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Del infierno nazi al paraíso hippie

Los hermanos Chapman colorean dibujos de Hitler y exploran la idea de redención en el arte 

LOURDES GÓMEZ, corresponsal

Jake y Dinos Chapman manejan un arma de doble filo en su última exposición, explícitamente titulada Si Hitler hubiera sido hippy, qué felices seríamos. Es una premisa imposible que permite a los hermanos rebeldes retornar al infierno nazi y explorar el concepto de redención en su relación con el arte. Distintas variantes de Adolf Hitler, desde pintor sin futuro a máquina asesina, afloran en las dos distintivas secciones de esta muestra que ambos desvelaron ayer en la sede de Mayfair de la galería londinense White Cube.

La sombra del más cruel destructor del siglo XX nubla las nueve vitrinas de Hell, la nueva versión de la apocalíptica instalación del mismo título que ardió bajo las llamas en un almacén de Londres, en 2004. El incendio destruyó otras obras del llamado Brit-Art, incluido un importante pellizco de la colección de Charles Saatchi. Ahora, la reproducción es tan infernal como el original, con millones de esqueletos andantes, lanzas con puntas de calaveras, barcazas arrastradas por cerdos y hasta un volcán eructando una nube atómica.

No faltan toques de humor en el nuevo Infierno de los Chapman, construido en tres años y medio con una decena de asistentes. Como el físico Stephen Hawking, que observa desde su silla de ruedas a grupos de chicas jugando en la orilla de una isla aparentemente paradisiaca. En el detalle está la trampa. Las mujeres tienen dos y tres cabezas; cuatro y seis brazos.

"Ha sido divertido", dice Dinos Chapman (Londres, 1962) sobre la experiencia de retornar al universo de destrucción nazi. "En realidad, no muy diferente a la creación de otros trabajos en el estudio", le contradice su hermano pequeño, Jake (Cheltenham, 1966).

En otra vitrina, Hitler coloca su caballete sobre pilas de muertos. El nombre y apellido del mismo pintor reaparece en la serie de 13 acuarelas que da título a la exposición: los Chapman han transformado originales de Hitler en un multicolor paraíso hippie. Apenas quedan trazos del pincel del autor de estos dibujos que los hermanos compraron por 100.000 libras (unos 120.000 euros) y que ahora venden por 685.000 libras (más de unos 820.000 euros), según confirma un portavoz de White Cube.

Los hermanos ya crearon polémica en 2003 con su peculiar diálogo con Goya. Desfiguraron grabados de la serie Los desastres de la Guerra en una investigación, recordaba ayer Dinos, sobre la teología de la Ilustración. El artista matiza: "Nos interesa Goya como agente de la modernidad, como figura de valor histórico e ideológico. Fue el primer artista en proyectar la idea del tormento interno, y lo utilizamos como vehículo para investigar cuestiones relacionadas con el pro-
greso", asegura.

"Con Hitler, investigamos la idea de redención", añade Dinos, el más cerebral de la pareja. "¿Se puede redimir una obra de arte? ¿Algo que parece inherentemente negativo, violento, cínico, pesimista y malvado puede trucarse de tal forma que el resultado lo transforme en algo positivo?", pregunta al aire.

Los dos hermanos plantean una polémica directamente relacionada con su obra. Se fijan esta vez en un líder odioso que, de joven, dibujó postales malísimas de paisajes y edificios -en 1913, fue rechazado en el examen de ingreso en la Academia de Bellas Artes de Viena-. Nada en ellas delata al futuro responsable del Holocausto. "No aportan pistas del genocidio, pero, si uno quiere, puede verlas como la representación del odio o la manifestación de un trauma sintomático", señala Jake.

Su hermano Dinos insiste en el debate: "Es un ataque de doble filo: contra Hitler y contra la noción de la redención en el arte. Todo nuestro trabajo es antagonista de la idea de que una obra de arte debe tener cualidades redentoras y ha de transmitir un fundamento positivo e idealista aunque contenga cabezas sangrientas. Dibujar sobre una acuarela de Hitler suscita muchas cuestiones sobre redención".