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Desmontando a Inditex

Citizen, de la compañía Chévere, cuenta la historia de uno de los mayores grupos textiles de nuestro tiempo. Hasta el domingo en Teatro del Barrio.

La obra Citizen

ALFONSO ÁLVAREZ-DARDET

MADRID.- Si fueses por la calle preguntando a cada transeúnte dónde compró la ropa que viste, la mayoría te diría que en una de las tiendas del grupo Inditex. Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho… son las favoritas de la clase media española y su creador, Amancio Ortega, el segundo hombre más rico del mundo. Hasta ahí nada nuevo bajo el sol, pero y si te decimos que este emporio textil nació pocas semanas después de la muerte de Franco. ¿Coincidencia? Los miembros de la compañía de teatro Chévere lo ponen en duda, por eso se pusieron a investigar y el resultado es Citizen, una trilogía cuya primera parte se representa hasta el domingo en Teatro del Barrio.

La obra nos sitúa en 1975. Acaba de morir el caudillo y se abre la primera tienda del grupo Inditex en A Coruña. 30 años después será uno de los principales imperios textiles del mundo. El día antes de la inauguración, una joven estudiante de periodismo que participa en los movimientos anti franquista se refugia en el interior huyendo de la policía, que está en la calle repartiendo mamporros. Dentro se encuentra con el propio Amancio Ortega, y se produce una conversación entre ésta y el empresario sobre las aspiraciones de ambos para la España que está por venir.


Mientras la primera parte de la trilogía centra la atención en los comienzos de Inditex, la segunda se sitúa en las cooperativas de mujeres que trabajaron para Zara durante los años 80 y 90. Para documentarse, Xesús Ron, director de la obra y uno de los fundadores de la compañía Chévere, Premio Nacional de teatro en 2014, entrevistó a mujeres que habían trabajado en aquellas épocas. “Nos contaban su frustración e impotencia porque veían crecer un imperio mientras ellas seguían en la miseria.”

La intención de la compañía no es, asegura Ron, la de posicionase en un bando u otro, aunque cuando recuerda las entrevistas con las trabajadoras de Inditex a duras penas puede contener la rabia. Es consciente de que si bien hay detractores del imperio, también los hay que admiran a Ortega por su saber hacer en los negocios. Ante todo, el objetivo es generar un debate sobre la globalización.

Este debate lo vemos sobre todo en la última parte de la trilogía en la que los actores interactúan con el público. En un momento de la función se les invita a mirar en la etiqueta de su ropa de qué parte del mundo proceden los pantalones, la camisa o la camiseta que visten. Los intérpretes usan varios momentos para conversar, no como actores sino como personas, con los asistentes sobre las condiciones de trabajo que tienen los empleados en aquellos países.

Patricia de Lorenzo, actriz del montaje junto a Manuel Cortés, reconoce que antes de involucrarse en el proyecto era una compradora inconsciente. A medida que empezó a tomar conciencia de la situación, sus hábitos cambiaron. Ahora procura no vestir una prenda que esté fabricada en alguno de estos países.

Que la obra se llame Citizen no es casualidad, es un guiño a la película de Orson Wells, Ciudadano Kane. En el largometraje, el genial director interpreta a un megalómano multimillonario. “Al principio de la función ponemos una cita del largometraje. El protagonista es un personaje carismático del que no se sabe demasiado y a través de esta historia montamos una ficción de la que hacemos referente a este empresario gallego.”

Para Ron, Inditex es una empresa que busca el puro beneficio económico y que no ha servido para crear un tejido social y económico en Galicia. El director se pregunta cómo “con el tamaño que tiene esta empresa, su relevancia para el Gobierno de Galicia ha sido tan insignificante”, y es por ello que considera que “el emporio es una oportunidad perdida tanto para Galicia como para la sociedad gallega.”