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"En el cine español está en crisis el sistema de financiación"

Ante su segunda Gala de los Goya al frente de la Academia de Cine, Ángeles González-Sinde defiende la vitalidad de nuestra cinematografía

INMA FLOR

Como cabeza visible de la Academia de cine, Ángeles González-Sinde (Madrid, 1965) ha tenido que enfrentarse a un año controvertido para la gala de los Goya que se celebrará el próximo 3 de febrero. Una ceremonia que, antes incluso de ser celebrada, ha vertido más ríos de tinta de lo imaginable. Dos han sido las polémicas.

Una de ellas, ha pasado inadvertida para el gran público, la decisión de eliminar la categoría a Mejor Película Europea y es que, según argumenta la propia institución, nadie ha venido a recoger el premio desde hace ya 22 años (no podemos negar que es una buena coartada). La otra ha sido pública, notoria y revocada: la posible exclusión de los cortometrajes de la gala. Preguntamos a González-Sinde por el asunto en cuestión y, de paso, nos acercamos a su trabajo s en el mundillo cinematográfico.

¿Qué opinión le merece la polémica generada por la exclusión -y posterior inclusión- de los cortometrajistas en la gala de los Goya?

Bueno, ellos han querido estar en la gala, en lugar de ser protagonistas. Creo que se equivocaron, porque hubieran tenido mayor eco informativo de haber recibido los premios durante la cena de los nominados. Veremos qué decide la comisión de cortometrajes que se ha creado para el año que viene, pues seguramente estipulará otro sistema.


Como Presidenta, ¿qué espera de la Gala de los Goya?

Quiero que la gente se divierta viéndola y que se llame la atención sobre películas interesantes, aunque de bajo presupuesto y poca distribución, como Bajo las estrellas, La torre de Suso o La soledad, entre otras. No sólo sobre aquellas que, como El orfanato, tienen muchas nominaciones.

Tanto El orfanato como REC se han hecho con la taquilla en España y con adaptaciones en Hollywood. Aún así, seguimos afirmando que el cine español está en crisis. ¿Le preocupa esta cantinela? ¿Cree que son necesarias medidas proteccionistas como las subvenciones?

No. Considero que lo que está en crisis es el sistema de producción o financiación. Se hacen más cortometrajes y películas noveles que nunca y las escuelas de cine están llenas. Eso demuestra el gran interés que despierta el cine en España. No es un síntoma de crisis, sino de vitalidad. Lo sorprendente es que la gente critique las subvenciones, sobre todo, teniendo en cuenta que cualquier industria, incluida la del automóvil, recibe muchísimo más y no sólo contamina, sino que mata. Para que quede claro: en el presupuesto anual del Ministerio de Cultura es la partida más pequeña. Resumiendo, el total del presupuesto del Instituto del Cine es igual al anual del Museo Reina Sofía.

Parece haber un gran desconocimiento sobre el funcionamiento de la Academia, incluso sobre sus objetivos. ¿Podría detallarnos algo al respecto?

La Academia tiene un funcionamiento democrático y asambleario. Se hace lo que los académicos quieren y les parece adecuado. Esas decisiones son, no obstante, ratificadas por la junta directiva (elegidos por los académicos). Lo que significa que no es una dictadura. Si hablamos de objetivos, podemos decir que el reto fundamental es utilizar al 100% esa nueva y espaciosa sede que acabamos de inaugurar en la calle Zurbano (antes teníamos un pequeño piso en Sagasta) y promocionar el cine español al máximo, tanto el de actualidad como el de otros tiempos. Hemos empezado con la programación de proyecciones, coloquios, talleres... e, incluso, queremos potenciar el cine dirigido a niños.

Esa es la diferencia esencial de la Academia con respecto a otros años. Pero es una tarea difícil, porque hace falta divulgación, energía, compromiso, mucho esfuerzo... Algunas filmotecas como la de Zaragoza y la de Canarias tienen experiencias similares y hemos hablado con ellos para aplicar esos modelos.


Usted fue Presidenta de ALMA, asociación que defiende los derechos de los guionistas. ¿Cree que podría darse una situación similar a la que está teniendo lugar en los Estados Unidos con la famosa huelga que acabó incluso con la Gala de los Globos de Oro?

Me consta que están bastante inquietos y hartos de sus condiciones laborales, tanto en televisión como en cine. Creo que la misma reivindicación de los guionistas americanos podrían hacerla los españoles, ya que no cobramos por un montón de derechos que la ley dejó fuera y resultan optativos para los productores. Sin embargo, es difícil que aquí se dé esta situación, porque no tenemos un sindicato, sino una asociación. Desde luego, hay mucho descontento, la gente se está movilizando y tomando conciencia.


Si hablamos de su trabajo tras la cámara, ¿cómo ve la situación de la mujer como realizadora?
Sobre este tipo de temas discuto mucho con Inés París y Chus Gutiérrez, que tienen otra visión del asunto. Creo que no hay un prejuicio en la industria, sino que por cultura o educación, te autocensuras y tiras la toalla más fácilmente. Si te fijas, últimamente hay muchas películas protagonizadas por mujeres, como las cuatro nominadas a Mejor Película en los Goya (Siete mesas de billar francés, El orfanato, Las 13 rosas y La soledad). Cosa que, cuando yo empecé en esto del cine, no ocurría.

Considero que hoy, de manera natural, puedes inventarte historias que les ocurren a mujeres, porque también en la vida real hacemos más cosas que en los años 50, 60 y 70. Lo que sí veo a mi alrededor es que hay menos que se animen a dirigir, no sé si porque no nos atraen las figuras de autoridad o porque el rol de director todavía se identifica con figuras masculinas como Orson Welles, Alfred Hitchcock o Álex de la Iglesia. De hecho, no es algo que sólo suceda en España. Si miras el cine danés, el inglés, el americano o el italiano, el porcentaje de directoras es pequeñísimo. Lo mismo da si hablamos de nuevas generaciones o pasadas. Las mujeres no se incorporan con el mismo ritmo que en otros sectores.

Dado que es un hecho constatable que hay pocas cineastas, ¿cree que hay una pérdida de esa mirada femenina?

Es posible que haya una mirada femenina, como la hay masculina, pero no necesariamente se corresponde con el sexo del realizador. Hay directores que tienen una mirada femenina (si se entiende que miren más el aspecto emocional de la trama) como Montxo Armendáriz y, en cambio, hay directoras como Pilar Miró que entrarían en la mirada masculina.