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Cuatro fotógrafos en el frente de la Guerra Civil

Héroes sin armas retrata la labor de Alfonso, Marín, Pepe Campúa y Casariego

GUILLAUME FOURMONT

Lucía Ramón tenía 2 años cuando su padre falleció. Apenas se acuerda de él y tuvo que esperar al final de la dictadura franquista para descubrir la importancia de su trabajo. Su padre era Luis Ramón Marín, uno de los pioneros del fotoperiodismo español, testigo y retratista de la Guerra Civil. Setenta años después de la contienda, el documental Héroes sin armas se estrena esta noche en la Academia de Cine de Madrid, rescata la labor de Marín y de otros tres profesionales de la imagen: Alfonso, Pepe Campúa y José María Díaz Casariego.

"Es una historia de sótanos y de cajas llenas de polvo", explica Marta Arribas, codirectora con Ana Pérez de la Fuente de la película. Bucearon en los archivos y la vida de los cuatro fotógrafos para mostrar "cómo la euforia de la República dio paso al dolor y la muerte de la Guerra Civil, y a la represión posterior de los vencedores y el exilio de los vencidos". Cuando estalló el conflicto, Alfonso, Campúa, Marín y Casariego ya eran profesionales conocidos, eran amigos, compañeros de la revista Mundo Gráfico. Asistieron a la construcción de la Gran Vía, al final de la monarquía, al horror de la guerra.

El libro retrata la memoria histórica de España

Marín es conocido por sus imágenes del bando republicano, aunque nunca se conocieron sus opiniones personales, según su familia. Campúa fue corresponsal de guerra en el frente rebelde. Pero, independientemente de las ideologías, cuando Franco llegó al poder, hubo que ocultar las imágenes de la guerra, esconder una realidad incómoda para el único régimen fascista de Europa. "Alfonso, por ejemplo, lo guardó todo en su estudio, pero las autoridades franquistas ordenaron que se destruyeran sus archivos", dice Marta Arribas.

Héroes sin armas ilustra el rescate de la memoria histórica de España, rehén durante años de la historiografía franquista. Y recuerda la labor de fotógrafos que, "aunque sufrían personalmente del conflicto", según Arribas, llevaban a todas partes su pesadas cámaras de placas.