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En el cine las mujeres tienen mucho que hacer y "llorar no está en la lista"

Steve McQueen revoluciona los estereotipos del cine de atracos en su película ‘Viudas’. Protagonizado por Viola Davis, este thriller es también retrato de la fuerza de las mujeres y de la codicia, violencia y vileza de los hombres poderosos.

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'Viudas'

“Tenemos mucho que hacer y llorar no está en la lista”. Víctimas, sí, pero solo por el momento. Ni lloronas, ni sumisas, ni débiles… Todo lo contrario, las mujeres de Viudas, la nueva película del británico Steve McQueen —“siempre he pensado que las mujeres son poderosas”—, son fuertes, decididas y, sin ninguna duda, se valen por sí mismas y encuentran su mayor fuerza en sus compañeras. Y no hay más que decir. De hecho, su mejor arma, como dice la inmensa Viola Davis, es que lo van a conseguir “por ser quienes somos, mujeres, porque nadie cree que tenemos pelotas”.

Adaptación al cine de la miniserie británica Widows de 1983, la película de McQueen es cine de atracos, thriller de entretenimiento, y al mismo tiempo un revulsivo de ese mismo género que subvierte los estereotipos y pone los puntos sobre las íes. Los hombres poderosos —en la política, la religión, los negocios sucios, el narcotráfico…— son ruines, codiciosos, violentos, especuladores, mentirosos y traidores. Son machistas, muchos de ellos homófobos y racistas.

Todo concentrado en Chicago

Ellas, sin embargo, tienen los pies en la tierra, se preocupan por sus hijos, no viven ajenas a la sociedad, son luchadoras que no están dispuestas a sufrir nunca más maltrato ni humillaciones y que comprenden que el amor, tal vez, no es ni de lejos como se lo habían contado. Además, encuentran su gran fuerza en el equipo. “La clave está en que las mujeres superan las diferencias y eso las da fuerza para tomar el poder”. Y ese blanco y negro es, justamente, uno de los enemigos de la película y no por lo que tiene que ver con esta descripción de personajes por género —gratificante en medio de tanto cine machista—, sino por cierta simpleza a la hora de abordar otros asuntos.

Viudas, al fin y al cabo, pretende ir un poco más allá del género y se presenta también como retrato del mundo en el que vivimos, todo él concentrado en una sola ciudad, Chicago. “Allí hay gente de todas partes, de todas las iglesias, una enorme corrupción política, problema de racismo… todo comprimido en una ciudad muy pequeña. Siempre he pensado que Gotham City se basaba en Chicago”, aseguró McQueen durante su reciente estancia en Madrid, en un encuentro en la Academia de Cine, donde reconoció: “Todo eso me supera, me sobrepasa, pero el cine lo puede mostrar”.

El cineasta Steve McQueen

"Yo también me sentía juzgado"

En ese pequeño territorio, donde la miseria está separada de la colosal riqueza por un par de manzanas, viven las viudas —Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki y Cynthia Erivo—, rodeadas de sus enemigos que no son otros que sus maridos, sus representantes políticos, los sacerdotes de sus iglesias… Cuando sus parejas mueren en un atraco, un gangster que está en la carrera política local les amenaza de muerte si no devuelven lo que ‘sus hombres’ le robaron.

Herederas de todas las deudas y de todos los errores de sus maridos, trabajando de sol a sol para sacar adelante a la familia e intentando sobrevivir a esa amenaza, deciden llevar a cabo el nuevo atraco que estaban preparando ellos. “Tenía doce años cuando vi por primera vez la serie —dijo McQueen— y me identifiqué con esas cuatro mujeres. Se las juzgada por sus apariencias y se pensaba que no eran capaces, todavía hoy se piensa. Yo también me sentía juzgado siendo un niño negro en Londres”.

"Ni puta ni esclava"

Con Liam Neeson, Collin Farrel o Robert Duvall en el reparto, las que verdaderamente deslumbran son ellas y especialmente la grandísima Viola Davis. “Trabajar con Viola Davis es tremendo, así que los actores de la película se pueden dar con un canto en los dientes. A veces, los hombres tienen que estar al servicio de las mujeres y apoyarlas”.

Veterana de la interpretación, ha ganado los premios más prestigiosos (Oscar, BAFTA, Globo de Oro, Emmy, dos Tony, cinco del Sindicato de Actores) con una carrera en la que, por ser negra, no ha tenido ni la mitad de oportunidades que sus compañeras.

Y con este papel se ha sentido un poco aliviada de tanta discriminación. “Es la primera vez que tengo una escena de cama en la que no soy ni puta ni esclava”, declaró en una entrevista. “Quería dar la oportunidad a una de las más grandes, darle un papel a medida —confesó el cineasta—. Siempre se la ha comparado con Meryl Streep, pero nunca le han ofrecido esos papeles. Así que creo que darle una vagina, porque tiene su sexualidad, era un paso adecuado. Quería que tuviera la oportunidad de traducir esa humanidad que posee. Es una de las más grandes”.