'Un 'like' de Bob Trevino': Tracie Laymon contagia bondad con su propia historia
Abandonada por su padre, la amistad que la cineasta mantuvo en Facebook con un hombre con el mismo nombre que su progenitor cambió su vida para siempre. Con John Leguizamo y Barbie Ferreira, la película ha conquistado a jurados de festivales de medio mundo.

Madrid--Actualizado a
Dejar ir a las personas que nos hacen daño, aunque sean nuestros propios padres, es el primer paso para recibir a otras que sí quieren amarnos. Es lo que la vida ha enseñado a Tracie Laymon, que ha contado su propia historia en el cine, Un ‘like’ de Bob Trevino, un cuento de bondad en medio de esta sociedad narcisista y muy a menudo ingrata, que contagia tanta cordialidad y afecto que ha conquistado a jurados de festivales de medio mundo.
Premio del Público en la Seminci de Valladolid y en el South by Southwest (SXSW) de Texas, entre muchos otros, la película, que inauguró el BCN Film Festival, arranca con el retrato real de su creadora. Criada en una familia desestructurada, en su juventud se abandonó a sí misma, pensó que no encajaba en ningún sitio, intentó obsesivamente ganarse el cariño de los demás… Cuando su padre la abandonó, le siguió el rastro en redes sociales y al descubrir un perfil con su nombre comenzó a dar likes a todos sus posts.
En realidad, estaba siguiendo a otra persona con el mismo nombre que su padre. Un hombre afligido por la muerte de su hijo, con el que entabló en Facebook una auténtica relación de amistad, un vínculo que cambió radicalmente su vida. Conmovedora y divertida, Un 'like' de Bob Trevino cuenta, además, con unas espléndidas interpretaciones de sus dos protagonistas, John Leguizamo y Barbie Ferreira, popular desde su participación en la serie Euphoria.
Esta es su propia historia, pero hay algunos cambios, ¿verdad?
Sí, esto es ficción, se basa en una historia real, la mía, en la verdad de mi historia emocional. Es cierto que la amistad, que es real, me cambió la vida, pero lo que hice para la película es como una construcción cinematográfica alrededor de esa historia. En la vida real, Bob y yo jamás nos vimos en persona y nuestra amistad se mantuvo a lo largo de nueve años por Facebook. En la ficción yo cuento esto en un lapso de unos meses.
La película reivindica sin complejos la bondad y la amabilidad, ¿esa es su primera intención?
Sí, porque yo creo que no se valoran bien los pequeños actos de amabilidad y estos pueden tener un gran poder. La película es una demostración de la validez de esa afirmación, de hecho, la película ni siquiera existiría sin el acto inicial de bondad de la historia.
Al mostrar tanta bondad también se subraya la maldad que hay en el mundo, ¿es consciente?
Claro, era inevitable. En este mundo en el que vivimos hay mucha crueldad y mucha vileza, y lo peor de todo es que muchas personas esperan que esto exista. Lo que yo cuento en la película ocurrió realmente y eso es quiere decir que conviviendo con el mal también hay muchas cosas buenas en el mundo.
¿La cultura, el cine, pueden ser herramientas para neutralizar las corrientes de odio de hoy?
En EEUU actualmente estamos muy divididos, es un país completamente enfrentado, pero la película está distanciada de ese clima de polarización, lejos de cualquier controversia. Creo que la película, el cine en general, desde debajo de la superficie trabaja para intentar llegar a las personas, al menos eso es lo que yo intento.
A menudo buscando la parte mala de las redes sociales, usted apuesta por una vertiente muy positiva.
Creo que muchas veces los cineastas han intentado alcanzar la fruta que está más a su alcance, lo que más fácilmente haga asustar o enfadar al público, pero yo lo que pienso es que hay que mirar también al otro lado. Mi intención es pensar y transmitir lo que pasaría si en lugar de algo malo fuera algo positivo. En la película eso se hace con una mirada femenina, es una persona que mira más en lo profundo de los demás que en su aspecto físico. Si hiciéramos eso en el mundo en el que vivimos, creo que la sociedad cambiaría un montón, porque es la forma de ver a las personas como son en verdad.
En la película hay muchos detalles que son reales, fotografías, el nombre real de una persona… ¿Le ha ayudado eso a construir mejor las emociones de la historia?
Sí, usar cosas auténticas, que tenían la verdad emocional detrás, ha sido positivo. Por ejemplo, la madre de uno de mis mejores amigos de la infancia hacía álbumes de recortes en papel libre de ácido que duran para siempre, como lo hace el personaje de la mujer de Bob. Yo no tenía muchas fotos de mí misma, pero él tenía en su álbum de recortes algunas y mi padre, mi propio padre, a través de mi hermana, me dio todas las fotos de mi infancia en una bolsa de basura porque él no nos quiso. La verdad ahí es que la basura de una persona es la joya de otra.
¿Contar su propia historia, que también es dolorosa, le ha ayudado a usted personalmente? Y, ¿piensa en cómo puede ayudar a otras personas en situaciones parecidas?
Sí y sí. De hecho, yo he hecho esta película porque lo necesitaba, es mi manera de expresarme y porque pensaba que contándolo iba a ayudar a otras personas. Luego, si realmente ha ayudado o no a alguien, no lo sé, pero la intención sí era ayudar a otra gente que lo necesitara con la película. Al principio no pensé en las consecuencias de hacer la película, simplemente sentí la necesidad de hacerla. Una vez hecha, estaba ya en el mundo y… Además, también tuve otra necesidad, la de decir a mi amigo lo que no pude decirle antes, todo lo que me había ayudado, quería agradecérselo.



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