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Carlos Vermut: "Hoy, con Internet, es posible ser famoso sin tener talento"

El cineasta reflexiona alrededor de la fama, la identidad y la imitación en el mundo que vivimos en su nueva película ‘Quién te cantará, en la que además indaga en el enfrentamiento “entre la belleza y lo abyecto”.

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Un instante en 'Quién te cantará'.

Los vídeos de Maru en youtube se han reproducido más de 325 millones de veces, lo que le ha valido el récord Guinness en la categoría del animal con más visitas en esta plataforma digital. Hoy cualquiera puede ser famoso, un poco famoso o muy famoso, lo mismo da que seas humano, animal, vegetal o mineral. Y esta sociedad que vive obsesionada con la idea de la fama al alcance de la mano es la que envuelve la nueva película de Carlos Vermut, Quién te cantará, una refinada reflexión alrededor de este fenómeno, de la identidad, de la imitación, del supuesto poder que confiere ese ‘éxito’ y del mundo que lo sustenta.

“Esta sociedad es narcisista, psicópata y, paradójicamente, más pacifista”, afirma el cineasta, una de las voces más personales del cine español, un autor que en su tercer largometraje ha creado dos universos opuestos para mostrar la relación que existe entre ellos en la España de hoy. Najwa Nimri y Eva Llorach representan estos dos territorios —el del Olimpo y el que tiene los pies en la tierra— en una historia de mujeres “porque la figura de la diva es femenina”.

La primera es Lila Cassen, la cantante española con más éxito de los noventa que un día desapareció y ahora, diez años después, prepara su triunfal vuelta a los escenarios. La segunda es Violeta, una mujer que vive dominada por una hija conflictiva y que intenta huir de su sórdida realidad imitando a Lila Cassen en el karaoke donde trabaja. Sus vidas se funden cuando la cantante pierde la memoria en un accidente y a Violeta le proponen enseñar a Lila Cassen a volver a ser Lila Cassen.

Con Quién te cantará, que compitió en el Festival de San Sebastián, Vermut ha explorado el enfrentamiento “entre la belleza y lo abyecto”, poniendo con ello cierta distancia respecto de su anterior Magical Girl, con la que conquistó la Concha de Oro y el Premio a Mejor Dirección hace cuatro años en ese certamen.

¿Cómo nació la idea de esta película, tiene algo que ver con la fama que ganó usted con ‘Magical Girl’?

La primera idea era una película de fantasmas clásica, una mujer que era poseída por otra mujer… pero a veces soy demasiado racional y todo fue convirtiéndose en una idea más sobre la identidad. A mí la fama me afectó un poco al principio, me hizo pensar en cómo me relacionaba con las personas. La gente se me acercaba a pedirme una foto y yo no entendía el por qué. Me resultaba fascinante pensar en cómo los demás me veían a mí, cómo es la imagen que los demás proyectan de ti. Ahora no estoy expuesto a nada de eso porque no estoy en redes sociales.

La idea de la fama es esencial en ‘Quién te cantará’…

Vivimos absorbidos por un mundo de fama, obsesionados con conseguir la fama. Ahora se puede ser famoso con un número de seguidores en las redes sociales. Lo que pasa hoy con la fama es lo mismo que fue ‘la llamada del oro’. Con Internet hoy es posible ser famoso sin tener un talento, como antes. Es tan accesible la idea de la fama…

¿En qué convierte eso a la sociedad?

En una sociedad narcisista, pero paradójicamente, también más pacífica. Se desea la muerte en Internet. Y es una sociedad más psicópata.

Es un proceso constante de creación de referentes, ¿cuáles son los suyos?

Mis padres, mis amigos, las parejas que he tenido. De todos he aprendido, son personas que me han enseñado ‘a ser’. Nos acercamos a gente porque queremos construir identidades alrededor de ellos y aprender ‘a ser’. Tenemos referentes de los que muchas veces no somos conscientes. Chiquito de la Calzada es un referente absoluto para mí, todos le imitábamos, tenía algo único. Es un buen ejemplo de cómo la cultura popular nos sirve de referente.

¿Y esos referentes forman parte de la construcción de nuestra identidad?

La identidad es una cosa que podemos construir, que tiene diferentes niveles. Los padres, lo que vemos, lo que nos educan en el colegio, los amigos… Uno es lo que hace que seamos distintos de otros, que seamos únicos, pero encontrar ese resquicio a veces es difícil.

Es una suma de muchas cosas, y algunas de esas cosas nos añaden y otras nos anulan, pero ambas crecen de la mano. Aquí la imitadora acaba siendo imitada. Ella es famosa, la conoce mucha gente y todos tienen una opinión de ella. Es muy interesante porque ella sabe quién es la cantante, por su fama, pero no sabe que la cantante es ella. El icono trasciende a la persona.

¿Es una historia de mujeres por la figura de la diva o es relevante que sean mujeres?

No, su género no era más importante que su condición de cantante, de hija o de madre. En realidad, no sé hasta qué punto existen casos intrínsecamente femeninos o es una construcción de género.

'Quién te cantará'

En alguna entrevista ha dicho que aboga por el cine simbólico, más que por el político. Pero ¿no es político todo el arte?

En todas las películas hay política, pero también hay psicología y hay física… Aquí, en Quién te cantará, se ven las relaciones entre dos realidades sociales. Hay un mundo de Olimpo y otro más pegado a la tierra, donde todo es más agresivo.

Aprovechando el primero, ¿ha buscado usted de un modo más premeditado la belleza?

Sí, hay algo de acercamiento a la belleza y me apetecía explorar la belleza frente a lo abyecto, la relación de la belleza y lo violento. Hemos puesto especial intención en los decorados, el vestuario… para que los colores y las formas fueran bellas, para crear un mundo más sofisticado y otro menos.

La belleza, la música… ¿hay algo de terapéutico en el arte?

La belleza. Habría que hablar de la subjetividad de la belleza y de si existe lo bello o es una construcción. Se han hecho estudios con bebés y parece que sí existe cierta base de belleza intrínseca. Es como los olores, no se pueden educar. Entonces, partiendo de la base de que lo bello existe, sí hay algo terapéutico en la belleza.

En su cine hay una intención estética muy marcada, ¿es más importante eso que la historia o trabaja para buscar el equilibrio entre ambas?

Intento que sea una historia que me interesa, quiero contar una buena historia y que sea entretenida. Hoy el entretenimiento está mal visto por una parte de la crítica, pero a mí me interesa y también me interesa la artesanía, el trabajo cinematográfico puro que es la narrativa. Hay que encontrar el equilibrio entre qué cuentas, cómo lo cuentas, los diálogos, la narrativa, la música… Que no sea una estética sin que hable de nada. Un equilibrio para que se complementen las dos cosas.

Usted tiene una voz muy personal en el cine español, ¿la construye pensando en el público o solo en el arte?

El cine es una obra artística, pero necesita de muchas personas. Creo que es bonito ser consciente de que necesitas la aprobación de los demás y eso no hace que la película sea menos tuya. Tú también participas en el juego de la seducción. A la hora de crear hay un punto de seducción, tienes que gustar. Es un trabajo en el que estás negociando entre lo que tú eres y lo que va a ser mejor aceptado por los demás. Finalmente, todos somos seres sociales.