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Cultura 40 años de El Sol: la sala de conciertos que siempre ha brillado en la noche madrileña

El primer concierto que albergó la sala El Sol fue protagonizado en 1979 por el mítico grupo Nacha Pop. A la banda de Antonio Vega le siguieron Alaska y los Pegamoides, Radio Futura y Los Secretos, la crema de La Movida madrileña. Cuarenta años después, el local, declarado Patrimonio Cultural de Madrid, sigue siendo un referente de las nuevas tendencias musicales.

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Un momento de la actuación del cantautor Jackson Browne, a la derecha de la imagen, en 1996, en una imagen de archivo. / EL SOL

El Sol, un local icónico en la década de los ochenta, fue fundado por el arquitecto y empresario Antonio Gastón. Concebido en un principio como sala de fiestas, no tuvo que pasar mucho tiempo para que se convirtiera en el punto de encuentro obligado de músicos, intelectuales y artistas de la capital.

Situado en la calle Jardines, 3, en las inmediaciones de la Gran Vía, el local brillaba siempre en la noche madrileña y con sus conciertos, las tribus urbanas que lo frecuentaban y el ambiente que se creaba alrededor consiguió hacerse un hueco más que notable en la historia de la música de España.

Este año celebra su 40 aniversario y aspira a mantener ese liderazgo musical haciéndolo compatible con las que siempre han sido sus señas de identidad: un espacio no solo de música en directo, sino también de encuentro y diversión.

El primer grupo que tocó en el escenario de El Sol fue Nacha Pop, autores de La chica de ayer, uno de los himnos más aclamados de la música pop en España. Al grupo de Antonio Vega le siguieron Alaska y los Pegamoides, Radio Futura y Los Secretos, bandas señeras de La Movida madrileña.

Firma del compositor Antonio Vega en los camerinos del local, en una imagen de archivo. / EL SOL

David Novaes, uno de los socios que, junto a Miguel Calvete, lleva las riendas del negocio desde 2017, considera milagroso que la sala haya conservado su esencia, su estética y su liderazgo en la música y en la noche ininterrumpidamente durante 40 años, sobre todo en unos universos tan sensibles a las tendencias y en una sociedad tan cambiante.

“Esto es insólito en España e incluso en Europa”, remarca Novaes, quien recuerda que este espacio se diseñó para que trascendiese y durase. “Se puso un escenario al que se le dio un aspecto teatral y cabaretero (palcos y cortinas) para fomentar el sentido del espectáculo con un punto canalla y de sofisticación, se crearon señas de identidad claras y perennes como la gran escalera circular de bajada al local o el famoso neón de color rosa que baña las paredes, se fomentó la interacción del público (con múltiples espejos) y se buscó la comodidad (techos altos, buena visibilidad del escenario desde todos los ángulos y guardarropa).

Otro punto que permite comprender la vigencia y estabilidad del proyecto es el equipo humano de El Sol, donde conviven personas como Fernando Calvo, el jefe de puerta que lleva desde 1981 trabajando y al que conoce todo Madrid, y Mar Rojo, programadora desde septiembre del 2018, y que representa a las nuevas generaciones.

Imagen de la sala El Sol en 1979. / El Sol.

Paraguas de las nuevas tendencias

“Todo ello”, sostiene Novaes, “simultaneando la fidelidad a las esencias del local y la voluntad de acoger siempre bajo nuestro paraguas a las nuevas tendencias, ha permitido que El Sol vaya sumando generaciones en su proyecto y esté plenamente vigente hoy en día”.

El principal competidor de El Sol en la década de los ochenta fue Rock Ola, que abrió sus puertas al público en 1981, y que apenas tuvo cuatro años de vida. En este sentido, Novaes subraya que el dueño de la sala, Jorge González, reconoció que se inspiró en el éxito alcanzado por El Sol para fundar primer el Marquee y luego Rock Ola.

“Ambos locales”, explica, “tuvieron un protagonismo claro en La Movida. Rock Ola se centró claramente en la música, con una programación intensísima de conciertos, y El Sol tuvo un alcance cultural y social más amplio y trasversal por la influyente clientela que lo frecuentaba casi a diario”.

El Sol no es un local de músicas adultas (jazz, flamenco, músicas del mundo o de autor), porque apuesta, como dice Novaes, por ser un ámbito de músicas actuales y amplificadas, que acoge y abandera las nuevas propuestas musicales y noctámbulas que se cuecen a nivel nacional e internacional.

La primera etapa dorada de El Sol fue en la década de los ochenta, coincidiendo con la mitificación de La Movida. Por aquel entonces era un lugar de encuentro de músicos, artistas, intelectuales, políticos, jóvenes aristócratas y bohemios, con asiduos como Eduardo Haro Ibars, Antonio Banderas, Joaquin Berao, Sybilla, Ouka Leele, Pedro Almodóvar, Nacha Pop, Zombies, Luis Antonio de Villena, los Berlanga, Paco Umbral, Fernando Vijande o Carmen Maura.

Otro momento de esplendor podría situarse tras la superación de la crisis que tuvo El Sol a principios de los 90, cuando se consolidó como una gran sala de conciertos de programación continuada y en referencia de todos los noctámbulos de Madrid que lo adoptaron como local donde rematar la noche.

Jackson Browne, The Strokes y Alanis Morissette

En sus cuarenta años de actividad, el escenario de El Sol ha sido pisado por músicos de la talla de Ben Harper, Buzzcocks, The Undertones, Jackson Browne, Weezer, The Strokes o Alanis Morissette.

La sala ha permitido que una larga serie de bandas de culto como pueden ser The Dictators, Fleshtones, Paul Collins’ Beat, Southern Culture on the Skids o Luke Winslow King se hayan hecho habituales del circuito nacional de salas de música en vivo.

Por otro lado, El Sol ha sido un eslabón muy importante en la consolidación de bandas nacionales como Vetusta Morla, Amaral, Dover, Sidonie, Love of Lesbian o La Habitación Roja, que durante años dieron conciertos en El Sol hasta saltar a escenarios mayores.

El Sol debe continuar atendiendo a la variedad de propuestas creativas que se den dentro de la música 

Miguel Calvete, el otro socio de El Sol, señala que el futuro exige “seguir siendo fiel a la evolución de un local donde pasan muchas cosas y todas divertidas, acorde con los nuevos tiempos y cumpliendo con las necesidades de transformación tecnológica y escénica que eso conlleva. El Sol debe continuar atendiendo a la variedad de propuestas creativas que se den dentro de la música y a las sesiones de DJ, donde cada vez se implementa una mayor evolución tecnológica, visual y de puesta en escena propias de lo que es una fiesta nocturna en todos los sentidos”.

Calvete se muestra orgulloso de que la sala refleje en la actualidad, y desde el punto de vista estético, lo que fue en su día, al tiempo que se compromete a que en el futuro se respetarán la forma, los colores y el espacio que hicieron famoso al local.

“Será a un local polivalente y preparado para todo tipo de producciones. Ya lo hemos preparado para ese futuro más dinámico y variado que se está dando de hecho en el presente, y para que podamos estar a la altura de todas las necesidades que pueda pedirnos un promotor o que requiera cualquier tipo de espectáculo”, concluye Calvete.

El 40 aniversario de El Sol dará lugar a una amplia y variada programación de conciertos y actividades culturales. Actuarán grupos vinculados históricamente a la sala y también algunas bandas que despuntan en la actualidad. Las próximas citas serán en 5 y 6 de junio, con un par de producciones propias: el concierto de Un Pingüino en mi Ascensor y Dr. Feelgood y J. Teixi Band, respectivamente.