolida cuando tiene una edad más avanzada que la mía. Me queda mucho por delante. Este año coincide que hago Misántropo, en teatro, que va muy bien, llevo con ellos cinco años y me ha dado la oportunidad de formarme, y además he estado en varios proyectos muy diferentes. De repente surge un abanico grande que puedes presentar y eso es difícil que ocurra pero así ha sido. A veces es cuestión de azar y también por supuesto de trabajo.

En una de las películas es protagonista la niña de fuego y en otra el niño de ojos azules. ¿Con qué soñaba de niña?

"He sido siempre muy salvaje. Me gustaba subirme por los árboles, los animales... No he tenido una vocación de actriz desde pequeña"

He sido siempre muy salvaje. Me gustaba subirme por los árboles, los animales... No he tenido una vocación de actriz desde pequeña. Empecé haciendo teatro en el colegio y me encantaba, pero no era mi sueño. Empezó a serlo cuando acabé el instituto y rodé Más pena que gloria, entonces dije esto es lo que me gusta y lo que quiero.

¿Está viviendo la nominación de forma distinta a cuando le nominaron como Mejor actriz revelación con Obaba?

Sí. Otro mundo. No tiene nada que ver. En aquel momento me pilló muy desprevenida. Se me hizo muy grande. No acabé de disfrutar lo que estaba pasando. Estaba muy concentrada en otras cosas, acababa de empezar a trabajar en la Resad y no quería dejar que eso me quitara muchas horas. En eso siempre he sido muy responsable, tenía claro que quería formarme y esa era la apuesta. Ahora estoy en otro momento que me gusta, que soy consciente de que esto es bonito y que esto no pasa mucho. Hay que disfrutarlo.

¿A quién le daría el Goya a Mejor actriz protagonista?

Hombre, yo reconozco que me encantaría que me lo dieran a mí. Estoy nominada con actrices que me gustan mucho. Tienen una personalidad importante sobre sus trabajos y a mí esas actrices siempre me interesan. Se lo podría dar a cualquiera de ellas. Me gustan mucho las tres.