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'City for Sale', retrato de una ciudad asediada por el turismo

La saturación turística que hostiga a Barcelona y que expulsa gradualmente a los vecinos de sus barrios, encuentra en este documental dirigido por Laura Álvarez una mirada que pone el foco en los grandes perdedores de la vorágine gentrificadora.

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Un instante en 'City for Sale'

La directora catalana Laura Álvarez ha seguido durante dos años la pesadilla cotidiana que viven varios vecinos de Ciutat Vella, Barcelona. Un asedio que no cesa y que convierte sus vidas en una cárcel con las puertas abiertas. Hablamos, cómo no, de la turistificación, ese mal endémico de las grandes urbes que se ceba con los humildes, con los de toda la vida. 

Álvarez sufrió en sus propias carnes los desmanes de este proceso silenciado e irreversible. No en vano, la idea de rodar City for Sale, documental que se estrena esta noche en Canal 33, nace en Gràcia, otro de esos rincones de la ciudad sometidos a la presión de los grandes fondos de inversión. "Después de tres mudanzas, incapaz de asumir los precios astronómicos que pedían, empecé a implicarme a fondo con este problema", explica Álvarez.

Un problema que, tal y como apunta esta joven directora, fue acaparando casi todas la conversaciones a su alrededor. "En los vestuarios del gimnasio, en el comedor del trabajo o en casa, la inaccesibilidad a la vivienda y la saturación turística pasaron a convertirse en una inquietud colectiva". Fue ahí cuando se le encendió la bombilla. La necesidad de tomar parte tanto a nivel individual como colectivo entró en sintonía con una voluntad creativa que Álvarez llevaba un tiempo barruntando. Posteriormente, el apoyo de Bausan Films, con veinte años de experiencia en cine comprometido socialmente, supuso el aldabonazo definitivo para un proyecto nacido muy humilde.

"Me empecé a implicar a nivel individual, fui conociendo casos de lucha, situaciones dramáticas, vecinos sometidos a la extorsión inmobiliaria... Fruto de todo ese activismo fui recopilando indirectamente mucha información". Quizá por ello, por ese germen activista, City for Sale rezuma empatía. Una mirada que va más allá de las frías estadísticas, un viaje al lado más humano de un problema que ya no es solamente social, sino también político y económico, y que afecta a tantas otras ciudades de moda, como Madrid, Venecia, Amsterdam, Lisboa, Roma, Praga o París, entre otras.

En ese sentido, y tal y como apunta la directora en las memorias del documental, City for Sale representa "la culminación de un proceso creativo nacido de la preocupación ciudadana, del activismo, de la esperanza, y de la pasión por explicar historias y dar voz a quienes no la tienen". 

Casos como el de Jordi, vecino de 73 años que vive literalmente dentro de un hotel, después de que la propietaria del edificio tuviera a bien vaciar el inmueble para construir un hotel de cuatro estrellas. O como el de Montse y Joan, que llevan toda la vida viviendo en un piso situado en el barrio Gótico, con contrato de renta antigua, o lo que es lo mismo, indefinido. Los propietarios no atienden las necesidades de sus inquilinos: cuando algo se estropea no lo arreglan y tampoco permiten que ellos lo arreglen. Esto hace que la pareja viva entre humedades, goteras, y desde hace dos años también entre obras, pues el edificio, que han ido vaciando de vecinos, está siendo rehabilitado.

"El estreno del documental en el festival DocsBarcelona coincidió con la campaña de las municipales, vinieron unas 1.000 personas implicadas en este problema, esto hace que poco a poco el movimiento vaya creciendo y se cuele en la agenda política", apunta Álvarez con conocimiento de causa. Hace poco más de un mes el Ayuntamiento de Barcelona presentaba una denuncia ante la Fiscalía por mobbing inmobiliario a los propietarios del piso en el que viven Montse y Joan.

Toda una recompensa a una lucha que se extiende en el tiempo y que, de la mano de proyectos como City for Sale, consigue interpelar a los que toman decisiones. "Si algo tiene Barcelona es que su tejido activista es muy bestia, de modo que pese a la tragedia que padecemos, somos capaces de dar un mensaje positivo y es que con implicación y concienciación podremos detener esta situación", remata la directora.